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La difícil transición de la U con Kudelka: ¿En qué está fallando el equipo?

Resulta curioso que varios jugadores estén tan por debajo de lo que se puede esperar de ellos.

Guía de: La U

Con la evidencia manifiesta de la fragilidad azul, cuya última estación fue frente a Audax en el antiguo Nacional, el chuncho está sufriendo en cancha los efectos del proceso de encontrar el equipo y el fútbol que bien sabe poner su nuevo entrenador.

De todos modos resulta curioso que varios jugadores estén tan por debajo de lo que se puede esperar de ellos, algo que solamente se puede entender desde la perspectiva del proceso que dirige Kudelka junto a sus colaboradores, mirando el desorden y carnaval de errores sin poner esos rostros de desesperación para festín de los reporteros gráficos.

Frank Darío Kudelka y Raúl Armando vieron bien los errores y horrores de varios de sus dirigidos en cancha. Esta vez a Johnny Herrera no corresponde cargarle las tintas, pues evitó que el marcador fuera tan expresivo como en el norte, pero tampoco te salva y regala su pórtico en cero como lo hacía años atrás.

kudelka

La U tiene problemas con la proyección y retroceso de sus laterales, Schultz sube con puro corazón, pero sin saber bien para qué; y Matías Rodríguez no es el del 2010, cuando llegó jugando precisamente por la banda izquierda. En ambos casos la vuelta con orden, precisión y marca sin balón es un enorme déficit.

De los centrales de ayer se puede esperar garra -como la de Vaz en su gol proyectado como centro delantero-, reciedumbre, pero no un manejo eficaz y prolijo de la zaga, están más para el pelotazo y poner balones en órbita que para sintonía fina en la marca.

La zona de volantes

Otro punto flojo de la U es la zona de volantes. Se le busca posición a Echeverría, quién hasta ahora no justifica ser prácticamente titular en la U por muchos partidos. Lo de Seymour es conocido por la pasión que derrocha en la cancha, de la que muy pocos azules se contagian.

Llama la atención la cantidad errores en pasarle la pelota a los compañeros, como una desconexión que hace perder prematuramente los ataques.

Curiosamente, la luz de esperanza está en los yerros de Soteldo sobre el final. Desbordando por izquierda, genera espacios para su perfil y coloca el balón donde no llegó nadie… pone bien la pelota en espacios de segundo palo donde no hay marca! y donde debían llegar jugadores azules desmarcados con el arco de frente al gol.

Esta lectura inversa del juego ofensivo alienta la espera para que el técnico siga probando y seguramente errando por algunas semanas para que la U, con bajo perfil, comience a enrielar el desequilibrio en sus líneas para volver a mandar en el juego -equilibrado- y desnivelando merced a un juego planificado.

Faltan, además, otras cosas: el que maneja los tiempos, el perfil del ataque y que mantiene la posesión activa en la zona rival, tarea en la que el ir y venir de Lorenzetti no convenció finalmente, y que solo por momentos pudo hacer Pizarro, forzado a pelotear, ya no “a la olla”, sino que por abajo, buscando espacios de área en la poblada defensa itálica.

Hay que tener paciencia -por ahora- y confiar que pronto habrán síntomas de recuperación azul.

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