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Un aniversario azul número 89 con muchas dudas y poco que celebrar

El actual es un cóctel difícil de digerir y sobre el cual cuesta que se puedan poner las ilusiones.

Guía de: La U

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Beccacece tiene a la U sumida en la incertidumbre.

La U está de cumple por estos días y su presente no es muy halagüeño que digamos.

En este receso previo a la Copa América la U hace noticia por: la contratación de un mediático preparador físico para que “asesore” al director técnico, por el retorno de una interminable lista de jugadores con contrato vigente y que al novel entrenador casi en su mayoría no le interesan -Nicolás Maturana puede ser la excepción-, por los despidos de integrantes del cuerpo médico como si fueran responsables del terror futbolero que se vió en cancha todo este primer semestre de este año y por el alejamiento de una figura emblemática e ídolo en la U como Gustavo Canales, más alguna muy tímida contratación como el jugador libre Juan Leiva proveniente de la segunda división chilena o Primera B.

Un cóctel difícil de digerir y sobre el cual se puedan poner las ilusiones. Más parece la continuidad de la pesada herencia producto de su administración desde que dejó la U Federico Valdés, quién, nos guste o no, hizo las cosas muchísimo mejor que todos sus sucesores. Ahora sólo se busca cómo achicar los déficits y mostrar una cara linda para los medios y los cada vez más escépticos accionistas.

Lamentablemente la U es sólo un club de fútbol bajo su orgánica SAD, con divisiones inferiores ocupadas más en encontrar talentos que en formar personas bajo una identidad que años atrás se basaba en el pluralismo y la universalidad. Antes la U era una pasión y una fiesta, hoy es un portón que te recibe cerrado, alejando las miradas que incomodan a sus directivos.

Mejor recordar lo bueno de ser hincha de la U, los años de la identidad y la mística azul desde nacer como un club universitario para encaramarse a ser una gran pasión nacional, apagada hoy en estos tiempos. Antes del 2011 uno esperaba que volviéramos a tener un gran equipo para obtener un logro internacional importante. Cuando ocurre eso, te privan del equipo y su fútbol para intercambiarlo por dinero que después se esfuma, como el sueño del estadio azul, una verdadera pomada para aplicar sobre el corazón azul herido.

La U está en muy mal pie, ha perdido el respaldo de muchas personas, mejor que llamarlos solamente hinchas. El chuncho tambalea como el boxeador que está groggy sobre el ring donde cualquier golpe puede derribarlo. No alcanza con tener un gran centro deportivo conde recluirse, hay que mostrar la cara y poner el pecho a las balas para dedir “acá estamos”.

Casi para pensar que para salvar de esta crisis deben salir por la vía de la compraventa directivos, técnicos y jugadores. Pero no kinesiólogos y médicos!

La U es una gran historia de 89 años y un muy incierto futuro institucional en el fútbol profesional.

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