Leviatán: La novela en que Paul Auster revela su esencia de escritor

La historia es narrada en primera persona por Peter Aaron, un escritor que vive en Nueva York y nos introduce en su vida y en el movimiento artístico e intelectual de fines del siglo pasado en Estados Unidos. Sepa por qué vale la pena leer este libro.

Estoy sin aliento, con el corazón apretado y una sensación de vacío que me inunda ¿por qué?. Porque acabo de terminar la última página de Leviatán, y me doy cuenta que Paul Auster se sale siempre con la suya, sorprende hasta la última palabra y nos deja con ganas que el libro no termine nunca.

Leviatán fue escrito en 1992, y comienza con la misteriosa muerte de un hombre a quien le estalla una bomba en sus manos y lo hace volar en mil pedazos.

La historia es narrada en primera persona por Peter Aaron, un escritor que vive en Nueva York y nos introduce en su vida y en el movimiento artístico e intelectual de fines del siglo pasado en Estados Unidos.

Leviatán

Foto: Anagrama

Peter Aaron cuenta cómo empieza a escribir su novela, llamada Leviatán, ya que recibe la visita de dos agentes del FBI para interrogarlo por la muerte de este hombre que vuela en mil pedazos, ya que tenía su nombre y número de teléfono en el bolsillo de su pantalón. En ese momento Peter Aaron (que ya tenía la sospecha que el cadáver correspondía al de su amigo también escritor Ben Sachs) se da cuenta que debe adelantarse al FBI y escribir su libro, Leviatán, y contar la vida de su amigo, desde que lo conoce hasta que el FBI toca su puerta.

El libro es escrito en primera persona, renunciando al protagonismo de los hechos para narrar la historia de Ben, con un alto grado de detalle en la descripción de personajes y lugares, para que entendamos lo que pasa en la vida, y en el interior de Ben Sachs, contada por otro (Peter Aaron).

Un tema que se toca de manera muy interesante en la novela es el concepto de “verdad” y que va como eje durante el relato. Peter Aaron quiere adelantar su verdad a la verdad del FBI, pero también tenemos las verdades de los protagonistas, como un personaje dice una cosa a otro, y luego le dice lo opuesto a otro personaje distinto, pero como ya conocemos a los protagonistas gracias a la acabada descripción que hace Aaron de ellos, nos da la libertad como lectores de elegir a quien creer.

Leviatán es una obra hermosa, transparente, en la que se ven reflejados los valores del autor, como lo son la amistad, la lealtad y la incondicionalidad.

Hay que decir que en este libro las coincidencias no existen, todo está urdido de una manera tan meticulosa, que más que hacernos sentido nos maravilla, no hay cabos sueltos, todo lo contrario, es un relato redondo, como dicen por ahí “no le entran balas” y tiene a su vez la virtud de no ser evidente (menos burda) y deja espacio al lector y su imaginación, como lo hace siempre Auster en sus obras.

Presencia en cada página

En esta novela podemos sentir a Auster presente en cada página de una manera deliciosa. Sólo debemos detenernos y sentirlo, es él quien nos cuenta la historia, Peter Aaron, el narrador, tiene las mismas iniciales que Paul Auster, también es escritor y vive en Nueva York. Con esto Paul Auster nos está diciendo a gritos que Peter Aaron es él, o que él es Peter Aaron.

Mientras leía, me encontré en una página un  par de líneas que quiero compartir con ustedes, porque son la esencia de Auster, cómo desnuda su alma y su esencia de escritor en estas palabras: “Hay un momento en el cual un libro empieza a apoderarse de tu vida, cuando el mundo que has imaginado se vuelve más importante para ti que el mundo real”, (página 241, segundo párrafo, Leviatán, Editorial anagrama Compactos).

¿No es esa la invitación más hermosa que un escritor nos puede hacer para conocer su obra?

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