El esperado regreso de Kim Stanley Robinson a la ciencia ficción

Su novela “2312” ganó el Premio Nebula hace dos años, el que se suma a los recibidos a lo largo de su extensa carrera.

Guía de: Literatura Fantástica

Es probable que su nombre no sea de conocimiento tan masivo como el de Isaac Asimov, Ray Bradbury, J. K. Rowling, Neil Stephenson o George R. R. Martin. Sin embargo, hablar de Kim Stanley Robinson es entrar por la “puerta ancha” de la ciencia ficción anglosajona. ¿La razón? Ha escrito sus novelas a partir de largas y completas investigaciones, que además abordan el uso y desarrollo de la tecnología desde una perspectiva lo más realista y humana posible.

Minotauro

Nacido en 1952, Robinson creció en el sur de California. En 1974 se graduó de Literatura en la Universidad de California, San Diego (UCSD). Al año siguiente obtuvo su posgrado en Inglés de Universidad de Boston. Y en 1982 culminó su doctorado —también en Inglés, en la UCSD— con una tesis sobre el trabajo del escritor Philip K. Dick, titulada “The Novels of Philip K. Dick”, publicada en 1984.

Y aunque en los años ’80 ya había escrito y publicado su llamada Trilogía de California, fue durante la década de 1990 cuando su nombre se consolidó como un referente del género, gracias a su épica Trilogía de Marte, sobre la colonización y terraformación de este planeta: “Marte Rojo” (1992), “Marte Verde” (1993) y “Marte Azul” (1996). Y por los cuales fue galardonado con dos premios Hugo y un Nebula, todos en la categoría de mejor novela.

En 1999 Robinson publicó el libro de cuentos “Los marcianos”, que complementa su destacada trilogía.

Posteriormente sorprendió con “Tiempos de arroz y sal”, una novela que partía de la base de que la Peste Negra había acabado con el 99% de la población de Europa durante la Edad Media, lo que además causaba la desaparición del cristianismo. De esta forma, el mundo quedaba —literalmente— repartido entre China, India y el mundo árabe.

En 2012 sorprendió nuevamente a los lectores con “2312” (Minotauro / $ 21.500), que combina en su trama una intriga policial no exenta de romance (al menos uno muy particular), desastres ecológicos prácticamente irreversibles, como una Nueva York inundada que parece una Venecia futurista; la siempre presente amenaza (o temor) de los robots; y una suerte de “megaingeniería” planetaria, representada por una ciudad móvil en Mercurio. Todo en el contexto de una exitosa colonización del sistema solar. Este último, un aspecto relevante en la narración, ya que lejos de usar a toda la galaxia como telón de fondo, Robinson prefirió quedarse en “vecindario”.

“Hay historias de ciencia ficción que se extienden millones de años en el futuro. La mía es una historia imaginable: no habrá civilizaciones interestelares porque las estrellas están demasiado lejos”, afirmó en una entrevista con El Mundo de España.

Para los que siguen la obra de Robinson, las 528 páginas de “2312” serán un verdadero festín. Y para aquellos que nunca antes lo han leído, representa una estupenda oportunidad de acercarse al trabajo de uno de los mejores escritores de las últimas décadas. Sobre todo porque su última novela, “Shaman” —publicada en septiembre del año pasado y ambientada en la prehistoria—, todavía no ha sido traducida al castellano.

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