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Felipe Cubillos, el romántico viajero de la U

La trágica partida de Felipe Cubillos nos ha golpeado, pero su legado nos acompañará trazando una U grande en el infinito cielo azul. Siempre estará en el corazón de la U, como él tuvo al chuncho en el suyo.

Guía de: La U

El sentimiento azul es como las olas, golpean fuerte, una y otra vez, ralentan para hacerse más fuertes y turbulentas, y sorprenden sin definir su extensión hasta que se agotan para recogerse otra vez y volver una vez más, inundándolo todo hasta liberar toda su energía.

Ese tesoro de amor incondicional y apasionado por la U que siempre está para erizar tu piel bullanguera, lo sientes con la presencia de la U en el Nacional, en Santa Laura, en cualquier cancha de Chile o del mundo. Acompañando tu soledad mirando la televisión o junto a tu computadora, escuchando por radio el programa partidario esperando el rugido del León Azul; o con la banda de amigos regando los partidos con lo que haya, la U para siempre estará, pues ya se quedó en ti y en mí eternamente.

Felipe Cubillos Azul

Foto: El Mercurio

Felipe Cubillos tenía una pasión, entre otras, muy bien definida que era el ser chuncho de corazón.

Hace algo más de una semana un alma notable nos dejó junto a otras veinte víctimas –no todas ellas famosas- en el accidente de Juan Fernández. A Felipe Cubillos Sigall (49) comenzamos a conocerlo en su completa dimensión por las personas que lamentan y sienten su enorme pérdida: altruista, generoso, apasionado, emprendedor, hombre de afectos y emociones, aventurero y solitario, benefactor y alentador, rodeó el globo navegando y nos dejó un legado de frases importantes para la vida, para intentar vivir mejor lo que individualmente a cada uno corresponde.

Tal vez, él encarnó la idea del dramaturgo y poeta alemán, era uno de los imprescindibles…

El viento, su compañero y contrincante de tantas jornadas pudo finalmente más que él, ese que tantas veces lo tuvo a su favor para avanzar y navegar plácido como en otras aventuras cuando logró domarlo luego de luchar horas contra él, el mismo que atentó contra él, tripulantes y pasajeros en el último viaje.

Ahora viajarán juntos circundando los siete mares, escudriñando en los confines, descansando en el Cabo de Hornos, volando bajo las alas de algún albatros acompañando y alentando a los intrépidos que desafían al mar y a la naturaleza.

Viajará y se asomará por el Nacional o por Quillota, en el desierto, en las ventoleras del norte, en las rachas de viento de Playa Ancha, tal vez su halo toque algún balón que nos apremie y se vaya afuera, nos acompañará trazando una U grande en el infinito cielo azul, siempre estará en el corazón de la U, como él tuvo al chuncho en el suyo.

Felipe Cubillos interpretó el camino del desprendimiento y la generosidad, su alma azul construyó un camino, un ejemplo para imitar y que ojalá se multiplique, y para recordar por siempre.

Nunca dejarás de estar con nosotros, con la gente de la U.

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