Elemental, mi querido Frodo: Una columna del escritor J.L. Flores

El destacado autor reflexiona acerca de cómo se han ido entrelazando los géneros de lo policial, lo fantástico y la fantasía.

J.L. FloresEl género policial, lo fantástico y la fantasía son distintos, desde sus reglas constitutivas hasta su espacio de acción. El primero habita la mente deductiva, con el detective que supera obstáculos junto al autor; el segundo abre espacios de maravilla, sorpresa y un hábitat nuevo para el lector. Por su parte, lo fantástico irrumpe en el mundo real, cuestionando su lógica, lo que aleja al hombre de la confianza que deposita en su razón.

Dicha sea esta diferencia constitutiva, nacida de la raíz ontológica de los géneros expuestos, hemos visto herramientas de un mundo en el otro.

A mí me gusta la novela de detectives o policial, porque siempre la he sentido cercana a los débiles, a los desplazados del bajo mundo. Siempre he amado la fantasía, por lo que soy. Ambos tienen un ritmo de lectura distinto, vibran en otro espacio de la emocionalidad y apelan a épicas distintas.

Aclaremos que “Noir” y “novela policial” tampoco son sinónimos, aunque el género “Noir” nació de detectives y policiales, y creció para incluir villanos o criminales como sus personajes centrales, como el carismático Mr. Ripley de Patricia Highsmith. Sin City es un cómic que apela a la estética y ética “Noir”, pero no siempre se ciñe a lo policiales.

J.L. FloresHoy tenemos fusiones como el llamado “Noir Sobrenatural” y también tenemos detectives en mundos fantásticos, o que navegan lo portentoso. Para que esto funcione, debemos crear un nuevo sentido común, y traer coherencia a la investigación de nuestro detective. Esto es que el uno más uno siga siendo dos, dentro de las reglas del universo.

Si en el mundo hay seres mágicos, está magia debe tener reglas abordables mediante la inteligencia, la tenacidad y la perspicacia. No es necesario reducirla a ciencia, no hablo de eso, sino que la tenacidad —o quizás la capacidad física— del investigador lo ponga a la par con la amenaza si esta es fantástica.

El detective no puede seguir “el camino del héroe”, porque no es él o ella quien será redimido, él guía la historia, pues es un pie de página en la gran foto. En ese sentido, es el verdadero paladín anónimo, no el que se sienta en la mesa redonda a la diestra del rey. Odiará ser el foco de atención, con la salvedad de dos o tres minutos de gloria, que por supuesto rechazará o evitará a toda costa. Su recompensa no es necesariamente altruista, pero es más simple, directa, burda o mundanal que las de un héroe de fantasía. La venganza vale, pero nunca es el cierre, sino más bien el pie para lo que viene después en la vida del investigador.

J.L. FloresEn los mundos con magia, el detective aplicará templanza, paciencia o incluso violencia, para superar un problema que lo supera. Claro que puede recibir regalos, e ir armado de razón, astucia y quizás elementos mágicos también, pero menores que aquellos usados para causar el problema en primer lugar.

Sam Vimes, de Terry Pratchett, es un gran ejemplo de un detective en un mundo fantástico, y tiene sus novelas policiales, a pesar de estar en Mundo Disco.

John Constantine es un ejemplo de “Noir Paranormal”, dentro del título Hellblazer al menos. Dylan Dog en sus primeros tomos también es un ejemplo de ello. La serie de Dresden Files tiene muchos fans.

Hay muchas más obras que toman uno u otro elemento de estos géneros, y a veces salen cosas bellas como Hellboy. Otras veces no. Como dije antes, el detective no es Lancelot o Gawain, pero tampoco es Mordred, aunque sea un antihéroe. Debe existir una humanidad profunda en su vida cotidiana. Esta puede venir del humor, de su naturaleza falible o de un dolor profundo que le inhabilita. Si quieres darle una carga siniestra a tu detective, dale una igual carga de responsabilidad, compromiso o culpa. Entre más pesada una cosa, más impresionantemente liviana debe ser la otra.

J.L. FloresNo es detective solamente por llevar placa o tener una licencia. Lo es porque detecta, encuentra, caza y deduce. Finalmente, esto se trata de buscar un camino entre las tinieblas.

A veces aparece el accidente, la suerte o los compañeros con dones útiles, pero siempre el caso final debe ser resuelto por el espíritu humano del detective. Es su forma de rabia contra las sombras, contra el crimen y el engaño. No es pecado que Sherlock tenga a Watson —que es médico—, mucho más culto que él. Un detective sobrenatural puede tener un compañero hechicero, goblin o cavernícola, siempre y cuando no dependa de este el éxito total de la investigación.

Lo policial, lo fantástico y la fantasía no son hermanables hasta que el autor no haga un llamado de atención tanto a sus personajes como a sí mismo.

Distingamos algunas cosas antes de mezclar:

J.L. FloresLas historias de detectives, clásica, “noir” o como le pongamos, tienen una visión teleológica, centrada en el fin de la historia, el fin moral de la lectura, el cierre del misterio, o simplemente el fin de la vida misma.

Un reduccionismo máximo nos dejaría algo así. La trama, y el detective como un navegante de esta.

Las historias de fantasía son construcciones ontológicas, donde se crea una realidad. Una vida, unas reglas del juego nuevas. La maravilla es la invitación, hay una lógica nueva.

Otra vez, siendo muy simplistas, pensemos en dejar claro que estamos en un mundo nuevo y que desde este nace la fantasía.

Las historias de lo fantástico deben cuestionar los cimientos de la realidad, la estructura política, constitutiva y biológica de la vida misma. La maravilla, el horror, la desintegración de lo real, es la invitación. Aunque no olvidemos que en ese espacio vacío del medio vive el individuo.

No meto en este texto a la ciencia ficción, pero diré que en este ambiente el género policial ha encontrado comodidad cuando se le permite resolver los misterios cabalgando la razón en los espacios abiertos de los nuevos universos. Aún recuerdo la linda dupla que hacían Elijah Baley y R. Daneel Olivaw en novelas como las Bóvedas de Acero y El Sol Desnudo, de Isaac Asimov.

Todos los absolutos son mentiras, cuando te dicen que no debes mezclar cosas, solo hay experimentos logrados y no logrados que buscan mezclar estos géneros.

Voy a recomendar algunos títulos en que podremos encontrar en mayor o menor medida; semillas de ellos. Esta no es una lista exhaustiva, de modo que no me odien si es que dejé a su héroe favorito afuera.

Novelas:

Guards, guards!

Sandman Slim.

Dirk Gently’s Holistic Detective Agency.

Colecciones de Cuentos:

The Complete John Silence Stories.

Carnacki, the Ghost Finder.

Dark Detectives: Adventures of the Supernatural Sleuths.

Narrativa Gráfica:

Hellblazer.

Dylan Dog.

Fatale.

Juegos:

Murdered: Soul Suspect.

The Wolf Among Us.

The Vanishing of Ethan Carter.

TV:

Supernatural.

Grimm.

X-Files.

J.L. Flores es autor de exitosas novelas como Calíope, El mago del desierto, Las bestias o La Delirante Compañía de los Sueños. Además es uno de los responsables del fenómeno del juego Mitos y Leyendas en Chile.

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