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La U vs Colo Colo: Desventuras históricas para los azules

La U, una y otra vez, no aprende la lección ni juega con inteligencia y corazón.

Guía de: La U

Estos días se están pareciendo a los de comienzos de los años noventa para la U: mientras el cacique y su ganadora hinchada exhiben su protagonismo internacional participando en la Copa Libertadores, nosotros los azules tenemos que tolerar la infinidad de absurdos que nos golpean una y otra vez, ya casi sin sentir dolor, sino que -tal vez- se trata de fastidio teñido de indiferencia.

En el pasado clásico, la U apenas si se acercó en 95′ por la portería rival y luchó solamente por no perder una vez más en su visita al Monumental. Antes del inicio, se pudo ver el único gesto de rebeldía colectiva para calentar en la cancha y desafiar a los airados asistentes.

Recién iniciándose el partido, Echeverría recibe un violento planchazo con corte en la rodilla que el encargado de impartir justicia deportiva en la cancha amonesta solamente con tarjeta amarilla, cuando correspondía la roja directa. Para después sí ocuparse de amonestar a jugadores azules por roces de partido. Si esto es lo que se puede esperar del mejor árbitro chileno, ¿que se puede pedir a los demás?

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En los tiempos que corren en el fútbol mundial, donde no se deben usar argucias antideportivas, en Pedreros se hace gala y estilo de intentar obligar a los visitantes a calentar a la vista y cercana distancia de los ultras albos, para recibir todo tipo de insultos líquidos. Después, en cualquier roce menor, se desmayan teatralizando como lo hizo un veterano albo en uno de sus últimos partidos, antes de ir a cerrar su carrera con otros colores.

Perlas históricas

Estas son algunas de las enésimas perlas a las que el hincha azul se ha ido acostumbrando durante toda la historia del fútbol profesional chileno desde que la U le ganara el partido de definición por el campeonato de 1959, dando inicio al decenio del “Ballet Azul”, mote compartido por esos tiempos con Millonarios de Colombia y Emelec ecuatoriano.

Después en los setenta, ya nos tenían tomada la mano totalmente, se llevaban y muy contentos a figuras importantes como Leonel Sánchez, Adolfo Nef y Héctor Pinto, quienes no tuvieron ningún inconveniente en cambiar de vereda y celebrar campeonatos anuales con el cacique. La elegante, pero penosa defensa de grandotes azules, siempre dejaba espacios para los incisivos delanteros albos, para ser bailados por la bandas como se estilaba en esos tiempos y goles desde cuarenta metros de Ponce y Orellana.

Ni hablar de los años ochenta con los festivales que armaron Caszely y Vasconcelos, siempre bajo la atenta mirada de la zaga azul o la ausencia de respuesta de Carballo, Fournier o Tejeda. Éste último, con un biotipo de arquero que ya muy poco se ve en nuestras canchas: atajador, bajito y delgado, parado bajo los tres palos, una invitación a tirarle desde media distancia. Volaba, pero atajaba poco.

Por esos tiempos también vimos “la mano de Hisis” que recogió con ambas extremidades junto a un vertical y, con el balón en juego, el técnico volante Luis Rodríguez: la ingenuidad azul en su expresión máxima.

Después, la agonía y humillaciones continuaron con la U quebrada y sin un peso, recibiendo partidos a beneficio y goleadas en el Monumental, mientras se preparaban para tomar por asalto a la Copa Libertadores.

Ya más cerca en el tiempo, el gol adelantado de Cámpora, mientras el guardalíneas, impedido de ver la infracción, pues en esos momentos se bailaba una cueca sobre su banderín; o el desconocido arquero con su grosera danza, retratan los absurdos y yerros que generalmente son beneficio para el mismo lado, mientras la U, una y otra vez, no aprende la lección, no juega con inteligencia ni gran corazón, sino que con los actores de la temporada en que les toca ser azules por ese clásico.

El pasado fin de semana no se cortó la racha sin triunfos, sino que se registraron nuevas marcas en la paternidad y los atropellos que se reciben en un lugar que no garantiza nada. No deberíamos visitar más esa cancha, salvo que volvamos a jugar de igual a igual y a ganar!!

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