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La 17ª estrella de la U: Por qué es un indiscutido campeón de punta a punta

La U superó el casi inexpugnable cemento calerano para volver a celebrar una nueva estrella local: la décima desde 1994.

Guía de: La U

El chuncho vuela alto y feliz por el nuevo título nacional alcanzado, un plantel absolutamente virado por el técnico uruguayo Martín Lasarte lideró de punta a rabo el torneo nacional flaqueando solamente en tres de las diecisiete fechas del campeonato.

Prácticamente, salvo oportunas incrustaciones, era el mismo equipo que había fracasado rotundamente de la mano del “fantasma” Figueroa, y después bajo el lamentable interinato del “relojito” Romero. Con ellos se logró conquistar esta nueva estrella para la interminable alegría del hincha azul, lograda nada menos que hundiendo en el tercer lugar a los archirrivales y superando la notable arremetida de los “caturros” de Santiago Wanderers, un imprevisto animador que metió una racha impresionante de triunfos en la segunda mitad del torneo de una rueda.

Parafraseando al desaparecido y entrañable Julito Martínez, éste diría que el cacique “se quedó en la cuesta Barriga, pues no apareció por Playa Ancha en la tarde del sábado y que sorprendentemente sólo jugó un rato cuando tuvo el arremolinado viento porteño a su favor en la segunda etapa”. Muy poco para pretender levantar la copa de la ANFP que consagra a los equipos campeones chilenos.

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En cambio la U jugó para ganar y asegurarse la primera opción de campeonar, pero pasaban los minutos y se agotaba el tiempo de juego sin lograr abrir la cuenta merced a la férrea defensa y el protagonismo caleranos. Algo más que pundonor pusieron los cementeros para jugar por los puntos que les habrían dado un asiento en la liguilla por el cupo del Chile 3.

Incluso Johnny Herrera agrandó su historia personal como uno de los mejores arqueros de la U de todos los tiempos con atajadas notables y dignas de su trayectoria: es lejos el mejor arquero de Chile. Los excesos de confianza de la zaga permiten el lucimiento de Herrera, pero también pudieron permitir el avance de Unión La Calera en el marcador, una situación que afortunadamente no ocurrió.

A los yerros de la zaga se sumaron la impericia de los delanteros azules. quienes desperdiciaban una a una las ocasiones que con dificultades se prodigaba el chuncho para acercarse al título.

Hasta que ya cerca del final, cuando cada minuto traía una nueva aproximación al área rival, un centro de “Pepe” Rojas que probablemente iba a ser atrapado por Giovini o despejado por los centrales caleranos, fue interrumpido por un brazo rojo y salvador. La torpeza cementera fue convertida en gol por Gustavo Canales, quién desató la locura azul que avizoraba un empate en Valparaíso, pero sólo por breves instantes, pues el gol de Matías Mier ratificaba el inobjetable título nacional para la U.

El marco apropiado para la celebración fue un estadio Nacional completamente azul, protagonistas de una nueva estrella que engalana la historia de un grande del fútbol chileno, esa que nos mantiene unidos en torno a los colores y la pasión que significa amar a la U. Los ideales y valores azules son un tema que la adrenalina posterga, sino olvida, mientras el hincha cumple con comprar la camiseta y alentar siempre.

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