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Clásicos Universitarios de los 60’s: ¿Tradición olvidada?

Los clásicos universitarios en los 60’s iban más allá incluso del partido. Montajes teatrales, fuegos artificiales y sabrosas anécdotas teñían un acontecimiento social que reunía a toda la familia… ¿qué pasó en el camino?

Juana de Arco, El Combate Naval, Historias Universitarias. Diversos montajes que duraban 45 minutos y se extendían a veces en el mediotiempo. Si era de noche, los fuegos artificiales eran espectáculo obligado. Universitarios, dirigentes y voluntarios trabajaban arduamente con meses de anticipación… y por ni un peso… sólo el honor.

Esos eran los clásicos universitarios de los 60’s. Un acontecimiento sin precedentes en la sociedad criolla. Tal cual como ir al teatro o a un concierto, la familia entera se arreglaba con sus mejores tenidas para asistir a un mega espectáculo, en donde la rectitud deportiva y las travesuras juveniles abundaban… pero siempre con respeto.

Clásicos Universitarios

Foto: El Mercurio

Clásicos Universitarios en los años 60'.

La tradición la inició Germán Becker junto a diversos dirigentes y cooperadores del club, los cuales continuaron la tradición de los llamados “Caballeros Cruzados”… pero eso era sólo el comienzo.

La organización al principio era, por decirlo menos, artesanal. Estudiantes universitarios de cada bando se mancomunaba para apoyar a su equipo en el Estadio Nacional. El sector norte era de la UC, mientras que la U ocupaba el lado sur. Los adornos, lienzos y pancartas de apoyo fueron creciendo hasta llegar a los más originales gritos y bailes.

Una de las principales características de estos eventos es que toda la clase artística de la época cooperaba, de una u otra manera, en la realización del clásico. Fotógrafos, cantantes, pintores se unían en torno a un solo objetivo… ser el triunfador de las barras, que lo decidía la prensa al día siguiente.

Era tal el fanatismo, que toda la caballeriza UC esperaba el resultado en el famoso restaurant Il Bosco, en el centro de Santiago, donde colindaban personajes del periodismo de todos los frentes, artistas e hinchas.

Anécdotas hay muchas, pero podemos destacar por ejemplo cuando la barra de la UC trató de hacer una recreación de un accidente de avión, y el sketch iba tan mal, que uno de los caballeros cruzados Totó Sepúlveda, bajó de la tribuna al camarín donde estaban los voluntarios para preguntar… ya… ¿en qué ayudo?

Otra fue con el famoso personaje cocoliche… una especie de gigante que conversaba con voluntarios al centro de la cancha, pero gente de la barra de la U trabó los cables con los que avanzaba, haciendo que cocoliche nunca apareciera en escena mientras el diálogo continuaba y las risas de las 70 mil personas se hacía escuchar.

Pero una de las más importantes fue cuando gente de la UC salió a la cancha con las poleras de la U, amagando la explosión de la barra al quitarse las mismas en el centro, engañando a todo el mundo.

Posterior a Becker, Rodolfo “El Chico” Soto tomó las riendas de la organización. Enfocado en un ambiente más familiar, Soto se preocupó personalmente de toda la organización, esperando las donaciones de las diversas Ues para invertir en el espectáculo.

Todo lo vivido en esa época está registrado en fotos e incluso música, pero lamentablemente al ser todo amateur poco queda.

Lo que si queda es el recuerdo de una competencia limpia y sana. Travesuras universitarias que se fundían en un show que trascendía sobre el mismo partido. La familia entera se preparaba para un evento social y deportivo, lejos de la horrible realidad que vivimos hoy.

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