La Propiocepción: un sentido poco conocido y de vital importancia

El "sexto sentido", del que casi no se habla, tiene una relevancia que pocos imaginan.

Guía de: Kinesiología

Simplemente no habría Kinesiólogos (o fisioterapeutas para mis colegas extranjeros) si no existiese la propiocepción. Nuestro trabajo diario consiste en incidir sobre ella y para mí es una constante motivación. Es entretenido y desafiante inventar ejercicios propioceptivos. Además es la única manera de lograr rehabilitaciones óptimas.

A diferencia de los cinco sentidos clásicos (gusto, tacto, olfato, audición y visión), que son sentidos de exterocepción, ya que a través de ellos percibimos lo que ocurre en el exterior del cuerpo. La propiocepción, es un sentido de interocepción, es decir nos informa sobre el estado interno del cuerpo. Esta información se percibe a través de los propioceptores, receptores específicos para este fin, localizados en músculos, tendones, articulaciones y oído interno.

Me gustó esta definición y se las replico textual (para que se comprenda todo lo que engloba este maravilloso sentido)  “La propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. La propiocepción regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento”.

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Entrenarlo para sanar bien

Cuando nos lesionamos el sentido propioceptivo se altera considerablemente. Los receptores específicos no son capaces de informar correctamente al cerebro. Envían señales, pero desde un sistema defectuoso. Si este sistema opera mal por mucho tiempo, resulta más difícil repararlo. Ante una lesión, siempre, debemos “entrenar” al sistema propioceptivo. Solo así podremos sanar bien. Sanar correctamente no significa solo la consolidación de una fractura o el reemplazo de nuevas fibras musculares cuando tenemos un desgarro, sanar bien va mucho más allá. Nuestro sistema propioceptivo debe quedar en óptimas condiciones para que la información recogida desde nuestro cuerpo “interno” sea la correcta.

Los kinesiólogos trabajamos con ejercicios propioceptivos para este fin. En general lo que hacemos es poner a las articulaciones a prueba mediante el uso de bases inestables, balones y otros elementos. La idea es “entrenar” a estos receptores a que trabajen lo mejor posible. Así el sistema queda mejor preparado ante una caída o ante cualquier otra lesión. Teniendo un sistema propioceptivo eficiente incluso podemos prevenir lesiones. Las personas que “entrenan” la propiocepción son personas más ágiles, más fuertes, mas coordinadas e incluso se ven influenciados positivamente en sus emociones y comportamiento general.

Así que los invito a descubrir más sobre este “sexto sentido”!!

 

 

 

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