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La U, campeón de Copa Chile: Un sufrido y épico triunfo

El chuncho se está transformando en un equipo “copero” de esos que arreglan los malos tiempos con un logro importante. La nueva Portada fue testigo del logro de la U.

Guía de: La U

Que la U llegó a la final de la Copa Chile cargando con muchos problemas, es de total conocimiento, pero llegó. Y se paró muy bien frente al cacique.

En este tipo de partidos no corre la enorme distancia de la tabla de posiciones, donde la U ya coquetea con un abismo, sino que se juega un partido aparte, único e irrepetible.

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Por eso fue importante comenzar con la valla en cero, muy bien custodiada ayer por un Johnny Herrera a la altura de las circunstancias, para después mandar en la cuenta la mayor parte del partido gracias al enorme gol de Matías Corujo. Salvo contadas situaciones, como el gol perdido por la derecha de Paredes y la atajada de Johnny al cabezazo de  Martín Rodríguez, el león mantenía el control del partido y jugaba con el reloj a favor, con la posibilidad abierta de estirar la cuenta en algún contragolpe, algo que no ocurrió por la impericia de Ubilla y por el gran rendimiento de Villar, la muralla alba.

El partido avanzaba y la U no consolidaba el juego que permitiese hacer recorrer la cancha al cacique, terminando mal las jugadas o bien perdiendo en el mano a mano en el centro del campo  con los albos. Así, comenzamos a tenerlos de visita en forma recurrente en la zona donde “rocky” González y “pepe” Rojas comenzaron a convertirse en un frontón.

El ingreso de Gonzalo Espinoza por un poco trascendente Lorenzetti más que meter el equipo atrás buscaba pelear mejor el cuerpo a cuerpo del medioterreno, momentos donde la U mejoró en la recuperación pero siguió muy errática en la conducción, tinta que corresponde cargársela a Valencia, pese a lo que juega en los clásicos. Con una mejor conducción del balón la U no habría tenido al indio instalado en el rancho esperando hurtar la Copa aprovechando el menor yerro.

Ya en el último cuarto del partido el chuncho agotó sus ideas y se limitó a defenderse tan precaria como rudimentariamente y el cacique comenzó a mantener el balón en la antesala del riesgo para la U. El muy errático Beausejour –de pasado azul en inferiores- sacó la lienza a dos toques para buscar desde treinta metros el pecho controlador o el cabezazo de Paredes, prácticamente el único argumento de los albos para torcer la historia.

Muchas de esas pelotas ganadas por alto y especialmente otras controladas pudieron hacer salir a la U del fondo y hacer retroceder al rival, pero no, la zaga completa de la U comenzó a despejar urgida todos los balones a cuarenta metros y a cualquier parte desde donde eran nuevamente devueltos por los albos a la caliente área de la U. Un doble frontón que mantuvo en vilo al país anoche.

Hasta que llegó ese centro con doble cabezazo albo que igualó la cuenta en los descuentos y obligó a ir a los penales. El escalofrío recorrió las espaldas de todos los hinchas azules sabiendo que la ruleta desde los doce pasos podía hacernos masticar el polvo serenense de la derrota.

Desde los doce pasos Valencia, Espinoza y Matías Rodríguez pusieron violentos tiros diestros jugados a la lógica derecha de Villar, nada de toques a su izquierda como ocurrió con Rubio en el último clásico, mientras Herrera le contuvo a un algo verde Martín Rodríguez el penal que abría nuevamente las puertas del anhelado triunfo, evitando el infierno azul que se vendría inexorablemente por la mala temporada.

El penal de Corujo tuvo ese morbo que de fallarlo lo convertía de héroe a villano, afortunadamente el charrúa y una de las figuras del encuentro optó por un violentísimo tiro seco y al medio que viajó directo al gol señalando la cuarta conversión, su segunda de la noche.

Después de empatada la cuenta de los penales por los albos con su quinto penal venía el tiro final de Johnny Herrera, quién afortunadamente cambió el tiro de Calama del 2004, pues allí precisamente intentó ir Villar, por el tiro seco y arrastrado hacia el centro del viejo arco que mira hacia la pampa y viejas parcelas serenenses.

Un arco de malos recuerdos para los azules, con un “gringo” Nef batido y expulsado y con un sorprendido Fournier batido desde lejos por su propio central, esta vez desataba la fiesta y alegría de la U que hoy festeja esta victoria, la que se disfruta doblemente pues se logró amargando al histórico rival.

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