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Yuraszeck y los errores que le ganaron la antipatía del pueblo azul

Prometió un estadio con fecha de inicio de construcción y un nivel competitivo del equipo que solamente estaba en sus deseos.

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No deja de llamar la atención que el movimiento accionario en Azul Azul de esta semana sea recibido como brisa fresca por los medios de comunicación.

Se abren las portadas, notas, artículos y editoriales para el ya no más «niño rico feo» del poderoso Directorio que gobierna el presente y los destinos de la U.

Heller, un hombre de fortuna y un enorme corazón azul, por fin llega a encabezar la mesa donde se le impedía actuar, casi maniatado y algo amordazado.

Yuraszeck

Foto: Luciano Riquelme

En cambio Yuraszeck, con la fecha de vencimiento estampada, para no provocar a los medios, debe presentarse y ofrecer el rostro para lanzar frases inconexas, aún grandilocuentes y que difícilmente el aún cree.

Es demasiado grande el porrazo del puertomontino.

Con la soberbia de su lado prometió un estadio con fecha de inicio de construcción y un nivel competitivo del equipo que solamente estaba en sus deseos.

Contrató a uno de los peores técnicos de la historia del club, y vaya que los hubo; hizo comprar, compró o le vendieron a merced de su candidez jugadores evidentemente sobrevalorados futbolística y económicamente.

A septiembre de este año se estima una pérdida de 10 millones de dolares que tranquilamente puede aumentar para fin de año hasta 13 o 14.

Con ese escenario, anticipado hace meses, un importante accionista decide, pide, exige, partir primero del «club de los amigos».

La misma institución que cierra las puertas a la prensa y pone a un par de jugadores a decir cualquier refrito para las noticias de la cena.

Un final previsible si se miraban bien las compras realizadas y pomposamente presentadas, advirtiéndolas sin la complicidad de sostener creíble la noticia. El gasto mensual de 205 millones de pesos por un equipo de mal desempeño y entrenadores que se sientan sin honor en el lugar que ocupo, aún sin títulos, un señor del fútbol como Riera.

Yuraszek creyó que solamente se trataba de comprar los recomendados y oír bien a los agentes, para ir raudo detrás del mostrador a esperar las ofertas por los Cortés, los Videla, los Fernández!, los Díaz y cada uno de los pitufos luciendo los cartelitos con sus precios.

Lo que se necesitaba era saber de fútbol, y advertir que compraba mucho y mal, para darse cuenta que cada «paquete» que llegaba iba a sostener la cuerda del final.

Se necesita volver a encantar al pueblo azul y devolverle la moral farreada por la arrogancia directiva. Se perdió un equipo campeón sudamericano cambiándolo por una plantilla notoriamente inferior.

No tiene nada de malo, cuando se necesita, decir «no sé» y evitar errar. O reconocer que tampoco me quieren para evitar que me ignoren como representante de la pasión azul.

A Azul Azul le toca reorganizar con mucha energía y sapiencia sus gastos, reducir pérdidas que con dificultades no serán irrecuperables o totales e invertir bien cada disponibilidad.

Se vienen tiempos de saludables cambios en la U, aire fresco en las oficinas, salones, cancha y camarines del CDA.

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