“El temor de un hombre sabio”: La mejor fantasía heroica actual

La continuación de “El nombre del viento” cumple con las altísimas expectativas creadas por su antecesora, en una historia en la que Kvothe sale al mundo y crece.

Larga fue la espera. Más de tres años pasaron desde que “El nombre del viento”, de Patrick Rothfuss, llegara a las librerías chilenas y maravillara a muchos lectores de fantasía. Pero el libro, un soplo de aire fresco para la fantasía heroica, se leía demasiado rápido, pese a sus casi mil páginas. Y, como suele pasarnos a quienes disfrutamos de este género, nos quedamos con gusto a poco, esperando una trilogía que quién sabía cuándo iba a continuar.

Y tres años se demoró Rothfuss en entregar “El temor de un hombre sabio” (Plaza & Janés), la segunda parte de la serie Asesino de Reyes.

El temor de un hombre sabio

Foto: Plaza & Janés

Las críticas eran muy buenas. Y, por consiguiente, mis expectativas eran altísimas. Lo que, para ser sincero, me producía algo de temor. ¿Podría este libro igualar o superar la vara dejada por su antecesor? La verdad es que me es difícil decir cuál de los dos libros es mejor.

En “El nombre del viento”, Rothfuss nos presentaba el riquísimo mundo dentro de la universidad de Kvothe. En las páginas, el lector se sentía casi tan cómodo y maravillado como el protagonista al descubrir las capas de ese mundo. Pero saltaba la duda. ¿Sería lo mismo cuando el personaje principal saliera de allí?

El segundo libro de la serie responde esta pregunta, puesto que de improviso, a Kvothe se le abre el mundo. Un mundo a veces maravilloso, otras veces sorprendentemente real y cruel, donde el protagonista crece. ¡Pero cómo crece! Algo de lo que creo suelen carecer este tipo de libros es de un desarrollo adecuado del personaje. La mayoría de las veces, el héroe encuentra su destino casi por casualidad, o el jovencito madura de un día para otro por alguna experiencia desgraciada. Rothfuss, en cambio, no escatima experiencias dramáticas y traumas. Todo es importante, todo es descrito.

Para Kvothe ser héroe no es simple. No le resulta fácil conquistar a su chica, no le es sencillo derrotar a sus enemigos, ni siquiera sabe muy bien qué hacer cuando todo le sale bien. Todo lo que hace tiene un precio, o así se percibe. Eso se agradece, más aún tratándose de un personaje principal tan fuerte como éste. Para mí, es uno de los personajes más atractivos que han salido del género. Es una especie de ganador nato, pero que sabemos que no lo será para siempre. Lo repito, se agradece. Bastante tenemos ya con los elegidos y su inevitable destino de victorias.

Un consejo. No desechen los capítulos de la posada, del Kvothe derrotado y abatido. Es ahí donde se nota la maestría del autor, donde se comunica al lector con más fuerza la historia del protagonista y su presente.

Por momentos pensarán que hace su aparición el famoso “deus ex machina”, o sea un personaje caído casi del cielo que ayudará al personaje principal. Pero lo que sucede es exactamente lo contrario.

Este libro, pese a ser casi tan extenso como el anterior, tiene un ritmo endemoniado y se lee aún más rápido que “El nombre del viento”. Y es, asimismo, mucho más adulto.

Finalizo volviendo al título. ¿La mejor fantasía de la actualidad? Es probable que quienes leen en el computador, compren en el extranjero o tengan tablets puedan conseguir algunas joyas del género que no han llegado al país. Sin embargo, para los que no, les aseguro: dejando de lado grandes clásicos —dentro de los que cuento a Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin—, la mejor fantasía heroica disponible en las librerías nacionales son los dos libros que, hasta ahora, conforman la serie Asesino de Reyes. Vayan por ellos. Disfrútenlos.

Y ojo, que quizás no haya que esperar tanto porque según el propio Rothfuss ha dicho, el tomo final estaría escrito —el nombre tentativo es “The Doors of Stone”— y sería lanzado el próximo año.

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