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¿Le sirve a la U tener al arquero Paulo Garcés?

Con el retorno al trabajo en el CDA se concreta la llegada del ex arquero cruzado al plantel tricampeón de la U. ¿Superprofesionalismo o el negocio del fútbol llevado al extremo?

Guía de: La U

Muchas veces en los años de existencia del fútbol se han producido casos de incorporaciones polémicas –recordemos la llegada de Luis Santibáñez a la dirección técnica de la U en 1983 por seis fechas-, que ocurren con mayor frecuencia en las décadas recientes, conflictos que se han ido relativizado producto de la adquisición de jugadores identificados con los colores de la contra.

Algunos buscaron el conflicto para obtener su deseada libertad de acción, pero en el caso de Garcés la ausencia de acuerdo o el desinterés de la UC gatillaron en definitiva una disponibilidad y el arduo trabajo de su ágil representante –Luis Belevedere, argentino, agente registrado en AFA y ANFP y con oficinas cerca del mall del Abasto- para ubicarlo en algún equipo una vez descartado desde la precordillera.

Paulo Garcés a la U

Foto: Luis Quinteros

Paulo Garcés deberá demostrar que está a la altura de la U.

El proceso de renovar su contrato a mediados del 2011 y una estrecha relación con su agente partió con una hipervaloración del golero Garcés en el intento de arribar a un equipo grande, siempre con la conocida cláusula que permita despegar en cuanto haya un ofrecimiento mejor de los mercados futbolísticos de referencia, idealmente México, Europa o donde sea que paguen bien como puede ser los emiratos árabes o el sudeste asiático. El mundo es un pañuelo.

Belvedere, agente y hombre de comunicaciones veloces comenzó a tamborilear a esta figura hacia la prensa vinculándola a equipos importantes de Chile y de Argentina (Boca Juniors) en pos de un rápido contrato que hiciese olvidar la lamentable noche de su valor negociable en el Centenario de Montevideo.

Paulo Garcés, al que con frecuencia observamos cuando jugaba optar por rebotar o puñetear en lugar de capturar con seguridad balones en el área, con el stress de jugar frente a cincuenta mil atentos espectadores en las tribunas, resbaló un balón fácil de bajar –junto a la descoordinación con uno de sus zagueros- obsequiándolo para el toque del palote Olivera al gol. Sobre el cierre remató su noche negra rebotando un balón muy largo que también terminó en la red. La presión lo mató.

¿Quitarle el puesto a Herrera?

Se polemiza con que viene a luchar por un puesto con Johnny Herrera. La frialdad de sus primeras horas en el CDA habla más de cumplir profesionalmente con su contrato que con chances reales de mostrarse como alternativa. Sin lograr moverle el puesto a Giovini en Calera solamente sumó presencias desde la banca, ocasión en que no se le vió besar la insignia del equipo cementero como sí se lo vio hacerlo con frecuencia hacia la cruz triangulada. Amor dudoso.

Como arquero, si permanece en la U, podrá aprender de Herrera cómo se debe atajar en el arco azul, cómo estar bien ubicado siempre en la portería, salir ganador y con el balón entre las manos cada vez que llegue un centro, los instantáneos reflejos y el arrojo para transformarse en un muro cada vez que se lo pelotea de cerca, y ganarse el cariño de la hinchada por lo que se juega bajo la portería.

Mucho trabajo tiene Paulo Garcés por delante si su norte es hacerse de un lugar en la U, el mayor desafío de su carrera.

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