“El último rey”: Un hito en la fantasía épica chilena

León de Montecristo entrega una ambiciosa novela que, en general, cumple con las expectativas de quienes se sumergen en ella.

A medida que iba leyendo esta novela del autor nacional León de Montecristo, resultaba inevitable pensar que “El último rey, Codex Draconis I”, marca varios hitos en la literatura de fantasía épica nacional. ¿Las razones? Veamos.

El último rey

Minotauro

Primero, este trabajo es realmente ambicioso en su desarrollo, en su trabajo de construcción de mundos y, sobre todo, en su extensión. Son, de hecho, casi 600 páginas, una extensión inédita para el género en este país.

En segundo lugar, “El último rey, Codex Draconis I” es el primer libro chileno publicado bajo el sello Minotauro, especialista en fantasía épica y ciencia ficción. Un logro que esperamos marque un buen precedente para futuros trabajos de los autores nacionales que están haciendo sus primeras armas en este género.

Como tercer punto, es necesario destacar la prolijidad de esta novela. El lenguaje no tiene fallas, no hay —durante toda la extensión de la obra— un párrafo en el que quede la duda del sentido que se le quiso dar a la frase o la palabra, no hay lenguaje innecesario ni agotadores abusos narrativos. Se ve una gran y puntillosa edición, así como un gran trabajo del autor en ese aspecto.

Sobre la trama, “El último rey” narra la historia de lo que sucede en el mundo de Qaldae Barei, donde el inesperado escape de un antiguo hechicero perturba la calma de los reinos que conforman la Mancomunidad. En esa situación, el rey supremo, Kassaldar, se embarca en una misión para capturarlo, dejando el trono a cargo de su joven hija, Eahsel.

Es la evolución de esta princesa, a mi parecer, el hilo principal de la trama. Ella, a medida que van pasando las páginas, se ve forzada a crecer para llenar el vacío que dejó su padre, transformándose poco a poco en una monarca capacitada y, principalmente, en una gran estratega. Este nudo argumental esta bien narrado y resulta emocionante de leer, pues es difícil dilucidar cómo la reina hará frente —cada vez de mejor forma— a los intrincados desafíos que le plantean sus enemigos.

En este contexto, si hubiese que hacer una crítica, sería que la evolución de Eahsel es demasiado rápida, resultando a veces difícil de creer.

Asimismo, León de Montecristo narra de forma paralela los padecimientos de la caravana liderada por el poderoso mago Rhod, que se adentra en territorio enemigo, en busca de una solución al peligro que se cierne sobre ellos. Y aunque algunas situaciones recuerdan a “El señor de los anillos”, pronto la aventura toma vida propia y un tono más oscuro.

En general, las descripciones de personajes son completas, salvo —quizás— en el caso de algunos de los antagonistas, personajes interesantes que pudieron tener un mayor protagonismo. Sin embargo, los personajes principales, ricamente caracterizados, hacen que esto se olvide.

En definitiva, una novela ambiciosa que logra su cometido y que deja a los lectores esperando las próximas entregas de esta saga nacional, que según ha dicho el propio autor, serán cuatro.

Más sobre Literatura Fantástica

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X