Bosque quemado, vida de padre e hijo de Roberto Brodsky

En esta biografía, Roberto Brodsky repasa la vida de su padre y la propia, con recuerdos sobre el exilio, la familia y el paso de los años.

Roberto Brodsky es escritor y guionista, nacido en Chile deja el país junto a su padre, un médico comunista que debió partir al exilio después del golpe militar de 1973.

En Bosque quemado (Mondadori) Brodsky rescata la figura de su padre, Moisés, un médico judío cuya familia escapó de Ucrania en el siglo XIX para asentarse en Buenos Aires y luego en Santiago. La condición de eterno migrante del padre Brodsky la toma para hacerla propia; de joven acompaña a su padre en el exilio, primero en Buenos Aires y luego en Venezuela.

bosque quemadoEl texto comienza una vez que Roberto y Moisés han vuelto a vivir a Chile, Moisés toca la puerta de la casa de su hijo pidiéndole que lo reciba por unos días, ya que se ha separado de su actual pareja. Desde ese momento la narración es intercalada, viajes al pasado que tropiezan entre anécdotas ocurridas en Buenos Aires, Caracas y Lechería (pequeño pueblo venezolano en el que Moisés trabaja para poder homologar su título de medicina).

El recuento de la historia familiar, desde los bisabuelos de Roberto, judíos ucranianos que escaparon de los pogromos en el siglo XIX llegando a Buenos Aires, y luego Bernardo, padre de Moisés y abuelo de Roberto cambia Buenos Aires por Santiago, ciudad que recibe primero a Moisés y luego a Roberto. Pero la familia sigue separándose y dividiéndose, Moisés es engañado por su mujer (la madre de Roberto) antes del exilio, por lo que éste marca una doble separación; de su país y de su matrimonio.

Al exilio y la familia, se suma un tercer tema en Bosque quemado, la enfermedad, que está presente en un comienzo en la hepatitis de Roberto, quien es cuidado por su padre y también el alzheimer que años después aqueja a Moisés, y que será, precisamente cuidado por su hijo Roberto. Es así como se puede ver la inversión de los roles, es primero el padre quien cuida al hijo, y luego el hijo cuida al padre. Esta inversión se puede ver también en la narración y la escritura misma; es el hijo quien a través del lenguaje crea al padre, convirtiéndose así en padre de su padre, volviendo a invertir los roles. Es interesante ver cómo el autor narrador hijo se constituye desde el sujeto padre, alcanzando la individualidad en el relato sólo una vez que el padre muere.

El alzheimer que aqueja al padre puede ser un símbolo de la pérdida de memoria que desencadena el exilio; al volver a su patria Moisés no es recordado por quienes lo acompañaron en su travesía militante, ha sido olvidado por amigos y colegas, demostrando que el exilio genera también una pérdida de memoria en el entorno del exiliado que se convierte en un retornado.

La errancia entre países, mudanzas y cambios de casa, además del sentimiento de desarraigo perfila a un nuevo migrante, el migrante postmoderno.

Realidad o ficción, o una mezcla de ambas, Bosque quemado ganó el premio José Nuez Martín en 2009 por unanimidad.

 

 

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