Inicio » La U »

La U, un más que justo Campeón, ¿quién podría negarlo?

En una épica jornada la U logró su décimosexto campeonato, al final Marino abrió la opción de la definición desde los doce pasos donde Herrera atajó tres inolvidables penales.

Guía de: La U

Afortunadamente la historia la escriben los vencedores, no hubiese sido en absoluto justo que O’Higgins se llevara su primer campeonato jugando de esa manera: metidos atrás y solamente buscando en el contragolpe afianzar una victoria, que con bastante sacrificio logró en la ida del Parque El Teniente, bajo una persistente lluvia y en un campo de juego difícil.

Chile ya sufrió con esa manera de jugar con equipos que solamente aspiraban a perder por la mínima diferencia, con uno de sus cénits en España ’82 donde hizo el ridículo mundial perdiendo claramente sus tres partidos. Por contrapartida lo que sí sirve es ganar, pero jugado al ataque, con la identidad –nacional e internacional- que la U tiene pese a la eliminación frente a Boca.

La U campeón

Foto: El Mercurio

Johnny Herrera, figura del partido con tres penales atajados.

Al final, el mano a mano que el enorme Herrera le ganó sobre el término de la ida a Enzo Gutiérrez fue premonitorio para mantener una estrecha y remontable desventaja en la vuelta de Ñuñoa, donde Johnny dejó absolutamente en silencio a todos sus numerosos detractores, que sola e injustamente ven en él un doloroso tema tan personal como extradeportivo; Herrera ganó otro mano a mano a Sagredo y atajó tres penales en la definición del encuentro para sellar la décimosexta estrella azul, de justicia total!.

El partido que defendió O’Higgins en parte durante la ida en Rancagua, también casi de forma excluyente en el Nacional y que afortunadamente no pudo sostener hasta el final, fue futbolísticamente superado por el rendimiento y voluntad inquebrantable de la U, que pudo igualar la serie 3-3 en los descuentos con el gol de Marino (92’).

Después de una permanente presión por el lado derecho del ataque del chuncho, que estableció una pendiente hacia el área de Marín y que finalmente perforó un hombre de refresco con el perfil cambiado –Cereceda- para acallar el ya anticipado festejo celeste y habilitar hacia el gol que abrió la posibilidad de los penales para la U.

Mucho antes, Osses cobró bien el evitable y torpe hand cometido por Marcelo Díaz (26’), pero dejó de cobrar muchos fouls de O’Higgins, no cobró ninguno de todos los agarrones en el área celeste, se hizo el desentedido con un claro hand de Enzo Gutiérrez en la barrera y se dedicó a empapelar de amarillo a todos los jugadores azules que pudo y a expulsar al técnico de la U, quienes en el primer tiempo extraviaron la claridad y el fútbol dejándose llevar solamente por la pasión.

Cobro compensatorio

Hay que decir que en el segundo tiempo Osses cobró compensatoriamente uno de los penalcitos que ya se sucedían en el área celeste, donde el jovencito Saavedra jugó absolutamente gratis después de romperle la cara a Angelo Henríquez. Así llegó la U al empate de Charles Aránguiz (65’), la gran figura de campo del partido compartiendo este reinado con Johnny Herrera, el arquero azul que se devoró a los tiradores del Cachapoal, quienes se derritieron en pleno frío invernal santiaguino.

Es demasiado importante ganar un nuevo campeonato, tanto que a la U después de ganar un tricampeonato en torneos cortos le van a bajar el perfil si se  decide regresar a los torneo largos, acuerdo con la televisión mediante.

Ganar es casi lo único y lo más hermoso, pero ganar con un fútbol de estilo, ofensivo, vistoso y que enamora a su gente -en todo Chile y el exterior donde sorprendentemente la U tiene hinchada- es doblemente reconfortante.

El triunfo final de la U es un justo castigo para la “apretada” de la hinchada de O’Higgins en su estadio al plantel azul que descendía desde el bus, pero también es una derrota del “pragmatismo futbolístico” que justifica avanzar o ganar aún jugando feo, metiendo las ya habituales dos línea de cuatro y un transantiago frente al área. El real espectáculo futbolístico chileno, ese por el que el espectador paga con gusto una entrada, es propiedad de la U.

La U está prendida arriba en todo lo que juega y en realidad este es un tetracampeonato 2011-2012, con los tres títulos locales consecutivos y la Copa Sudamericana 2011.

Gracias! a un plantel que se paró a pelearle a todo, en Chile y en el extranjero, que superó lesiones y ausencias para darle el protagonismo que necesita la U para afianzarse como un equipo universalmente importante. Por todos los que hicieron posible la décimosexta estrella!!

Más sobre La U

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X