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Ollanta Humala: los desafíos del nuevo Presidente de Perú

De Ollanta Humala se han tejido muchas versiones, pero lo principal es entender cuáles serán las grandes metas del nuevo mandatario.

Responder a la confianza de sus votantes

El triunfo de Ollanta Humala mostró el apoyo de diversas zonas rurales hacia el candidato del bloque Gana Perú. Esto último será una gran tarea para Humala, ya que deberá responder, en la práctica, a todas las promesas que realizó durante su campaña presidencial. Sin embargo, en paralelo deberá lidiar con la oposición, lo cual lo pondrá en una incómoda posición. El desafío, entonces, es saber responderle a sus votantes, pero sin aumentar el rechazo de sus opositores.

Ganarse a la oposición

Relacionado con lo anterior y sabiendo que no tendrá mayoría absoluta en el Parlamento de la República del Perú, Ollanta Humala deberá generar estrategias que le permitan minimizar los choques e ir pavimentando un mayor diálogo con sus detractores. Entendiendo que quienes votaron por Keiko Fujimori tenían como especial diferencia la mirada de la economía peruana, Humala debería buscar cercanía a través de este ámbito.

Ollanta Humala

Foto: Reuters

Ollanta Humala tendrá una difícil tarea cuando asuma.

Mantener el equilibrio

Así como sus opositores estarán esperando cualquier error para “ponerle pesada la pista”, sus seguidores seguirán con gran atención la reacción de Ollanta Humala respecto a sus peticiones. Es así que los temas relativos a la pobreza de las zonas rurales, al apoyo de reivindicaciones campesinas e indígenas, la instauración del nuevo paradigma económico y a la seguridad de la zona fronteriza con Chile serán aspectos en los cuales el nuevo presidente deberá manejarse con mucha sabiduría. Un exceso de regalías para un lado generará la molestia del otro. Y eso, en un candidato que ganó con no más del 3% de diferencia, es algo muy relevante.

Dialogar con sapiencia en el Parlamento

Su situación en la esfera parlamentaria será de equilibrio, en el sentido que no habrá una fuerza principal. Gana Perú tendrá 46 asientos y Fuerza 2011 sumará 38, siendo que ambos bloques vienen al alza en las recientes elecciones legislativas.  Los “centristas” (Perú Posible, Alianza por el Gran Cambio, Solidaridad Nacional y el alicaido APRA) serán vitales a la hora de realizar reformas.

El paragidma económico

Que la Bolsa peruana se  haya desplomado tras el triunfo de Ollanta Humala confirma el temor existente en buena parte del sector empresarial ante la llegada del nuevo presidente al poder. Es así que Humala tendrá la oportunidad de acercarse a ellos y proponerles una nueva realidad que, sin embmargo, no los deje mal a ellos y, en paralelo, mantenga el crecimiento de la economía peruana y mejor la redistribución de la renta.

Relación con Chile

Si durante la campaña presidencial dijo que Chile debería pedirle perdón a Perú, ahora, con el triunfo en sus manos, Ollanta Humala declaró que quiere visitar Chile y construir una buena relación con Sebastián Piñera. Un drástico cambio en cosa de semanas, lo cual genera muchas dudas a nivel diplomático. A eso se debe sumar el hecho que el 78.81% de los peruanos residentes en Chile votaron por Keiko Fujimori y sólo el 21.19% lo hizo por Humala. ¿Qué ocurrirá si Perú pierde en La Haya?, ¿se mantendrá en vigencia el Acuerdo del Pacífico, siendo que sus otros tres integrantes (Colombia, Chile y México) son de tendencia derechista?

Insertarse en el contexto sudamericano

Por último, Ollanta Humala deberá ser muy inteligente a la hora de realizar alianzas en Sudamérica. Con ocho gobiernos de izquierda y sólo dos de derecha o centro-derecha (Chile y Colombia), existe una clara mayoría de izquierda. Sin embargo, no todos son iguales.  Lo lógico es que Ollanta Humala tenga afinidad con Bolivia, Ecuador -con quien debería mejorar las relaciones- y Venezuela, pero será interesante lo que haga con Argentina, un gobierno que viene a la baja y que bien podría perder el poder en las próximas presidenciales. Sobre Brasil, aún falta tiempo para ver hacia dónde va el buque dirigido por Dilma Rousseff. Paraguay y Uruguay parecen estar a la deriva. El primero, por los problemas de su presidente y, el segundo, por su poco peso a nivel regional. Respecto a Guyana y Suriname, los “eternos olvidados”, sería interesante saber qué postura tendrá en relación a ellos. Buscar su integración podría ser una interesante movida política.

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