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Don Luis Ibarra, el hombre que creyó en la U

La semana pasada nos dejó un gran ex jugador azul, entrenador y docente futbolístico. El hombre que tomó el fierro caliente de regresar a la U a primera división.

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Lucho Ibarra fue uno de los forjadores el mítico Ballet Azul desde mediados a finales de los años cincuenta. Delantero que formó parte de la primera generación azul debutando en 1954, un año más tarde que Leonel Sánchez y antes que otros históricos de la U de entonces, y mundialistas de 1962, como Sergio Navarro, Carlos Campos, Manuel Astorga, Luis “fifo” Eyzaguirre y Carlos “pluto” Contreras.

También participó de la segunda estrella de la U en primera división en 1959, luego de ganar el partido de desempate por el título, derrotando al cacique (2-1, Leonel Sánchez, Luis Alberto Alvarez) en una final que aún algunos recuerdan, marcando el inicio de la rivalidad con los albos, puja que perdura hasta el día de hoy.

Permaneció en la U como jugador hasta 1961, regresando primero a conformar parte del staff técnico y luego iniciar su carrera como entrenador que registra su paso por el legendario Antofagasta Portuario (1973) y después por la U entre 1975 y 1977.

luis ibarra

Foto: Revista Estadio

Don Lucho posando como delantero del "ballet" en el equipo de 1960.

Fue en ese ciclo y bajo su dirección técnica que la U equipo logró un primer título internacional para el fútbol chileno: la Copa de Ciudades Universitarias de 1976.

Torneo organizado por la U donde eliminó en la clasificación goleando a Católica (6-1), para después superar de forma invicta a Universitario de Deportes (2-2 y 2-0) y la Universidad Católica de Quito (0-0 y 3-0). Utilizando una formación base donde mayoritariamente estuvieron presentes: Carballo, Ashwell, Pellegrini, Bigorra, Aránguiz, Juan Soto, Koscina, Socías, Salah, Chirinos, Ghiso, Barrera y Neumann.

También dirigió a mejor Naval de Talcahuano de la historia, entre 1980 y 1984 fué animador tradicional de las liguillas de post temporada de los años ochenta, paseó disparando su cañon por todas las canchas de primera división con un futbol claro, punzante, pero eminentemente táctico. Podía no gustar pero a Naval había que quitarle los puntos.

Con su prestigio como técnico dirigió a la selección chilena en un recordado ciclo preparatorio a la Copa América de 1983, asumiendo después de uno de los mayores fracasos del fútbol chileno: el Mundial de España ’82. Entonces, reencantó a “la roja” paseando un fútbol dinámico y agresivo por Sudamérica, en un ciclo de 15 partidos con 7 triunfos y 56% de rendimiento, con jugadores destacadísimos entonces como Jorge “mortero” Aravena, Roberto “cóndor” Rojas y Osvaldo Hurtado, grupo al que sumó después a varios de los sufridos jugadores que participaron del azaroso mundial del año anterior.

Don Lucho volvió a la Dirección Técnica de la U en 1985 durante 31 fechas para después asumir la conducción de la selección juvenil de Chile, anfitriona del Mundial FIFA-Coca Cola de 1987. En ese torneo se hizo un digno papel logrando un cuarto lugar con un plantel que no tuvo demasiado lucimiento posterior y donde destacaron de Javier Margas, Lucho Musrri, Héctor “kunta” Cabello, Fabián Estay, Camilo Pino, Raimundo Tupper, Lukas Tudor, Juan “candonga” Carreño y Pedro “heidi” González.

Hombre del riñón azul regresó una vez más a colaborar con la U en su hora más álgida: asumir la enorme tarea de regresar a la U a la primera división luego del malpaso de Manuel Pellegrini en 1988. El principal o único fracaso en la exitosa carrera del hoy famosísimo “Ingeniero”.

Con los mínimos recursos con que se disponía en 1989 en relación a hoy, reunió la mejor gente que pudo, y creyó en la U luego de las partidas de jugadores titulares como Patricio Reyes y Luis Rodríguez.

Armó un equipo de juego efectivo y que tuvo dificultades en nuestros “potreros”, logrando transmitir la efectividad y regularidad necesaria para meter una racha invicta en los últimos siete partidos y lograr el ascenso inmediato a la U de la mano de un símbolo albo como Severino Vasconcelos principalmente junto al “loco” Fournier, “caré pato” Rivas, Roberto Reynero, Marco Fajre, Héctor “tito” Hoffens y Orlando Mondaca.

Siempre vinculado al fútbol, al ámbito formativo técnico y posteriormente en la docencia, también se le podía ver en alguna pichanga con amigos de la U en la zona oriente o disfrutar de un ver un buen partido con amigos en la Liga Independiente de Fútbol (LIF).

En su cancha principal y en el predio colindante con la ANFP, un emotivo minuto de silencio despidió íntimamente su legado futbolero. Hombre del fútbol y padre de deportistas que sufren su ausencia, nos sumamos y condolemos por su dolorosa partida, pero agradeciendo los hermosos recuerdos que nos dejó, para siempre.

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