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Empate de la U y Wanderers aterriza sueños azules

La visita a Valparaíso dio término a la impresionante racha de triunfos de la U. Un oportuno toque de alerta para el equipo y para el técnico Sampaoli.

Guía de: La U

Una complicada visita al puerto que pudo terminar peor a un empate obtenido jugando buena parte del segundo tiempo con un hombre menos, en el primer tiempo –otra vez el sorteo perdido- de cara a la hinchada encarando con el viento en contra, el liviano balón con un conejo adentro difícil de controlar, el atardecer complicando el control de pelota más un Wanderers metiendo con todo.

Si faltaba algo para completar el mareador cóctel fue la impresión que esta vez Sampaoli no acertó con su planificación en la visita: no leyó los efectos ambientales de la localía de Wanderito como tampoco  anticipó la zurda de Rusculleda – 26, cordobés fronterizo, ex Quilmes, Tigre y San Lorenzo- viajando rápida y rectilínea en servicio libre hacia el corazón de área de la U, un ansioso Acevedo en su intento de despejar casi provoca el autogol, la atajada de Herrera no impide el remate final de Orué al gol caturro (4’).

U Wanderers

Foto: El Mercurio

La ansiedad le jugó una mala pasada a la U.

Pese al cachetazo del cuarto gol de la temporada, en un blooper junto al mar chileno, la U mantuvo el ímpetu inicial con que salió a devorarse al Loro porteño, pero todo se le hizo cuesta arriba frente a un adversario que, agrandado frente a sus hinchas, ya buscaba no solamente ser otro bocadillo en la campaña triunfal de la U sino que concretar la hazaña de derrotarla, superando además las incontinencias estomacales de algunos de sus jugadores en su regreso desde El Salvador.

La ansiedad de la U tuvo momentos complicados pese a llegar en relación 4/1 a la portería rival en el primer lapso, período interrumpido largamente por un bravo can porteño sumado a la fiesta de derribar a la aplanadora azul de esta temporada resistiéndose a salir del campo de juego, reflejo de la bravía de los caturros que nos sugerían cambiar de vereda y evitar apuros mayores.

Otro problema para la U –además de lo que atajó Lobos- fue el cafetero Tressor Moreno, el colombiano hizo las delicias de su parcialidad enganchando y complicando a la zaga azul con el balón en su empeine y manejando los tiempos wanderinos.

Afortunadamente la zurda de Pepe Rojas tuvo un pasaje de inspiración para salir fabricándose espacios desde el fondo azul y habilitar con precisión quirúrgica a Castro quién pudo penetrar la zaga caturra y fusilar a Lobos (47’) cuando finalizaba la primera etapa.

El sufrido empate logrado, el segundo tiempo sin el viento en contra y sin el sol molestando en cada balón, auguraban una etapa final con mayor claridad para la U y la llegada anhelante del finiquito de Eduardo Vargas, quién luego de los promocionados millones de dólares de su carta buscó sin suerte el gol todo el partido. Pero Bascuñán lejano y tardío en sus cobros se dejó engañar por una simulación de Rusculleda para amonestar nuevamente a Marcos González y decretar su expulsión (57’), ahora había que ir por el triunfo con un jugador menos.

Agotamiento

Pese a la desventaja numérica la U continuó llegando, errando y aprendiendo en la conducción, Sampaoli increíblemente le dio solamente cinco minutos en la cancha a Matías Rodríguez luego que apreciáramos claramente que Magalhaes no es un refuerzo sino que un suplente, el ingreso de Rivarola otra vez nuevamente encauzó el ataque hacia el centro de la zaga albiverde y en los minutos finales –luego de la expulsión de Orué- las fuerzas y la claridad se agotaron para llegar al gol del triunfo de la U.

También los caturros tuvieron algunas llegadas y varias posiciones de adelanto que reflejan su ambición de quedarse con la gloria de derrotar al orgulloso chuncho, Villarroel nuevamente hizo alarde de su dudoso histrionismo y la falta de coherencia y lealtad para una carrera ya en su término plagada de provocaciones y arteros golpes al rival.

En síntesis, fue un duelo de guapos en la plaza de los porteños donde se pudo perder mucho más que otra victoria regresando cortados y heridos, el punto obtenido aterriza los sueños azules y nos lleva hacia la reflexión que la meta es la punta en la fase regular del clausura y el éxito está en lograr el bicampeonato 2011 hablando menos y enfocándonos en jugar.

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