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Historias de los clásicos universitarios: Momentos y recuerdos imperdibles

Un partido con mucha historia y superioridad del chuncho frente a los cruzados.

Guía de: La U

Seguramente los tiempos que vivimos no repetirán las jornadas que bautizaron antaño el partido entre azules y cruzados como “clásico universitario”. El despliegue de enormes muñecos y grandiosas coreografías acompañaba el asombro en familias adversarias y neutrales que compartían un largo espectáculo que, en ocasiones, terminaba muy avanzada la noche, dando paso después a un partido que duraba hasta el día siguiente.

Definiciones de campeonato en los 60’s

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La penúltima fecha del torneo de 1961 encontró a ambos equipos empatados en 37 puntos, un empate sin goles un 30 de diciembre los llevó a definir un título que sería el tercero para quien lo ganase. A cuatro fechas del final del campeonato, el chuncho tuvo su única una derrota del torneo visitando a Everton (1-2) en el antiguo estadio “El Tranque”.

Después de los abrazos de Año Nuevo se jugó una primera final que tuvo a la U ganando hasta que a 11’ del final empató Alberto Foullioux obligando a una nueva definición, la que llegó tres días después (3-2) con la victoria cruzada nuevamente con goles de Tito y el tanto decisivo a cuatro minutos del final.

La amargura azul tuvo consuelo después del mundial de 1962. Nuevamente los equipos universitarios llegaron empatados al final de un campeonato comenzado en julio y que finalizaba ya entrado el mes de enero del ’63. Esto, luego de una enorme arremetida de la U que en las últimas diecinueve fechas ganó diecisiete partidos, incluyendo a los cruzados y empató los dos restantes, marcando 73 goles!. Los aún recordados tiempos del “ballet azul” trajeron la tercera estrella del chuncho con un espectacular 5-3 en la definicion, con goles de Campitos (2), “la vieja” Alvarez (2) y Leonel Sánchez.

Paternidad azul en los 70’s

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Entre 1971 y 1980 la paternidad azul fue clara y notoria. En años bastante malos para los cruzados pues entraban muy disminuidos a la cancha a sufrir con el recordado e irregular equipo de la U que a falta de títulos tuvo este consuelo para sus hinchas, invictos en una veintena de partidos frente a los cruzados.

Tiempos en que se jugaba con talento, pero donde también se daba duro en la cancha con muchas menos simulaciones a las que nos tienen mal acostumbrados las estrellas de hoy. La U de Quintano, Carballo, Pellegrini, Socías, Aránguiz y otros recordados jugadores marcó una época en sus duelos contra los cruzados, época en que surgen las barras organizadas, la azul liderada por el “chuncho” Martínez.

1994: el clásico máximo

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Aún no surge una disputa de torneo que tenga el fútbol, el marco de público y el interés de la afición como el que tuvo ese año en que el chuncho terminó con una noche sin títulos que duró 25 años.

Católica venía corriendo con el caballo del comisario: apostaron todo contratando a Manuel Pellegrini y le reforzaron un equipo que incluía varios seleccionados nacionales (Toledo, Lepe, Parraguez, Olmos, Barrera) trayendo a cuatro jugadores argentinos de primer nivel: “Beto” Acosta, “Pipo” Gorosito, Sergio Fabián Vásquez y el gallego Vásquez.

El chuncho, por su parte, venía remontando el descalabro de la mano de Arturo Salah. A un equipo bien conformado liderado por Sergio Vargas, Rogelio Delgado, Víctor Hugo Castañeda, Luis Musrri, el “bombero” Ibáñez y la fulgurante e irrepetible aparición de Marcelo Salas se agregaron Raúl “la bruja” Aredes, Ronald Fuentes, Pato Mardones, Fabián Guevara y el retorno del “huevo” Valencia.

Cuando uno repasa ese partido recuerda el clima parcial de la opinión deportiva nacional, deslumbrada por lo que jugaban los seleccionados argentinos, quienes además acostumbraban a manejar verbalmente a los árbitros hablándoles con muy poco respeto por su autoridad.

El chucho luego de la partida de Salah y la posta que tomó “el lulo” Socías  comenzó a soltar su gran fútbol de la mano del diamante en bruto que era entonces José Marcelo Salas Melinao, llegó a ese partido desafiando a cuatro fechas del final. Después de ese partido y triunfo (1-0) donde expulsaron a Salas por celebrar ampulosamente su gol, la U salió puntera y plena de futbol para sortear los tres últimos escollos.

Un partido de meta y ponga, futbol picante en cada jugada y en cada roce o balón dividido, donde no corre la amistad como el cruce físico y verbal entre Pato Mardones y Juvenal Olmos quienes después de disputar fuerte un balón se dijeron de todo como si no se conocieran olvidándose de sus años de inferiores, de muchas andanzas juveniles y vivencias desde sus comienzos con Ignacio Prieto.

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