Adolfo Couve, el escritor y pintor de Cartagena: Perfil del autor

De formación pintor, pero con una fuerte inclinación por la escritura, Adolfo Couve decide abandonar la plástica para dedicarse por completo a escribir.

Adolfo Couve (1940-1998) debe ser uno de los escritores chilenos que más desarrolló el formato de nouvelle, narración de una extensión mayor que un cuento y menor que una novela, si bien la nouvelle no tiene una traduccióon al español, se puede definir como un cuento largo o una novela corta. Pero los inicios de Couve no están en las letras, sino en la plástica. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile,  también en l’Ecole des Beaux Arts de París y además en The Arts Student League en Nueva York. Destacó también como profesor de Historia del Arte y Estética de la Universidad de Chile.

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Con una basta trayectoria en las Artes, Adolfo Couve decide dejar la plástica para dedicarse por completo a la escritura, siendo reconocido por su narrativa descriptiva que emula la contemplación de diversos tipos de pintura, desde retratos hasta naturalezas muertas. En la década del 70 Couve decide dejar Santiago, refugiándose en su casa de Cartagena, lugar donde escribirá la mayor parte de su producción literaria, siendo los paisajes marinos una constante en su obra.

Couve, separado y padre de una hija(Camila, a quien dedica más de algún texto), causó una fuerte polémica dentro del círculo de intelectuales, al adoptar, de manera informal pero con el consentimiento materno a Carlos, un niño de diez años que al pasar del tiempo se convertiría no solo en su hijo, sino también en su pupilo, compañero y amante. El joven Carlos se convirtió en la única persona en la que el escritor y pintor se apoyaba, siendo un pilar fundamental en la vida de Couve quien vivió gran parte de su vida aquejado por una depresión, que en el año 1998 lo haría quitarse la vida, asegurando “yo muero por el arte”.

Destacan dentro de la producción literaria de Couve los títulos Alamiro (1965), En los desórdenes de junio (1974), El parque (1976), La copia de yeso (1989), El cumpleaños del señor Belande (1991), La comedia del arte (1995), Cuarteto de la infancia (1997) que incluye El picadero, La lección de pintura, El pasaje y El tren de cuerda y finalmente, en el año 2000 y publicado de manera póstuma Cuando pienso en mi falta de cabeza.

En su narrativa Couve muestra y demuestra su naturaleza pictórica a través de una estética en la que el color y las formas son parte fundamental de su descripción, la que nos mueves desde la lectura a la imaginación y la contemplación, sin caer en detalles ni tonos carentes de emoción, todo lo contrario; si bien se podría catalogar como “realista”, sus paisajes son vívidos y llenos de movimiento, logrando un efecto muy placentero a la lectura.

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