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Retorna la ilusión a la U: ganó 2-1 como visitante a San Felipe

Después de una semana muy difícil, los azules terminaron su trabajo y lograron un importante triunfo de visita en el valle del Aconcagua.

Guía de: La U

Una de las más complicadas semanas desde que volvió a Chile vivió Gerardo Pelusso luego de la segunda derrota consecutiva -ahora frente a los tricolores- en el Nacional: estadio que por ahora, además de un gran y recurrido tema nacional de conversación, se ha transformado en una especie de yeta azul.

U-San-Felipe

Foto: El Mercurio

San Felipe se presentaba como un duro rival, por su buena actuación en la Sudamericana.

Las esperadas y simpáticas notas de los jugadores a los reporteros de entrenamiento sirven para alimentar a la necesitada prensa deportiva nacional, y la elocuencia de alguno con cuestionadores comentarios de tipo técnico sobre los esquemas tácticos del adiestrador charrúa fuera del camarín amenazan los códigos de plantel, abriendo un abanico de opiniones y polémicas con las que había que lidiar además de las dos derrotas, sin dejar lugar para abordar el nivel del juego. Materia muy complicada de rendir y que está en los capítulos finales del librito del estratega oriental, quien tuvo entre sus preocupaciones los comentarios por supuestas preferencias hacia los extranjeros del plantel. Todo un tema.

Además de lo anterior se venía el crecido e internacional Unión San Felipe de Ivo Bassay en su complicada cancha: vivo aún en la Sudamericana luego de haber superado, en emocionante definición a penales, la primera fase eliminando a Guaraní en Santa Laura, aspira con merecimientos a llegar a la liguilla al final del campeonato nacional.

Para capear la borrasca Pelusso introdujo ajustes al planteamiento: 4-3-1-2 ó 3-4-1-2 u otros más desagregados dependiendo de cuán adelante o atrás esté Contreras por la derecha. La misma zona que genera espacios entre jugadores -que deberían estar mucho más cercanos o mejor aún juntarse más rápido- cedidos por un equipo largo y que por momentos es poco solidario.

Sin el balón: La U defiende con siete jugadores de campo, algunos de ellos con escasa convicción: los de arriba solamente corretean un poco, el ocio de Puch, la inconsistencia de Centurión que no termina de luchar los balones divididos, la bajada en ocasiones frenética de fastidio de Rivarola intentando recuperar solo, el pique corto para apurar al rival de Bueno: poco consistente esta irregular forma de presionar sobre el balón en la salida del rival cuando se intenta recuperarlo.

Mientras más lejos de nuestro arco se recupera el balón, mejor se defiende si el rival, cuando dispone de él, tiene muchos metros que recorrer con él o bien dividirlo para acercase a amagar nuestra portería, suponiendo que podemos continuar marcando y presionando sobre el balón.

Con el balón: se ataca voluntariosamente pero un poco a ciegas, con algunos toques extras abriendo la cancha, la subida de ambos laterales que no logran realizarse como externos o carrileros, finalmente se recurre a lo que pueda hacer el talento, ahora libre para engancharse, de Puch enfrentando su predecible doble y triple marcaje frente al que pocas veces tiene éxito, o el de Rivarola para entrar con balón dominado al área.

A la U le falta el toque de talento colectivo o el genio para avanzar pese a que se le cierren los espacios y llegar a generar situaciones frente al arco rival. Le falta buen pie de conjunto, para avanzar colectivamente hacia área luego de abrir la cancha: por ahora se queda en abrir la cancha para lanzar centros de destino incierto.

U-San Felipe

Foto: El Mercurio

Pelusso modificó el esquema del equipo azul para enfrentar al equipo de Basay.

Los claros que citábamos entre la zona de contención y la última línea azul provocan la entrada de los voluntariosos volantes trasandinos del equipo sanfelipeño, por allí se escurren Distefano y González, dos de los extranjeros de San Felipe, club de acogida para numerosos y poco famosos pases de jugadores. En una de esas arremetidas, González a la entrada del área y de sobrepique, remata muy fuerte y por alto para la respuesta sin control del atento Conde.

La lenta reacción de José Rojas quien no gana esa segunda pelota y se produce el centro de la muerte, dos albirrojos que llegan demasiado cerca del arquero, Vildozo llega con todo el arco de frente y su golpe franco de primera acaricia las redes aconcagüinas. ¿Donde estaba Victorino? y Firulais? ¿está agotado el fuerte líbero azul? ¿puede jugar así Victorino por la celeste?

En el segundo tiempo la U logra darlo vuelta con Rivarola otra vez protagonista, buscando habilitar a Bueno -quien logra cabecear y volver al gol para empatar- y después para marcar en infartante penal una clara falta que recibe Bueno.

Al quedar arriba 2-1 todos los azules trabajan duro, correteando y marcando para ensuciarle el juego al rival, mirar con ansias a la banca y faenar un angustioso triunfo que mantiene de pie la ilusión, mientras nos preguntamos… si aparecerá el fútbol azul, o no? Cuando se gana pocos lo buscan o nadie lo requiere, cuando se pierde acompaña todas las críticas. Entonces lo mejor es que el equipo siga ganando.

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