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Técnico o jugadores, ¿quién manda en la Selección?

Declaraciones de Gonzalo Fierro en respuesta a otras –siempre polémicas- de Johnny Herrera abren un debate sobre una subyacente y cruda realidad.

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A veces y de forma no intencional se filtran esos ocultos y sabrosos “códigos de camarín” que el ambiente del fútbol protege con celo. Esta vez lo ha hecho el volante colocolino Gonzalo Fierro, quién ingenuamente cayó víctima de la picardía periodística y en la tentación de responderle a Herrera quién también ha dicho otra verdad compartida por una enorme cantidad de hinchas azules, quienes no alentamos al cacique precisamente.

Es oportuno poner de relieve el concepto que es la cortesía de Johnny, al hacer declaraciones frente a los medios de prensa, la que alimenta titulares y notas en medios escritos, radiales y televisivos cada vez que es requerido, pues el golero sí responde a las consultas periodísticas. Sin ingenuidad como en el caso de Fierro, sino que con argumentos sólidos, comprendiendo además las necesidades de información fresca y con algún valor periodístico de reporteros y sus medios.

Fotos: LUN, José Alvújar

Herrera y Borghi cara a cara otra vez.

Distinto es el caso de Bassay Hatibovic -de quien no se comentan actitudes negativas-. Con escaso recorrido importante como técnico llegó a una banca que le quedó grande, en su silencio busca evadirse en lugar de enfrentar con grandeza a la prensa nacional producto del mal momento por el que pasa como entrenador albo. Entonces es cosa de preguntar a los periodistas a qué personaje prefieren entrevistar: ¿a alguien que sí hace declaraciones? o a una persona que enmudece y se esconde?

Pero volvamos al tema de la declaración de Fierro: el volante derecho señaló con seguridad y claridad que dentro del plantel y combinado nacional se habría analizado la opción de que llegara el mejor arquero chileno, uno de los mejores del continente y además reconocido internacionalmente; pero el modesto Fierro junto a otros jugadores decidieron que era mejor no hacerlo por sus polémicas declaraciones. Esto es bastante más simple de lo que parece: un veto albo hacia un jugador azul en la “roja de todos”.

Como asumimos que la selección nacional de fútbol profesional de chile no es un equipo de barrio o de liga es una obligación preguntarse al menos:

  • ¿Es necesario tener un muy costoso entrenador y cuerpo técnico para que las decisiones estratégicas de convocatorias de jugadores en puestos claves las generen el acuerdo de algunos seleccionados?
  • ¿En la lógica del seleccionador está convocar al plantel a quienes gocen de la simpatía de algunos de los “referentes” del plantel?
  • ¿La selección chilena es propiedad y territorio de unos pocos jugadores “importantes”?
  • ¿En la selección nacional están realmente los mejores jugadores chilenos o hay otros criterios misteriosos que determinan quién sí y quién no puede estar en la selección chilena?

Este Fierro versión 2012 con sus desprolijos dichos ha abierto una ventana por donde mirar códigos de camarín y procedimientos técnicos oscuros, alejados absolutamente de la excelencia y el mérito deportivo, donde toda la afición deportiva chilena supone que impera el rigor profesional en algo que es del interés futbolero nacional.

Debe haber mucho más debajo de la alfombra y que el amiguismo cómplice y dependiente de las aburridas entrevistas del seleccionador nacional ocultan. Secretos que no son eternos y que lentamente se develan y desclasifican con el paso del tiempo.

En ese contexto llaman poderosamente la atención convocatorias que no tienen mérito ni sustento deportivo, sino que corresponden a estos excéntricos “criterios técnicos” de tener muy a mano en un plantel a determinados jugadores que pueden ser una alternativa, aún lejana pero siempre conveniente, o esos cracks que seguían a los técnicos por cada club por donde pasaran, hasta que como amantes furtivos se alejan para luego reencontrarse. Por hoy, en inversiones futboleras parece estar de moda el talaje y el mejor pasto definitivamente está en Juan Pinto Durán.

Pese a mis críticas a Bielsa, el rosarino debe haber sido la destacadísma excepción como entrenador de la selección nacional, nunca más tendremos ese tipo de excelencia, salvo que llegue otro entrenador world class contratado por la ANFP, el excluyente mérito del ahora cuestionado Harold Mayne-Nicholls.

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