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Después de la selección: además del conformismo, ¿qué queda para la U?

Independiente de los resultados de la roja de Sampaoli, la U tiene deberes que afrontar, pero otra vez disminuida.

Guía de: La U

El receso le brinda cierta tranquilidad a los clubes chilenos, pueden recuperar lesionados, trabajar en el fondo futbolístico y como algunas monedas caen por la bonanza actual del producto “selección” todo cuadra, raya para la suma y ser felices hoy es colocar a algún buen jugador del club promovido con los esfuerzos de la ANFP.

En esta ocasión, así como el 96’ o en los comienzos del ballet, la U es la base del combinado nacional, donde varios de ellos jugaron el viernes en Lima y podrían repetirse frente a Uruguay.

Independiente de los resultados de la selección, a quién acudirá Franco para enfrentar a Unión Española? Las semifinales de la Copa Chile 2012, aunque se jueguen en pleno 2013 también interesan, pese a que su ganador quedará desvirtuado por la peculiaridad temporal de adjudicarse un torneo correspondiente al año anterior, suponiendo que el torneo termine este 2013.

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Foto: Photosport

La U tendrá un complicado duelo frente a Unión Española el miércoles.

Unión Española le ha tomado el pulso, la mano, el desequilibrio al gol y el fútbol a la U después del partido de noviembre pasado, aquel de la tenida amarilla fluorescente y de la lesión de Videla, quién curiosamente por estos días ha vuelto a hacer fútbol en las prácticas del CDA.

Después de ese partido Unión ha goleado dos veces al chuncho: primero, eliminándolo dolorosamente del pasado Clausura, aquel ganado final y emblemáticamente por Huachipato después de 38 años y, segundo: en el presente torneo 2013, marcando una de las tantas clarinadas de alerta bajo la conducción de Darío Franco.

¿Franco es un ganador?

Curiosamente Franco reclama poco, arguye que se pierde jugando bien, que falta tiempo para mejorar: hay conformismo en su autoevaluación. En él no hay trazas de rebeldía por no poder ni lejanamente asemejarse al exitoso ciclo anterior.

Darío. Cuyo nombre esperamos no sea premonitorio de un tobogán azul rumbo a la mediocridad y cual “empleado del mes” se las arregla como puede, no exige y no espera demasiadas censuras de sus directivos, quienes ya apostaron sus ventas a lo que genere la selección chilena, si en el fondo lo que interesa para el lucro es que las figuras estén en la palestra, salgan en los medios y por allí sus nombres podrían sonar a contar de junio. En sus decisiones, los directivos azules pusieron en un lugar secundario al chuncho.

Así, pareciera que estamos todos de acuerdo en esta tibieza azul. Que no importa mucho si el equipo vuelva a jugar bien, o que Unión nos golee por tercera vez consecutiva o que no logremos acercarnos más que a tres puntos de los punteros de este torneo. Si, por contrapartida, tenemos al producto “selección” y la Libertadores para promocionar nuestras figuras transferibles. Curiosamente y además, sin importar demasiado el que la selección llegue o no al Mundial de Brasil, o si la U vuelve a jugar este año las semifinales de la Libertadores, tareas que se ven muy difíciles y ya improbables hoy.

Entonces, si el Presidente de Azul Azul dice que vamos a ser protagonistas en todos los torneos donde la U compita, es como anunciar que el día comienza un poco antes de las siete de la mañana. Una débil obviedad con destino a los titulares de prensa, circo azul en las noticias.

Pero, ¿qué tipo de protagonismo? Si hasta nos programan los soleados y calurosos sábados a las 4 de la tarde, el turno para el equipo que debe viajar y jugar Libertadores en la semana y volver.

La realidad del juego y las señales técnicas y directivas nos indican la cuasi aceptación de ser comparsas en lo que juguemos hoy.

En cuanto al plantel: las comodidades contractuales y del CDA no permiten aspirar casi a nada extra, sólo sumarse al conformismo, para estar siempre atento a las próximas señales, las del nuevo contrato que cimentará su salida de la U.

Pensar que hubo jugadores que jugaron por amor y sentimiento a una divisa, con esa convicción entraban a la cancha, a deleitar a los hinchas y a autosatisfacerse de fútbol. ¿Quién lo hace hoy?

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