Plataforma, de Michel Houellebecq: crítica ácida

La novela Plataforma nos narra la historia de Michel, un parisino de cuarenta años, descontento de su vida plana y rutinaria, que cambiará para no volver a ser el mismo.

Michel Houellebecq es un escritor francés nacido en 1958 que comienza a escribir a los veinte años. Una familia disgregada y fuertes cambios sociales durante su adolescencia y juventud marcan su estilo narrativo, en el que podemos ver una fuerte crítica social tanto a su país como al sistema capitalista.

Plataforma es su tercera novela, escrita en 2001 y fue ésta la obra que lo llevó a la cima siendo traducida a más de veinte idiomas.

Michel Houellebecq

Foto: Anagrama

Plataforma es narrada en primera persona por Michel Renault, un hombre de cuarenta años que vive en Paris y trabaja como funcionario gubernamental. Aburrido de su vida plana y demasiado tranquila (y sola también) Michel se asume a sí mismo como un ser mediocre, pero no del todo desagradable.

Su vida comienza un giro cuando le avisan de la muerte de su padre, la cual ni siquiera le produce tristeza, pero gracias a ella Michel recibe la herencia de la casa y el auto de su padre, que se descubre fue asesinado, cosa que tampoco le afecta en sus emociones ni su vida.

Con parte del dinero de la herencia , Michel decide tomar unas vacaciones, y casi obsesionado por las guías y programas turísticos decide hacer un viaje a Tailandia, junto a un reducido grupo de franceses, a los que comienza a observar desde el avión y en cada actividad que hacen, sin tener problema alguno en calificarlos de borrachos, prostitutas, falsos ecologistas y muchas otras descalificaciones, que él en su calidad de “mediocre asumido” no tiene problema en detallar al lector. De manera irónica y divertida, Michel hace comparaciones entre las referencias de los textos de las guías turísticas y la realidad que le toca vivir tanto en hoteles, actividades turísticas como en la situación real que atraviesa Tailandia.

Michel parece ser una persona incapaz de sentir, hasta que conoce a Valerie, una joven francesa varios años menos que él, por la que en un comienzo siente simpatía para luego sentirse atraído hacia ella, tanto física, sexual y emocionalmente (dentro de sus capacidades). Es aquí donde empieza la aventura de Michel y Valerie,  donde todo puede pasar.

En Plataforma Michel Houellebecq deja su huella; muestra la decadencia de la cultura de occidente, la que podemos ver personificada en varios de sus compañeros de viaje, lanza dardos a diestra y siniestra sin medir las consecuencias, se ríe de los “típicos best sellers” norteamericanos tildándolos de “basura”, se refiere al Islam en términos perjudiciales y poco respetuosos (por lo que en algún momento se le asoció a Rushdie y sus Versos Satánicos), pero Houellebecq sigue, y arremete contra la explotación sexual en el tercer mundo,  aunque el protagonista de Plataforma disfruta de la prostitución oriental, detallando gráficamente sus encuentros sexuales como también sus fantasías eróticas con un nivel de detalle que a ratos se pasa de la raya, y que hace que su literatura se pierda debido al protagonismo que le entrega a la pornografía, prostitución y relaciones sexuales, por lo que algunos lo han criticado también como misógino.

Si hay algo que se rescata de Plataforma es que Houellebecq documenta las situaciones que menciona ocurridas en el pasado y sobre todo, que se atreve a escribir lo que quiere, sin importar la diplomacia y lo políticamente correcto, haciendo total uso del derecho a la libertad de expresión.

Más sobre Literatura Contemporánea

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X