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¿Representan Jara y Beccacece los valores de la U? Un episodio vulgar, soez e indigno

El chuncho ha perdido progresivamente -y hoy irremediablemente- buenos atributos de su imagen corporativa.

Guía de: La U

Pocas cosas buenas dejó el último clásico universitario, al menos para la U, cero goles a favor, cero atajadas del joven portero, fatales o infantiles errores que costaron goles muy celebrados por el agónico rival, jugos bucales cayendo junto a jugadores rivales en el suelo, amedrentamientos sin pelota, refrigeradores volteados a patadas por el entrenador!, como si de esta forma se  pudiese jugar bien y ganar.

En otras épocas la U se distinguía por su imagen deportiva UNIVERSITARIA. Así, con mayúsculas. Tiempos en que se seleccionaban los alumnos para estudios superiores y donde el mérito permitía ingresar a las aulas y al conocimiento, entonces uno de cada cinco ingresaba a estudiar a las universidades chilenas, allí comenzaba lo verdaderamente díficil: permanecer o sobrevivir en ella para, finalmente, lograr algo bastante común hoy en día, el cartoncito con el nombre de uno.

beccacece jara

Volviendo a la U, fue penosa su exhibición de malos modos y el disociativo comportamiento mostrado, repetido interminables veces en su sorpresiva derrota frente a una resucitada Universidad Católica. La U, además de la escasa efectividad futbolística, mostró un comportamiento vulgar, soez e indigno de representar valores, principios y conductas que justifiquen el usar el nombre de una aún prestigiosa casa de estudios superiores.

El clásico no es un circo romano

Esta semana sería bueno escuchar a los directores-hinchas de Azul Azul y representantes de la casa de estudios si son aceptables y tolerables las acciones del técnico Beccacece y del zaguero Jara. El clásico universitario, por mantenerle la lejana y poco actualizada denominación, no es un circo romano donde hay que salir blandiendo la cabeza de un rival, por ejemplo.

El muy afortunado técnico trasandino debe dar el ejemplo e intentar contenerse al menos y no agarrar a patadas todo lo que se le ponga enfrente de sus alocados e irreflexivos pensamientos. También debería comprender que la gente que lo oye por radio en su conferencia de prensa no está ni dormida o drogada para aceptar que la amplia derrota de su equipo, y su pobre rendimiento transcurrido ya un tercio del campeonato, es consecuencia de algunas desafortunadas jugadas o de malos cobros donde prácticamente él no tiene nada que ver.

En tanto el zaguero, famoso universalmente por su inquieto dedo anular en cancha, sigue mostrando su repertorio de ordinarieces, ahora con una cascada de jugos bucales junto a un rival caído. En la U jugaron de defensas, sino tan extraordinarios como Alberto Quintano, muchos zagueros que dentro de los márgenes de disputas ásperas, pero leales, podían marcar una diferencia sin recurrir a las “artes” a las que ya nos tienen acostumbrados los jugadores de la U.

Por su parte el club y sus autoridades gastan de forma grosera el escaso dinero sin lograr absolutamente nada. ¿Donde están los dos millones quinientos mil dólares que se pusieron al servicio de la banda izquierda? Un plantel nuevo y millonario que presenta muchos boquetes. ¿Para ésto se trajo a Vilches? Para que se vaya a refugiar como suplente a la selección chilena?

Lo de los presupuestos, bullangeras contrataciones, malos resultados y tren sostenido de pérdidas financieras debe tener una explicación mejor, pues hasta ahora no cierran las cifras. Sólo continúa el despilfarro que se paga con intereses y humillantes emisiones con pérdidas patrimoniales para los accionistas.

La pasión azul aguanta.  Traigamos a Fierro y Paredes entonces… el grosero la lleva.

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