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¿Qué pasó con las promesas de Carlos Heller para la U?

Prometer está de moda, cumplir es lo difícil. Después de año y medio de gestión, las promesas del presidente de Azul Azul quedan absolutamente en deuda.

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Todos somos soñadores, luchamos por mejorar o asegurar nuestro futuro, por obtener lo mejor para los nuestros, alcanzar éxitos y logros importantes. Pero asimismo somos consecuentes y prudentes. Con los nuestros pocas veces usamos la fórmula de prometer y no cumplir. No sirve.

El correlato es para plantear el caso de Carlos Heller Solari, que de mandamás del grupo Bethia y heredero de una de las más famosas fortunas nacionales pudo, al fin, sentarse en la testera de Azul Azul e imponer su estilo verbalmente ganador en la dirección de la institución deportiva nacional aún más querida del país.

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En abril del 2014 dejó de ser el accionista millonario al que no dejaban participar de las decisiones del directorio de Azul Azul, al que el grupo de amigos liderados por Valdés y Yuraszeck excluían de las decisiones estratégicas relegándolo a un segundo plano, pese a ser en forma individual el mayor accionista de la U.

Finalmente llegó el día en que entró ese entonces esperado aire fresco a la tienda de avenida El Parrón, mientras Yuraszeck buscaba discretamente la puerta de salida -la que también aprovecho “relojito” Romero-, con algunas importantes promesas bajo el brazo, para hincharle el ego al apasionado y siempre obnubilado hincha del león. Después de diecinueve meses, veamos qué ocurrió con las banderas de Carlos Heller:

  • El Estadio de la U: Sigue siendo un sueño, nada. Luego de analizados los terrenos de Noviciado y La Granja y sus problemas con la factibilidad se impone una postergación casi definitiva del proyecto, además por la falta de caja para afrontarlos.
  • En el mandato de Heller no habrá estadio que inaugurar, tampoco estará en construcción y con muchísima suerte habrá un terreno donde sentarse en alguna piedra a soñar.
  • La U sigue arrendando donde jugar, situación que tiene beneficios, como jugar en un muy buen estadio cuando reúne convocatoria o en recintos más acotados en un escenario nacional de cada vez menores asistencias a los estadios a ver fútbol.
  • El posicionamiento de la U actual es de supervivencia en la Copa Chile, única posibilidad de estar en la Libertadores 2016 y décima en el campeonato nacional. De protagonismo y pelear campeonatos, nada.
  • El entrenador idóneo para que tenga la filosofía de la U: Los códigos de Martín Lasarte no tienen el decoro de renunciar ante lo que muestra el equipo en la cancha.
  • La búsqueda de los mejores jugadores se tradujo en inversión de seleccionables uruguayos como Corujo y Guzmán Pereira, o en proyectos nacionales como Leonardo Valencia y Renato González, así estamos, décimos.

En favor de Heller hay que decir que la administración anterior le dejó una pesada mochila de contratos elevados para jugadores bastante mayorcitos que siguen facturando y jugando con la chapa aún, como Pepe Rojas, Canales y en menor medida Herrera, que ya tiene una edad importante, y la lista sigue, más una importante carga de contratos de bajo nivel con jugadores que no rindieron en la U y que si no tienen un lugar en el chucho viven renovando sus préstamos hasta llegar a finiquitar contratos.

Azul Azul con Yuraszeck y Aubert compró muy mal y con Heller y Aguad el rumbo sigue inalterable. Como la mayoría de Chile se busca imperiosamente “pegarle el palo al gato”. Como decía Bonvallet, la U es transversal.

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