Unión del Magreb Árabe: Una historia de amor y odio

Este viernes 17 de febrero se conmemoran los 23 años de vida de la Unión del Magreb Árabe, un bloque paralizado, pero que parece recibir un nuevo aire.

Guía de: Internacional

La historia muestra al 17 de febrero de 1989 como una fecha histórica. Aquel día, en Marrakech, se realizó la firma del tratado constitutivo de la Unión del Magreb Árabe (UMA). Ahí, los mandatarios de Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez estamparon la rúbrica a través de la cual daban inicio a un bloque de integración magrebí.

Esto último no era una novedad, pues el sueño de un Magreb unido era algo que ya existía en la época colonial y que tras las independencias se vería reflejado en la creación, en 1964, del Comité Consultivo Permanente Magrebí.

Durante el período 1989 – 1994, la UMA parecía estar medianamente bien encaminada, pues a pesar de la existencia de conflictos entre sus estados, al menos se realizaron diversas cumbres (una en 1989, 1990, 1991 y 1994, dos en 1992 y ninguna en 1993).

El problema estallaría en agosto de 1994, momento en el cual se produjo un atentado en el Hotel Asni de Marrakech. El gobierno marroquí acusó a los servicios de inteligencia argelinos de estar involucrados en el atentado y, junto a eso, estableció la exigencia de un visado para argelinas y argelinos provenientes de Argelia que quisieran ingresar a Marruecos.  Acto seguido, el gobierno argelino optó por cerrar la frontera argelino-marroquí.

Magreb Árabe

Foto: Agencias

Mapa que destaca los países que pertenecen al Magreb Árabe.

Desde aquel día, el conflicto del Sahara Occidental se convertiría en el gran obstáculo de la UMA, sumándose a otras piedras en el camino, como  la inestabilidad política de Mauritania y la ambigüedad de Muammar Al Gaddafi respecto a la Unión del Magreb Árabe.

Contexto actual

A nivel político, la integración magrebí es algo que siempre tuvo gran relevancia, lo cual se ha visto intensificado dado el contexto actual del Magreb. La caída de los dictadores Zine El Abidine Ben Alí (Túnez) y Muammar Al Gaddafi (Libia) y las obligadas transformaciones en Argelia, Marruecos y Mauritania, han generado un nuevo escenario para las relaciones magrebíes.

Al respecto, uno de los hechos más importantes ha sido una especie de “espíritu fraternal magrebí” que ha brotado en la mayoría de los gobiernos de la región, especialmente al hablar de los regímenes marroquí, tunecino y libio.  Esto último, se ha reflejado con la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de los cinco países magrebíes, la cual se realizará este sábado 18 de febrero.

Antes, el actual presidente de Túnez, Moncef Marzouki, realizó una gira por el Magreb, con pasos por Argelia, Libia, Marruecos y Mauritania. Además, el gobierno marroquí invitó al presidente mauritano a Rabat, en tanto que el presidente argelino recibió a su homólogo mauritano en Argel. Estos son sólo algunos de los movimientos que se han producido en los últimos meses, demostrando que el asunto de la UMA se ha convertido en algo prioritario para la región.

En estos encuentros han surgido dos grandes temas, que son la posible reapertura de fronteras entre Argelia y Marruecos y, algo que bien puede ser considerado una consecuencia de lo anterior, un relanzamiento de la Unión del Magreb Árabe. El asunto del Sahara Occidental no ha aparecido hasta el momento, al menos públicamente.

La apuesta parece estar orientada a lograr un renacimiento de la UMA, para luego dar paso a soluciones a los problemas específicos, como el asunto del Sahara Occidental, la seguridad en el Sahel, el rol del Magreb en el Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo y la postura que tendrá la UMA frente a sus vecinos europeos, árabes y africanos.

En este sentido, la gran pregunta es qué se puede esperar durante los próximos meses. Si bien Marzouki ha dicho que espera concretar una nueva cumbre de mandatarios magrebíes a fines de 2012 , en Túnez (sería la séptima de este tipo), existen algunos antecedentes que deben ser revisados.

Por ejemplo, la situación de Argelia post elecciones legislativas (10 de mayo del presente año), los rumores sobre la enfermedad terminal que tendría el presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika y el futuro de los gobiernos de transición que actualmente ejercen en Libia y Túnez.  Junto a eso, es imposible intentar construir una verdadera unión magrebí si no se hablan los temas dolorosos de frente y sin tabúes. El Sahara Occidental, el Polisario, el reingreso de Marruecos a la Unión Africana y la reapertura de fronteras entre Argelia y Marruecos, Argelia y Libia y  Túnez y Libia (en estos últimos casos, son cierres parciales en algunas zonas y por motivos de seguridad) tienen que ser parte de las conversaciones. De otra forma, el nuevo proceso de “relanzamiento” de la UMA estará condenado al fracaso.

Por eso, es momento que los gobiernos magrebíes comprendan que el Magreb necesita una mayor capacidad de diálogo y entendimiento. Un conflicto del pasado y digno de la Guerra Fría no puede seguir siendo una traba para la integración de una región de gran relevancia para el mundo. Sí, podrá parecer exagerado, pero es la realidad, pues las tierras magrebíes son un eslabón clave hacia Europa, el Mediterráneo, Medio Oriente y África subsahariana.

El potencial económico (turismo, petróleo, gas, fosfatos, agricultura, pesca, energía solar) de la Unión del Magreb Árabe es inmenso y el actual 2% de comercio intermagrebí es vergonzoso. Igual que la escasa legislación respecto a la situación de los bereberes y las mujeres.

La lucha contra la corrupción, el tráfico de drogas y la desertificación. La unión de fuerzas para combatir la inseguridad en el Sahel y la cada vez mayor presencia de Al Qaeda del Magreb Islámico.

La inserción al interior del Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo (negociando como un igual), las relaciones con el África subsahariana, los nexos con la Unión Europea y las lógicas e inherentes comunicaciones con el mundo árabe y musulmán son parte de los desafíos que tendrá la nueva Unión del Magreb Árabe.

Y, por eso, sus bases de crecimiento deben ser sólidas. De lo contrario, será un nuevo volador de luces.

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