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¿Por qué fracasó la U en La Bombonera?

Boca con dos goles de diferencia nos hizo precio y regaló aire para una revancha donde, si no cambian cosas importantes en la cancha, solamente será la prolongación de una agonía.

Guía de: La U

Boca nos brindó un abrupto y amargo despertar, futbolísticamente superó a la U y comienza a acariciar otra final de la Copa Libertadores.

El equipo que muchos esperábamos ver –y no solamente en Chile-  no apareció anoche por la cancha de Boca, en cambio nuevamente nos sorprendió ese fantasma albo que antes deambuló por Medellín y Quito esta temporada.

Al final, Boca con dos goles de diferencia nos hizo precio y regaló aire para una revancha donde, si no cambian cosas importantes en la cancha, solamente será la prolongación de esta agonía que vimos y vivimos anoche desde la luminosa casa del xeneise.

U Boca

Foto: Vista Previa

El fútbol de la U no apareció ante Boca en La Bombonera.

A la U se la devoró el escenario y la expectativa. Boca le manejó los tiempos y la superó merecidamente. Con el diario de hoy no podemos desdecirnos de todo lo que se ha dicho y expuesto sobre lo mucho y bueno que tiene la U, simplemente decir que el artista no apareció sobre el tablado de los sueños que éramos ayer.

La U entró a ganar pero también curiosamente a perder: erró en la pulseada con el viejo bostero acostumbrado a estas fiestas raras, donde el humo de la noche porteña comenzó a extraviarle el rumbo del chuncho y las copas servidas maliciosamente por el xeneise lo marearon al punto de confundir la vista entre las luces de los palcos, el griterío de las tribunas y el ritmo ganador azul y oro sobre el terreno de juego. Pese a los arrestos guapeza y dominio territorial del final el chuncho salió gateando de La Bombonera.

Se podrán decir muchas cosas de algunos asombrosos bajos rendimientos individuales, los inexplicables errores en los goles, la generación de una expectativa cumplida solamente por momentos del partido en la cancha,  del mediocampo fundido en su tercer partido en ciento veinte horas y en un tercer país, pero lo más claro es sentir que simplemente el león azul se vio desteñido y que simplemente que no estuvo a la altura de la ocasión y nos hizo recordar una mejor presentación azul en las semifinales de Núñez el ‘96.

Afortunadamente el futbol da revanchas y la U la tendrá en siete días más, esta vez como local donde si el León Azul juega, y bien, tendrá posibilidades de amargarle la noche y eliminar a Boca, que tiene todo a su favor para cerrar la serie y llegar a una nueva final. Como esto es fútbol, y las cosas cambian partido a partido, los mismos errados jugadores tendrán la posibilidad de hacer olvidar este bochorno si ganan por una diferencia amplia en el Nacional.

El equipo y pueblo azul pueden recobrar rápidamente la fe en el triunfo y la clasificación. Antes, el cacique debe pagar los platos rotos y el derroche de Buenos Aires, la escala previa que necesariamente debe servir para el reencuentro azul con su fútbol, su filosofía, convicciones y con su alegría.

Está abierto el enorme paréntesis de esta semana clave, mal jugado el equipo cayó derrotado por un grande que es menos que aquel River del negro Díaz, pero esta U, distinta a aquella, lo mínimo que puede recibir de su gente y de quienes comenzaron a admirarla en estos tiempos es la necesaria dosis de un justo crédito después de tantas alegrías entregadas.

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