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¿Debe terminar de jugarse el clásico universitario o la U tiene que perder los puntos?

Un rollo de papel transformado en proyectil y un partido a definir por la ANFP pueden marcar el fin de los tiempos de los clásicos en el fútbol chileno.

Guía de: La U

Curiosamente, a comienzos de semana un joven jugador azul –Lichnovsky- puso en duda la legitimidad de concederle el rótulo de “clásico” al partido de la U con el puntero del torneo: Universidad Católica.

Los actuales e intransigentes tiempos, marcados por violencia contenida en las masas de las que hay ejemplos todas las semanas en los medios, están exponiendo seriamente al futbol chileno y sus folklóricos “clásicos”, los partidos de mayor convocatoria entre los tres equipos más grandes del país.

Fenómeno violento que se ha extendido a los clásicos regionales o a cualquier partido de alto interés regional o incluso comunal del fútbol amateur.

Es muy probable en un futuro cercano que, partiendo por una nueva suspensión de jugar con público en la condición de local para la U en lo que le resta de torneo, los partidos de mayor convocatoria se jueguen sin público partidario del equipo visitante, reduciendo las posibilidades de incidentes y asumiendo los equipos locales los costos y eventuales sanciones por actos de violencia causados por sus propios hinchas partidarios.

clásico universitario

Foto: Felipe González

Los jugadores de la U le reclamaron airadamente a Osses.

La U es reincidente en situaciones de suspensión de jugar con público como local, por tanto se expone además a una resta de puntos de pasar este caso al tribunal de disciplina de la ANFP. En favor de la U están las declaraciones de su Presidente, quién señaló que se habría detenido al inadaptado que lanzó el proyectil que impactó a Meneses provocando este escándalo que seguramente traerá consecuencias para el Chuncho.

Sombrío panorama el que se cierne sobre la U

Además, para quienes miran solamente la tabla hacia arriba, la U apenas tiene una victoria más que el cacique y la siguen una serie de equipos con pretensiones de llegar a la liguilla. Un campeonato muy irregular, donde, por ejemplo, Ñublense cambia de técnico, sale del fondo de la tabla y se arrima también a soñar con llegar a la liguilla, al igual que equipos tan irregulares como Wanderers e Iquique.

Los albos esperan tranquilos a la U en medio de esta tormenta: desde la partida de Benítez, han recibido reiterados guiños de la antes esquiva fortuna, derrotando de milagro a Cobreloa en el último minuto y merced a un festival de errores de O’Higgins, fallas que explican hoy la ausencia de palmarés del celeste.

¿Se deben jugar los minutos que faltan al “clásico universitario”?

El Directorio de la ANFP reunido para este efecto, y no su Comité de Operaciones como se gestó el domingo en los pasillos del Nacional, determinará el curso de los minutos de partido que restan y/o del resultado final del partido, con el antecedente de los incidentes -mucho mayores que el causado por un proyectil- gestados por hinchas albos en el Bicentenario de La Florida frente a Audax. En aquella situación se dio por terminado el partido y el albo perdió los puntos por secretaría.

Indudablemente que algo pesará la dirigencia azul en esta instancia condicionado al cumplimiento íntegro de las bases de la competencia, las que detalladamente obligan a los equipos locales quienes son garantes de la organización y seguridad del espectáculo.

Una situación y escándalo que atenúa las responsabilidades futbolísticas del técnico de la U, quien no pudo, teniendo la obligación de ganar, lograr que sus jugadores siquiera anotasen un gol frente a O’Higgins y Universidad Católica en este campeonato.

Así es muy difícil lograr acercarse a la posibilidad de lograr un campeonato. En verdad, en la U como en otras competencias nacionales, Marco Antonio Figueroa nunca ha estado cerca de lograrlo.

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