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Una puesta en escena para el olvido y lo que viene: ¿Que le espera a la U?

Finalizada otra decepcionante campaña, sostenida sobre la espiritualidad más que en el fútbol, la U se prepara para un largo sueño de verano.

Guía de: La U

Pasaron sin pena y absolutamente nada de gloria viejas leyendas de la U en los 90′s Lo que mostraron los hermanos Castañeda y Musrri no se alejó mucho de lo que puso sobre la cancha antes Sebastián Beccacecce. No se avanzó nada y ahora la que baila es la lista de jugadores en evaluación para tomar decisiones presupuestarias y ver qué espacio de refuerzos puede haber mientras se decide cuál Director Técnico contratar.

El trío, liderado por un notable ex jugador como Víctor Hugo Castañeda, dejó de manifiesto que en el fútbol el presente es casi todo y que su salida anticipada a lo previsto por ellos deben agradecérsela al grupo de jugadores que no supieron cómo estar a la altura de las circunstancias y de la camiseta.

Ofensivamente la U cumplió, pues un equipo que hace dos o tres goles por partido en las últimas fechas debió terminar mejor ubicado y clasificado en alguna de las abundantes plazas para los torneos internacionales del 2017, dicho esto antes de la definición de la Copa Chile. Como se sabe, un nuevo campeonato del cacique puede catapultar a la U hacia la próxima Copa Sudamericana. Lo hizo de la mano de ese muy buen jugador que es Gastón “la gata” Fernández, quién mostró en cancha aquello para lo que se le trajo: fútbol y goles (7), mientras Leandro Venegas desde su préstamo en Palestino nos saca la lengua con sus diez goles y empatado en el segundo lugar de la tabla goleadora.

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El gran problema

El problema que afectó el rendimiento estuvo atrás, donde casi todos los equipos nos metieron dos goles, pero desde la actitud quebrada del equipo para derrotar a sus rivales. Daba la impresión que la labor defensiva sólo dependiera de “los de atrás” y así se veían algo huérfanos en la contención, pero fundamentalmente flojos en el mano a mano, tanto por arriba como por abajo, dejándose anticipar por los rivales, quienes llegaban seguido con sus banderillas a clavar el área y marco azul.

Vilches, Jara, Beausejour y Monzón e incluso el otrora glorioso Matías Rodríguez y también Contreras han estado en el rubro “errores de cobertura y de anticipación rival sobre el balón”, algunos de los cuales no fueron forzados. Una constelación de nombres que no respondieron a sus pergaminos o mejor dicho a la fama que la prensa deportiva ha construido sobre ellos, quedaron absolutamente en deuda respecto de la envergadura de sus contratos.

Sin sacarle el foco a los jugadores, responsables principales de la mala campaña, la tarea de lograr los equilibrios y el funcionamiento en los 95’ de cada partido radica en el cuerpo técnico y, fundamentalmente, en su entrenador, de quién aún no puedo comprender muchos de sus dichos, antes y después de los partidos. Se dio el gusto de volver a la U sin dejar nada y se entiende por qué dejó antes tan desvalidos a Deportes La Serena y a Coquimbo Unido.

Ahora vienen los análisis de contratos, el grupo de jugadores que regresan de sus préstamos, aquellos que no continuarán con sus actuales números azules y otros que partirán a mejores mercados como el caso de Maturana, quién va a forrarse a México. Mientras en Azul Azul buscan equilibrar otra vez un nuevo presupuesto ahora probablemente con el aditivo de un auspiciador del rubro automotriz.

Se viene un somnoliento verano azul, hasta que desde la Directiva se anuncie pomposamente al nuevo técnico, así como se que hizo antes con Sebastián Beccacece y Víctor Hugo Castañeda.

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