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Cambios de propiedad en Azul Azul: ¿Cuáles son las implicancias?

A la muy cuestionada gestión económica y deportiva del chuncho se suman cambios en la propiedad azul, emblemáticos alejamientos y movidas en su Directorio

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La pasión y el amor por los colores azules tiene sus límites, una acepción que es corroborada por la salida de Azul Azul S.A. de uno de los principales accionistas y controladores (14%) de la concesionaria dueña de la pasión azul.

A la partida de Carlos Alberto Délano de la U se suma el ingreso de un nuevo accionista y un nuevo aumento en la participación accionaria de Carlos Heller, la que llegaría hoy al 39%, según datos que tardarán en verse reflejados en informes oficiales o las siempre esperadas memorias anuales, que de forma muy cuidadosa explican éxitos o descalabros a los accionistas.

Que se vienen cambios importantes en la U es cosa de tiempo nada más. La U ha dejado de ser una buena inversión y ello explica la salida, antes de finalizar el período contable y más allá de las consabidas frases de excelente educación, de “el choclo” Délano, como es conocido por sus amigos.

Carlos Heller sumó alrededor del 39% de las acciones.

Una consecuencia directa de la deficiente política deportiva de la tienda azul bajo la dirección y presidencia de José Yuraszeck, quien ha estado muy lejos del desempeño de su antecesor, Federico Valdés, quien tuvo en suerte conformar la plantilla supercampeona del 2011.

Suertes muy dispares para hombres con la afinidad necesaria que permite una alternancia sin conflictos en la Presidencia de un Directorio del que no trascienden opiniones divergentes.

Si apenas se escuchan, y ocasionalmente, las siempre bien dispuestas declaraciones de Heller, quien en esta pasada ha aprovechado de aumentar su participación a niveles que se acercan a la mayoría absoluta y la designación de un nuevo director que asuma como propias las ideas, deseos y planes que a pesar de su cuantiosa inversión no ha podido llevar a cabo.

La salida de Délano y el ingreso de Daniel Shapira Eskenazi hace presumir una situación de término en la hegemónica dirección de Azul Azul inalterable desde sus inicios y una fecha de vencimiento para la presidencia de Yuraszeck, pues habrá que dar bastantes explicaciones por pérdidas, a septiembre de 2013, del orden de los 10 millones de dólares.

Un nuevo equilibrio accionario que puede tener otros efectos con las sanciones que se esperan para Yuraszeck por sus errores de rol en la suspensión del clásico con Católica, situación que pueden gatillar alguna otra decisión impensada a comienzos de año, cuando se anunciaban imaginarias campañas y nuevos títulos que quedaron en manos de equipos con menor plantel y técnicos mucho más eficaces y competentes.

Un final recién escrito para este fin de temporada, algo que puede ilusionar al hincha del León Azul, ya cansado de tantas promesas y contrataciones que no rinden ni en la cancha ni desde la banca. Probablemente se producirán decisiones importantes a nivel directivo, gerencial, técnico y cuyos efectos debiesen impactar favorablemente en la plantilla, su nivel de juego y sus resultados.

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