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Marco Antonio Figueroa: ¿Puede el fracaso considerarse éxito?

El siempre polémico técnico azul sumó una nueva y negativa escala en su campaña con la U sumando un nuevo fracaso y derrota de escándalo en el Monumental.

Guía de: La U

Prometer y nunca cumplir parece ser un buen resumen para el semestre de Marco Antonio Figueroa a cargo de la dirección técnica de la Universidad de Chile. Diferentes medios se han encargado se recordar los dichos del calvo estratega al asumir el cargo que sostiene de forma insólita, lo difícil es que él cumpla y cierre la puerta por fuera por los campeonatos ofrecidos, tanto a la dirigencia de Azul Azul como a los hinchas de la U.

La mayoría silenciosa azul le han brindado un importante crédito a Figueroa. A pesar de su pasado como jugador y técnico de Católica, de haberse declarado en alguna ocasión como hincha del archirrival y de ser un antipático antagonista desde sus tiempos de jugador, al fantasma se le ha respetado y más aún se le ha apoyado entendiendo que es la forma correcta para el equipo que representa la pasión de medio país.

Lo anterior dependiendo de cómo se lo mida y de quién lo diga, pues es muy distinto si lo declara quien no va al estadio, no ve los partidos y tal vez ni siquiera siga los resultados o tampoco conozca la formación base de “su” equipo. Hay muchos hinchas con ese estilo en nuestro país.

fracaso figueroa

Foto: Marco Muga

¿Cómo llegó Figueroa a dirigir la U?

Nada se ha dicho en detalle sobre las formas en que arribó a la U el “fantasma” Figueroa de la mano de su representante: Mariano Gastó. No es difícil imaginar que hubo alguna cercanía con la dirigencia o la planta ejecutiva azul para hacer un fuerte trabajo de coaching u “oreja” que sedujese a los poco sagaces dirigentes azules.

Con la ineptitud de Darío Franco a la vista en casi todos los partidos de la U en el primer semestre seguramente retumbaban y se repetían frases en el CDA como: “Lo que haría “el fantasma” con el equipazo de la U”, “tendría un fútbol protagonista y ganador” o “lo mínimo que se puede conseguir con esa plantilla es salir campeón” y frases por el estilo.

Nada de eso ocurrió, sí logró parecerse un poco Figueroa a Franco en los errores de conducción técnica, o no ganar nada relevante a pesar del modesto logro de Franco en la anterior Copa Chile.

Lo increíble de esta novela de terror que vive el hincha de la U es que Figueroa si consigue hacer “algo” en este fin de año, como agarrar -con urgencia pero igual de altivo- el quinto lugar y llegar a jugar la liguilla podría prolongar su permanencia en la U para el 2014.

Figueroa ha fracasado y mantiene un exitoso contrato con la U

Hay que recordar que él y/o su entorno interpretaron a su antojo un anterior contrato con Cobreloa, con sabrosos entretelones aún no revelados abiertamente como sus acaloradas disputas con el capitán Rocco y el buen arquero Palos.

Entendió que como no se le pidió formalmente aire y espacio para la llegada de un nuevo técnico, luego de otras promesas no cumplidas y fuertes incidentes en el camarín, tendría prorrogado su vínculo de forma tácita pese a tener un contrato expirado. Un último recurso de un trabajador: demandar a sus empleadores.

Lo de Figueroa en la U es un papelón más para la dirigencia de Azul Azul y ya van varios (Capitano, Basualdo y Franco, los principales).

Fracasar con una plantilla muy cara!

En el momento de la U la racionalidad impone achicar compromisos, gastos y contratos para no ir consolidando una nueva versión del triste momento económico del albo. Corre el riesgo de provocar un descalabro económico enorme y ya no ocuparse de soñar con un coqueto estadio -sin la pasión azul dentro- o mantener la ilusión de reeditar los éxitos del 2011, sino de vivir la angustia del complejo proceso del archirrival.

La U ya tiene un buen número de jugadores de alto costo enviados a préstamo para evitar la sangría de pagar mensualidades por jugadores que en su oportunidad no respondieron al cartel y enorme precio con que llegaron, hasta que vence el vínculo y corresponde hacer la pérdida financiera respecto del valor de la inversión versus el modesto recupero que se consiguió el préstamo.

Los toques de alerta ya se escucharon pero muy lejos. El problema de la U no está solamente en la banca, sino que un poco más arriba.

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