Inicio » Kinesiología » Equipo

La importancia de la respiración durante el parto: Lo que debes saber

El parto puede ser una experiencia maravillosa si la vivimos respetando su fisiología y nuestros instintos.

Me atrevería a decir que casi todos tenemos en nuestro inconsciente la imagen de esa mujer en trabajo de parto respirando muy agitada y ruidosamente, muchas veces alentada por quienes la rodean en ese momento, hasta que de pronto deja de respirar, poniéndose roja y a punto de explotar, lo que indica que está pujando. Demás está decir que el cine nos ha hecho un flaco favor a las mujeres en lo que respecta a entender la fisiología del parto y acercarnos a él de manera amable, ya que muchas de estas escenas parecen sacadas de una película de terror.

La verdad es que el parto puede ser una experiencia maravillosa si la vivimos respetando su fisiología y nuestros instintos. Y nuestro instinto dice que la respiración y el pujo deben ser tranquilos, dejando salir el aire, de manera pausada, justo lo contrario de lo que tantas veces vemos o escuchamos.

respiracion-parto-f

La respiración durante el trabajo de parto puede ser una excelente herramienta de manejo del dolor y relajación. Lo aconsejable es Inspirar (tomar el aire) por la nariz con calma mientras se infla el abdomen, y espirar (soltar el aire) lentamente mientras se hunde el ombligo activando nuestro músculo transverso abdominal, que constituye nuestra faja natural y que además tiene una importante función en la fuerza de pujo.

El pujo durante el período expulsivo (cuando la guagua sale al exterior por el canal del parto), es instintivo y toda mujer sabe exactamente cómo hacerlo en partos fisiológicos. Lo que muchas veces pasa, es que en partos muy intervenidos o cuando la mujer está anestesiada sin sentir absolutamente nada, se hace difícil llevarlo a cabo, porque no existe la necesidad imperiosa de pujar, al no sentir. Entonces, muchas respondemos a órdenes del personal sanitario o a nuestro inconsciente (donde está la mujer de la película) y terminamos rojas y sin aire, pujando en lo que se llama Valsalva. Pujar en Valsalva quiere decir que cada vez que intentamos hacer “fuerza” aguantamos la respiración causando un aumento de la presión en nuestra cavidad abdominal, lo que provoca un abombamiento de la musculatura de nuestro piso pélvico, predisponiéndolo a lesionarse. Este pujo además es menos eficiente y más agotador.

¿Cómo debería hacerse el pujo?

El pujo debiera hacerse en espiración. Es decir, cada vez que se quiere pujar para abrir paso al descenso de nuestra guagua por el canal del parto, deberíamos soltar el aire, ya sea a través de un grito, un canto o una espiración normal. La fuerza en este caso, estaría mediada por el músculo transverso abdominal, lo que lo hace el pujo más eficiente y además no produce un aumento de la presión abdominal ni abombamiento de nuestro piso pélvico, protegiéndolo.

Dicho esto, la recomendación es a conectarnos con nuestro instinto, escuchando nuestro cuerpo. Acudir a talleres de educación prenatal puede ser útil para incorporar herramientas a las que podamos recurrir en ese momento y hacer del parto una experiencia maravillosa.

Más sobre Kinesiología

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X