“Historias de Terramar”: Un clásico fantástico

Ursula K. Le Guin construyó una historia en torno a uno de los personajes más atractivos de la literatura fantástica, con tramas adultas, oscuras y diversas enseñanzas. Un imperdible del género.

El mundo de la literatura está lleno de historias de fantasía. Muchas de esas son de gran calidad y tienen el poder de llevar al lector a otros mundos. Pero, en mi opinión, sólo unos pocos libros crean personajes inmortales, que pasan de generación en generación, carismáticos, y se convierten en la envidia de los jóvenes soñadores y de muchos autores cuyos personajes han carecido de la magia necesaria.

Historias de Terramar II

Foto: Minotauro

En este Olimpo de personajes, algunos surgen de manera instantánea en la mente. Gandalf de “El Señor de los Anillos”, Aslan, de “Las Crónicas de Narnia”, Conan, de las novelas del mismo nombre de Robert E. Howard, Lestat de “Las Crónicas Vampíricas” de Anne Rice, Raistlin Majere de “Dragonlance” y Drizzt do Urden de “Reinos Olvidados”. Los más jóvenes, sin duda, podrían agregar a Harry Potter.

Otro de esos personajes está en el increíble y riquísimo mundo de Terramar, creado por la escritora estadounidense, hoy de 81 años, Ursula K Le Guin.

Ganadora de múltiples premios por varias novelas de fantasía y ciencia ficción, en 1968, Le Guin crea un nuevo mundo en la novela “El mago de Terramar”, donde introduce a los lectores al gran protagonista de todas las historias, el aprendiz de hechicero Gavilán, o Ged.

La historia consta de un joven que busca el poder, pero para lograrlo, primero debe vencer sus temores, vencerse a sí mismo, dominar sus miedos y su oscuridad. Si bien esta historia y las de los siguientes libros pertenecen al género fantástico y hay grandes luchas, criaturas fantásticas y poderes especiales, estos son componentes sólo secundarios de la historia. EL conflicto de Ged consigo mismo y su lucha por conocerse y dominarse es siempre el nudo central de la historia.

En el otro viento

Foto: Minotauro

En los siguientes libros, el lector se va familiarizando más y más con Ged, con su crecimiento y la forma en cómo madura, convirtiéndose en alguien sabio y poderoso, pero que a la vez conoce poco a poco los límites de sus propios poderes y la influencia que tiene en quienes le rodean.

En “Las Tumbas de Atuán”, el segundo libro de la serie, Le Guin presenta a Tenar, una sacerdotisa que vive aislada del mundo, cuidando antiguos y oscuros poderes de Terramar. El libro narra cómo ella, con la ayuda de Ged, recorre todo su laberinto personal para descubrir el mundo.

Este tipo de historias se repiten en “La costa más Lejana”, “Tehanu” y “En el otro viento”, con tramas cada vez más complejas, adultas y oscuras, en las que si bien se cierran ciclos, al mismo tiempo se abren otros. Es que los lectores son testigos de cómo evolucionan los personajes durante toda una vida, lo que genera una identificación ideal.

Un nuevo hito de Terramar es la magia que usan los protagonistas. Le Guin crea una forma de hechicería en la que —para tener poder sobre algo— hay que conocer su nombre verdadero. Nombre que tienen todas las cosas y personas del universo. Esta idea ha sido incluso desarrollada por best sellers del siglo XXI, como “Eragon”.

“Las Historias de Terramar” son, entonces, un clásico de la literatura fantástica, tan atractivo para quienes comienzan cómo para quienes llevan ya tiempo entre las páginas de este género. Si bien no son fáciles de conseguir, en los últimos años se han publicado compilados que han llegado a las librerías chilenas. Búsquenlos, porque no se arrepentirán.

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