Monstruos Invisibles: belleza desde la perspectiva de Palahniuk

Esta novela del siempre irreverente Chuck Palahniuk nos invita a conocer el mundo de la belleza desde una perspectiva en extremo singular, a ratos rebuscada, que no deja a nadie indiferente, de amor y de odio.

Chuck Palahniuk nació en Estados Unidos el año 1961, es el autor de Fight Club 1996 (El Club de la Pelea), llevada al cine en 1999, dirigida por David Fincher y protagonizada por Brad Pitt, transformada en película de culto, lo cual lo lanzó a la fama de una manera explosiva y masiva.

Palahniuk

Foto: De Bolsillo

Monstruos Invisibles es la tercera novela de Palahniuk.

Palahniuk se graduó de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Oregon en 1986.  Ejerce el Periodismo durante varios años en distintos medios de comunicación. Su desarrollo literario comienza pasados los 30 años. Sus obras de un estilo similar al de Bret Easton Ellis, le han hecho ser etiquetado dentro de los novelistas de la Generación X.

Monstruos Invisibles es su tercera novela, y aprovecha el revuelo alcanzado por Fight Club. El eje central de este relato es la belleza, desde el enfoque enfermo de Shannon, una modelo que creía tenerlo todo, un novio, una gran amiga y sobre todo mucha belleza. De un momento a otro, en un accidente pierde todo, comenzando por su belleza que era todo para ella, y el soporte del resto de sus “posesiones”

Este accidente, imprevisto e incomprensible en un comienzo, da inicio a esta novela, en la que los hechos en vez de resolverse se complican, dando giros inesperados e incluso absurdos, que nos hacen pensar “esto no podría ser peor” pero para nuestra sorpresa Palahniuk lo hace posible y sí lo puede hacer peor.

Luego del accidente, Shannon, con la cara deformada se da cuenta de la realidad, de que su amiga no era tal y su novio tampoco, que sin belleza no es nada y comienza su sed de venganza, apoyada por Brandy, un transexual a quien conoce en el hospital.

Recuerdos familiares

Chuck Palahniuk

Foto: AFP

Por el estilo de sus novelas, Palahniuk es considerado parte de la Generación X.

La narración de los hechos se ve interrumpida por fragmentos temporales de los recuerdos familiares de Shannon que no son gratuitos, ya que en algún momento, de modo casi enfermizo todo se junta y amontona, de una manera que casi aturde al leer.

El tratamiento de los personajes es bastante acabado, pero a ratos burdo, se sienten tan lejanos a la realidad que damos por sentado que son los personajes y los hechos lo que nos refriega en la cara una ficción que tiene ciertas luces de realidad y un dejo de crítica social, que lamentablemente se ve empañado por estas situaciones y personajes irreales, que sólo pueden ser sacados de la extraña mente del autor.

Las situaciones son extrañas, anormales y extremas, mismas características que podemos extrapolar a los personajes. Podemos decir que este es el “estilo Palahniuk” que carece de sentido real y lineal, para involucrarnos en un mundo lleno de sorpresas con dimensiones fantásticas y en extremo lejanas a la realidad.

Lo que podemos sacar en limpio de este relato, es la superficialidad de una sociedad que vive en función de la belleza y la ambición, temas que siendo tan reales hoy en día, Palahniuk los trabaja dándoles una forma jamás esperada.

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