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Las historias tras la partida de Pepe Rojas a Brasil

El destino le tenía deparado un presente pleno al ex capitán de la U, la conjunción de los astros auguraba que el 2011 era su año y que los reyes llegarían golpeando inquietantemente con los pies.

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Luego de algunos vaivenes después de las fiestas de fin de año, se solucionó la fórmula de pago de Botafogo por el Pepe Rojas, capitán y la tercera ovación de la hinchada de la U el 2011 –después de Johnny Herrera y Eduardo Vargas-. Los cariocas apuraron la compra de un defensor que estiman un puntal del juego mostrado por la U campeona de la Copa Sudamericana.

Pepe Rojas

Foto: José Alvújar

Rojas aprendió finalmente el oficio de defensa.

Rojas, que pasó de discutido lateral izquierdo a indiscutido capitán y referente del plantel jugando de stopper, aprendió finalmente el oficio de defensa y se aplicó en un esquema que le favorecía ganando las pelotas que dividía el rival, jugando unos metros más atrás ya no se le vió pegado a la banda cuando el rival terminaba la jugada por su sector, cerró bien y no falló más en las coberturas. Terminó jugando con el oficio de un veterano.

Incluso, consiguió salir jugando como le gusta a él, pero desde la vocería del plantel azul, sin comerse los amagues o los bocadillos que le ofrecían los reporteros en las conferencias de prensa en el CDA, premio a la trayectoria y antigüedad azul que el criterio de los años en el Caracol Azul lo ungiesen como capitán de la U.

Cuántas cosas pasaron para que disfrutase de este presente, arreglando un nuevo contrato con la U inmediatamente después de ganar el torneo Apertura, dejando la zona de los profesionales menor remunerados del plantel para obtener un significativo aumento en sus ingresos. Un reconocimiento explícito de la dirigencia de la U a su buena labor, dentro y fuera de la cancha.

Con la toda la confianza del inolvidable momento de la U, que asolaba sus rivales en Chile y Sudamérica, y la tranquilidad del que se ha servido el plato amargo de la inseguridad, el buenazo de Pepe no tenía la menor idea de las andanzas de otro zaguero izquierdo: Bruno Cortês, el lateral izquierdo o más bien un “medio externo” de Botafogo que llegaba a los 24 años a mostrarse en el último Brasileirao como la revelación del torneo en su puesto.

Cortês, llegó finalmente al estelarato en el Fogão luego de partir anónimamente en el modestísimo C.F. Arturzinho de la Serie C del torneo estadual de Rio de Janeiro, deambuló por otros equipos secundarios de Rio como Paysandú SC, Castelo Branco, Quissamã, Nova Iguaçu y un paso breve anterior por el Al-Shahaniya SC de Qatar. Tan bien le fue al melenudo Cortês que fue convocado al scratch y se mostró bien frente a Argentina.

Al finalizar la temporada, San Pablo –un grande que necesita con urgencia reverdecer laureles- compró a Botafogo el 50% de los derechos económicos de Bruno Cortês en seis millones de reales! por el ex jugador de la series C y B del torneo estatal de Rio, pagando a Botafogo proporcionalmente seis veces lo que recibe la U por la venta de Pepe Rojas, por tanto en Brasil se informa que la totalidad del pase de Rojas es por dos millones de reales, además de su publicitado y fabuloso nuevo salario.

Pepe apura su incipiente portugués, se instala en Barra da Tijuca aprestándose a rendir en su nuevo club cuyo técnico juega con línea de cuatro en defensa, buscando ganar su lugar y desbancar a Fábio Ferreira o Matheus como marcador central izquierdo o abrirse a la peligrosa opción de jugar de lateral izquierdo luchando con la velocidad de Márcio Azevedo o Renan Lemos.

La silla musical se movió ahora hacia Guayaquil, con los recursos generados en parte por Pepe la U trae a Eduardo Morante (25, 1,88 mts) desde Emelec desembolsando dos millones de dólares por el 80% de su pase. Una apuesta fuerte en lo económico que tiene el aval de Sampaoli, quien es ahora nuevamente su técnico.

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