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La gata sobre el tejado caliente: Si se va, adiós al buen fútbol y espectáculo en la U

El crack trasandino Gastón "la gata" Fernández tendría acuerdo para partir a Gremio de Porto Alegre.

Guía de: La U

La U es un equipo que desde hace ya años vive en estado de permanente ansiedad por resultados y que no puede embocar siquiera una racha de tres o cuatro partidos de buen rendimiento, es decir: ganar seguido y no perder.

En ese contexto cada partido es una ceremonia de pasión que cae desde las tribunas y mucha ilusión y posterior decepción en el estadio o en el televisor, donde sea que se siga a la U. El chuncho gana poco y por escaso margen, pese a tener la mayor plantilla del fútbol chileno y un plantel plagado por figuras de renombre que escasamente responden al desproporcionado cartel que tienen, algunos.

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Con Hoyos en la cancha se ha acrecentado el juego de control, que es lo mismo que decir “prefiero jugar hacia atrás” antes de arriesgar un balón que puede iniciar un contragolpe.

Es en este brevísimo contexto futbolístico que situamos a Gastón Fernández en la U: como enganche o nueve retrasado sobre la zona de volantes, mostrándose para recibir el balón e intentar habilitar al gol filtrando balones entre las pobladas defensas rivales, donde todas, sin excepción, salen a achicar y marcar a la U en su propio terreno al menos.

El técnico azul no encuentra profundidad en el juego salvo por las bandas, cuando logra que sus laterales!, Matías Rodríguez, Beausejour o Schultz hace un par de partidos, pasen al ataque para desbordar y centrar. Entonces, “la gata” tendría que ir a cabecear al gol? No, a lo más ir a un segundo balón para definir. Si lo primero ocurre pocas veces en el partido, la posibilidad de gol se mantiene para el rubio armador en el tramado centralizado, o bien en los balones detenidos.

Con la posibilidad que “la gata” aún no parta, pues el poder comprador de Gremio también está limitado por las ventas que pueda hacer, el técnico Angel Guillermo Hoyos podría tocar el hasta ahora rígido esquema de juego por una línea de volantes punzantes con ida y vuelta que pisen ambas áreas, tres y uno centralizado, o bien cuatro cubriendo flancos, imponiendo una dosis de agresividad en cada balón, la que sólo se ve con la apertura -bloqueada por cada rival- hacia las bandas.

A Fernández, como se apreció urbi et orbi frente a Everton, no se le puede pedir fuerza en velocidad, pues esa no es su cuerda. Sí se le puede pedir mientras esté por estos pagos que juegue libre como segunda punta y receptor de balones verticalizados, con espacios para aproximarse a una definición.

En síntesis a “la gata” se le piden explicaciones por su rendimiento siendo el principal referente de gol del equipo a pesar de todo, que lógica tiene?, solamente alimentar las esmirriadas páginas o notas deportivas nacionales de verano, situación que desnuda como escultura renacentista la aún profunda, limitada y exitista cultura futbolera del hincha nacional, que compra cualquier verso o artículo futbolero y que, además, está tan lejos de la praxis a lo menos semanal o quincenal.

Ante sus resultados, cuatro puntos de doce posibles y con solamente dos goles convertidos, Hoyos debería cumplir con su deber como técnico y cambiar -donde el volante central escasamente pisa en área rival- para adecuar un esquema de juego que hasta nuestros escolares sabrían tal vez contrarrestar.

Si se nos va “la Gata” se pierde una oportunidad presente de buen fútbol y espectáculo para la U, siendo solamente culpable de la forma como se le hizo jugar: con el arco a sus espaldas.

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