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UC 2013: ¿Llegó el momento de tener hambre de campeonatos?

Universidad Católica, por tradición e historia, no puede conformarse con triunfos morales o buscar que los rivales no los derroten por una gran diferencia, debe salir a ganar.

Guía de: La UC

El desafío en el Morumbí era complicado y sin lugar a dudas Martín Lasarte planteó un duelo interesante: Anular a los jugadores de Sao Paulo, ahogarlos y no dejar pensar frente al arco de San Toselli. El problema es que no planteó nada en lo ofensivo, ni siquiera un atisbo de llegada en los primeros cuarenta y cinco minutos.

En efecto, la UC comenzó la travesía cuando quedaban veinte minutos logrando equiparar el juego en el medio campo y por las bandas, a pesar de que Fernando Meneses no fue capaz de ganar ningún mano a mano a su marcador, el tremendo Bruno Cortês.

Es certero entender que Católica no podía salir jugada en Brasil, porque fácilmente se comía una boleta de cinco o seis goles, pero tampoco se puede pretender ganar  en una semifinal de Copa Internacional – o por lo menos marcar un gol – si tienes sólo una llegada al arco en noventa minutos y ese desborde es en el final de partido.

UC 2013

Foto: AFP

Toselli no sólo es la gran figura de la UC en este momento, también muestra las ganas de triunfo que deben tener los Cruzados.

Las redes sociales se han colmado de “orgulloso de ser de la UC”, “Con la frente en alto”, “no nos comimos siete como la U”, “estuvimos sólo a un gol”, “Sao Paulo es el mejor de la Copa”, entre otros. Lo cierto es que el conjunto brasileño en el uno a uno es más que la Universidad Católica modelo 2012, pero los últimos minutos demostraron que quizás con un poco más de riesgo las cosas pudieron ser distintas.

Empatar a cero o perder por cuatro de diferencia, finalmente, es lo mismo. Eliminados de la Copa Sudamericana. Muchos podrán decir que la UC tuvo suerte en pasar a esta instancia, que jugó con equipos de menos jerarquía, pero lo cierto es que para llegar a estas instancias se necesita algo más que fortuna. De hecho la fortuna es para los perdedores, la gloria para los que la buscan.

Católica jugó a no perder por mucho y eso no debería estar en el ADN de los Cruzados, porque no los identifica como institución ni por historia, equipo, ni tradición futbolística. Tras el empate en San Carlos, Caco Villalta en su análisis post partido en la radio, decía que le gustaría ver a una Universidad Católica con hambre no conforme con los resultados decorosos, ni con los triunfos morales.

Hace harto tiempo respiro exactamente lo mismo. Los exitosos en la vida, el fútbol o cualquier desafío que se toma debe plantearse bajo el prisma de llegar a lo más alto y no jugar a no perder por mucho porque los objetivos así, es difícil que estén siquiera cerca de cumplirse.

El orgullo de ser hincha de la Universidad  Católica no aflora en estos momentos,  sino que se ve demostrado cada vez que asistes al estadio sin importar en qué condiciones está el club. Pero eso es distinto a no tener hambre. Somos los dueños de la ilusión y el deber es presionar para cambiar la mentalidad. Nuestro archirrival, la U, lo hizo y fue campeón de la Copa Sudamericana incluso boletiando a los que se creían “cucos” en sus propias casas.

Llegó el momento de hacer un cambio en el chip Cruzado, mejorar y elevar las expectativas. A pesar de esto, hay que sacarse el sombrero con el trabajo de las divisiones inferiores. Más del sesenta por ciento de los jugadores son de la cantera. Un mérito en los tiempos que vivimos.

Ahora llegó la hora de poner todos los huevos en la canasta de la Copa Chile, porque de no ser campeones de este torneo no veremos ningún campeonato internacional en 2013 más que por la tele.

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