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Pubalgia en el embarazo: ¿Cómo enfrentarla?

La pubalgia en el embarazo puede afectar aproximadamente a un 20% de las gestantes.

Si bien muchas mujeres disfrutan de embarazos saludables y sin problemas; existe un número no menor de embarazadas que tienen que hacer frente a distintas molestias. Dentro de estas alteraciones se encuentra la pubalgia.

Llamamos pubalgia al dolor en la sínfisis púbica, que puede ser de intensidad variable y en ocasiones puede también acompañarse de dolor en las caderas, ingle, zona baja del abdomen y parte de la espalda. Es muy común en deportistas, pero también puede aparecer en el embarazo gracias a los cambios biomecánicos que supone el aumento de tamaño y peso uterino y la presencia de la hormona relaxina que hace que los tejidos se vuelvan más laxos o “blandos” y por lo tanto menos estables.

Por otro lado, en la zona del pubis se insertan algunos músculos (aductores y abdominales) que se encuentran inflamados.

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La pubalgia en el embarazo puede afectar aproximadamente a un 20% de las gestantes, de las cuales el 5% tendrá una presentación severa de la enfermedad. Es más común en el tercer trimestre y alcanza su pick en la semana 36.

Tienen más riesgo de sufrir esta afección mujeres que la hayan padecido en embarazos anteriores y aquellas con sobrepeso u obesidad y sedentarias.

Afortunadamente, en la mayoría de los casos, el dolor cede después del parto, habitualmente entre la semana 6 y las 12 post parto.

A veces es una patología un poco rebelde y el tratamiento consiste principalmente en el manejo del dolor. Para ello, se realizan principalmente técnicas de elongación de aductores, masoterapia, ejercicios de estabilización. Puede ser útil el uso de un cinturón pélvico que de alguna manera logre dar algo de estabilidad a esta articulación. Se recomienda descansar frecuentemente y  evitar las actividades que empeoran el cuadro, como puede ser tomar mucho peso. En cuanto a la realización de deportes, es muy recomendable la natación.

Como siempre, es importante que si estás sintiendo dolor y/o teniendo dificultades para realizar algunas actividades consultes a un profesional capacitado. Con una buena terapia kinésica esta afección puede desaparecer o bien, hacerse mucho más llevadera, ánimo!

 

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