Teresa Wilms Montt: La primera liberal de las letras chilenas

Esta talentosa escritora nacional, a comienzos del siglo XX, frente a una sociedad hipócrita y machista, pudo seguir su amor a las letras y hacerse un espacio en el cerrado círculo intelectual de la época.

De modo un poco injusto, mucha gente recuerda a Teresa Wilms Montt (1893-1921) por su belleza y su vida amorosa más que por el gran talento que pudiera expresar en sus obras.

Y es que claro, una hermosa joven perteneciente a la aristocracia de comienzos del siglo pasado, que transgredió las normas convencionales de una sociedad machista, cínica y autoritaria, convirtiéndose en una rebelde y cosmopolita intelectual, que junto a Vicente Huidobro y Joaquín Edwards Bello se abrieron a las nuevas estéticas literarias europeas.

Teresa Wilms

Foto: Internet

Teresa Wilms.

Teresa Wilms Montt es una de las primeras mujeres en frecuentar los grupos intelectuales conformados únicamente por hombres, demostrando una gran lucidez y creatividad en sus escritos, los que comienza a publicar en distintos medios de prensa bajo el seudónimo de “Tebal”. Su producción literaria avanza, y su primera publicación formal es Inquietudes sentimentales, libro que reúne cincuenta poemas de tinte surrealista y que gozó de gran éxito en los círculos intelectuales de Buenos Aires, al igual que Los tres cantos, obra en la que explora la temática del erotismo y la sexualidad, que son criticados por la sociedad machista de la época, sin valorar la vanguardia e innovación de la creación de su autora, sólo por el hecho de ser mujer.

Una vez establecida en Madrid, el año 1918, Teresa Wilms Montt publica En la quietud del mármol, un texto lírico que tiene a la muerte como tema central,  y Anuarí, que lo dedica a un antiguo amor que tuvo en Argentina.

De regreso en Buenos Aires publica Cuentos para hombres que todavía son niños, una colección de relatos en los que evoca recuerdos de su propia infancia. Tras la separación de sus hijas que sufre en París, se quita la vida a fines de 1921, terminando así con un virtuoso futuro literario.

El gran tormento de Teresa es la incomprensión que vive por parte de su marido, quien la aleja de sus hijas, mientras que su propia familia prefiere tenerla lejos para así no tener que preocuparse de los “escándalos” en los que Teresa estuviera envuelta.

Quien la comprende y la apoya es su amigo y poeta Vicente Huidobro, es él quien la ayuda a escapar del convento donde la hubiera encerrado su marido por celos, para viajar a Buenos Aires y así poder seguir escribiendo, y con quien comparte grandes momentos en Europa.

Teresa Wilms Montt fue una mujer segura de sí misma y de su escritura, fue capaz de dejar todo para poder seguir su pasión literaria, tuvo que luchar contra un marido celoso y machista, y contra una familia que prefería mantenerse al margen de su vida por temor al qué dirán.

Sin lugar a dudas, la vida, la obra y el talento de Teresa Wilms Montt se ven truncados por una sociedad machista e hipócrita, convirtiéndola en una de las impulsoras del feminismo en las letras chilenas.

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