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Un 18 de diciembre en El Salvador llegó la octava estrella azul

Se cumplen 19 años del campeonato que terminó con una noche de 25 años que sufrió el hincha de la U.

Guía de: La U

Casi veinte años atrás las cosas iban muy distinto a los tiempos de hoy para el chuncho, el sufrido pueblo azul esperaba una estrella de campeonato desde el año 1969!, año que cerró el gran ciclo del ballet azul con su séptima estrella.

Promediaba el campeonato nacional de ese año con la U a la caza del líder Universidad Católica, dirigida por Manuel Pellegrini. El equipo cruzado en ese torneo puso el plantel más caro y cotizado de su historia, con varios seleccionados chilenos y cuatro internacionales argentinos, varios de ellos habían actuado como titulares en la Copa América ganada por Argentina en 1993 en Ecuador, y el medio chileno se encantaba semana a semana con lo que ponían en la cancha sus máximas figuras: Gorosito y Acosta.

Patricio Mardones Gol A Cobresal

Foto: Internet

Parecía que la mesa estaba servida para el equipo cruzado, que entonces sumaba seis estrellas y confiaba en alcanzar el campeonato para igualar la línea de la U en materia de campeonatos nacionales, en tiempos que se jugaba solamente un torneo al año.

Luego de los empates frente al cacique y los ruleteros en la segunda y tercera fecha de la rueda de revanchas la U comenzó una impresionante racha de triunfos dando gran espectáculo, iniciada en Santa Laura goleando a los hispanos 5-2 dando vuelta un partido que perdía en el primer tiempo.

Después derrotó en Santiago consecutivamente al extinto Regional Atacama (3-0), a Antofagasta (5-1), a Temuco (4-2), a Palestino (3-1) y a O’Higgins (3-1), con la excepción del empate conseguido en La Portada.

Hasta que llegó a uno de los partidos claves de esa temporada: la visita a Calama.

Estaba jugando tan bien y de forma tan efectiva la U que era irresistible para sus rivales, el optimismo reinaba en la hinchada azul pese a tener que jugar en uno de los reductos más difíciles del fútbol chileno.

La U visitó Calama y con una exhibición de gran fútbol derrotó a Cobreloa (4-2), con una tripleta de un Marcelo Salas en estado de gracia.

Con esta serie de triunfos la U había alcanzado la línea de puntaje de Universidad Católica, con quien se enfrentaba en el Estadio Nacional en la siguiente fecha.

En un recordado partido la U derrotó a los cruzados (1-0) con gol del “Matador”, en el arco sur del Nacional frente a su enloquecida hinchada. Había igualado y superado el puntaje de Católica en dos puntos, que se ganaban por cada triunfo entonces: con tres fechas por delante, dependía solamente de la U ahuyentar tantos años de tristeza.

El fin de semana siguiente visitó a los piducanos en Talca goleándolos (5-0) y encendiendo aún más la ilusión azul. Luego, a mitad de semana, en la penúltima fecha despachó cómodamente al pirata coquimbano (3-1) con dos goles de Salas y otra conquista del “bombero” Ibáñez. Faltaba solamente obtener un punto visitando a Cobresal para gritar hasta enronquecer después de tantos años.

El día más esperado

Llegó el anhelado día, el que hoy nuevamente recordamos, para que la ilusión azul viajara por tierra y aire hacia el norte minero. La llegada al mineral de El Salvador ofreció alegría azul en todas sus esquinas.

Un sol inclemente presenció el inolvidable partido, donde Cobresal no parecía por ningún lado el colista de la tabla, mientras la U padecía el pánico escénico de definir tamaña espera por el campeonato.

Las contadas ocasiones de gol desperdiciadas por ambos equipos, hacían presagiar un apresurado cierre táctico del encuentro que permitiera a la U alcanzar la gloria, cuando llegó un centro mal calculado por Vargas que se encontró con el frentazo del desmarcado Ovalle.

Un error táctico que había que remediar. Pero el campo negaba la prolija conducción del balón y a los balones perdidos en terreno rival se sucedía la parsimonia del local hasta que vino ese pelotazo de Jara que buscaba el talento natural de Marcelo Salas, el intento de control en el área se encontró con el empellón de Juan Rivera. Penal!

Imperattore muy bien ubicado, mucho mejor de quienes lo recusaron después, sancionó la pena máxima. La angustia acumulada en el segundo tiempo por cerca de quince mil fanáticos azules se hacía presente ante una instancia del juego que no siempre se concreta.

Desde el mediocampo saltó Pato Mardones a servir la falta, en su camino “superman” Vargas y Rogelio Delgado lo encararon para asegurarse que su condición anímica era la que se necesitaba para transformar el penal en gol.

En el arco, Johnny Pérez canchereó con no intuir el lado donde jugarse, cuando estiró su mano izquierda ya era tarde, el balón lo había superado el fortísimo impacto del derechazo del Pato viajando gritando gol hacia el infinito detrás de los cerros.

La conquista desató una alegría azul interminable y que nos acompaña hasta hoy, el aniversario de la octava estrella, que marcó los nuevos destinos de la U. Los tiempos de oscuridad habían quedado definitivamente atrás.

https://www.youtube.com/watch?v=cBCMRa1cIro

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