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La U recuperó su categoría goleando a Cobreloa

Más allá del déficit financiero al jugar sin público en Santa Laura, el triunfo sobre uno de los líderes del torneo dejó aspectos muy positivos para la U.

Guía de: La U

Los proyectiles lanzados desde la parcialidad azul en el mismo reducto hispano provocaron –además de los dos puntos perdidos por el empate frente a Iquique- una dura sanción para la U: jugar sin público el siguiente encuentro como local y después hacerlo solamente con asistentes abonados, categoría que para la U significa tener un borderó previo asegurado, en una modalidad de uso habitual en los espectáculos más importantes del mundo.

Afortunadamente en el fútbol profesional no todo lo relevante gira en torno al dinero que ingresa, pero si es un recurso clave para disponer de un plantel potente y de categoría que compita con éxito en los torneos que participa. La U alcanzó la punta del torneo de apertura y aún mantiene sus chances de clasificar en la Libertadores.

La U versus Cobreloa

Foto: El Mercurio

En un duelo sin público en las tribunas, Universidad de Chile derrotó por 4-1 a Cobreloa.

Después del resultado de ayer –amplia victoria 4-1 sobre uno de los líderes del torneo- la U consiguió reencantar su juego a pesar de un comienzo bastante difícil frente a los aguerridos loínos, presentando un equipo absolutamente alternativo por la convocatoria de seis jugadores a la selección nacional que enfrenta a Ghana en Estados Unidos.

Las ausencias de los titulares permitieron que se mostraran jugadores muy jóvenes como Henríquez, Lichnovsky, Martínez y Bravo. Una esperanzadora patrulla juvenil que puede brindar alegrías a la gente de la U. La actuación de Angelo Henríquez (17), en términos generales, ayuda en su desarrollo, los dos muy buenos goles conquistados le dan una gran confianza para continuar aprovechando con minutos en cancha la carencia del delantero centro en la U.

El partido sin público en las tribunas permitió –además de algunas muy buenas actuaciones individuales como la de Matías Rodríguez- recuperar para la oncena titular a tres jugadores lesionados: Ruidíaz, Marino y el choro Hernández. Con la confianza que brinda una amplia ventaja en el marcador Marino jugó con orden y buen pie para distribuir ofensivamente el balón, el ingreso de Hernández no desentonó y mantuvo la presión por la izquierda sobre el área nortina hacia el final del partido.

El ingreso de Ruidíaz fue nuevamente el factor de desequilibrio que inclinó un partido que pudo tomar otros caminos distintos a la del triunfo azul y disputado incluso con fiereza y violencia por los guapos naranjas, amparado en la reiterada complicidad de Osorio.

Cada balón que jugó el peruano significó un peligro vivo para la defensa rival: el segundo gol de la U, apenas ingresado al partido, eludiendo a tres jugadores y desparramando al arquero Palos (50’) despeja cualquier incógnita sobre su efectividad y el instinto goleador de la pulga; en el tercer gol armó una jugada con Castro de belleza futbolística que permitió a Henríquez definir cruzado de izquierda (61’); y en el cuarto gol recibió la enésima falta de Roco sancionada con penal convertido por Morales (68’). Ruidíaz fue determinante.

Un triunfo alentador, especialmente después de los errores tácticos y motivacionales que significaron la expresiva derrota en Rancagua. Ahora, con los bolsillos algo más llenos de buen fútbol seguimos atentos a lo que se viene frente a dos rivales en apuros: Cobresal en zona de descenso y la complicada visita a un Peñarol sin puntos y con nuevo técnico.

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