Elric de Melniboné: La saga de un emperador marcado por la tragedia

El escritor inglés Michael Moorcock es un prolífico creador de mundos fantásticos. Sin embargo, ninguno de sus personajes ha alcanzado el porte de Elric, el emperador albino.

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Todo escritor suele tener un personaje emblemático, por lo general protagonista de alguna serie de títulos sobre los cuales construye su propio universo: Edgar Rice Burroughs es el padre de Tarzán y John Carter; Robert E. Howard le dio vida a Conan el Bárbaro; J.K. Rowling a Harry Potter; y Emilio Salgari hizo lo propio con Sandokán.

Elric de Melniboné

Foto: El Mercurio

Este es el primer libro de la saga.

Y el escritor inglés Michael John Moorcock (1939) no se quedó atrás con su hijo pródigo: Elric de Melniboné. Uno de los personajes más atractivos de la literatura fantástica británica, y cuyos ocho títulos fueron reeditados hace un par de años por el sello Edhasa / Océano en el orden cronológico de la saga.

Elric es el emperador de Melniboné, una poderosa isla que a lo largo de los siglos ha dominado el mundo. Pero su poder ha ido disminuyendo y ahora sus habitantes —orgullosos, pero decadentes— pasan la mayor parte de su tiempo en la capital del imperio, Imrryr, recordando glorias pasadas. Y Elric, casi como un reflejo de su propia raza (porque los melnibonenses no son humanos), es un albino frágil y enfermizo que requiere constantemente de pócimas y conjuros para poder vivir.

Elric está enamorado de su prima Cymoril, a quien sueña desposar a futuro. Pero sobre él pesa la sombra amenazante de su primo, el príncipe Yyrkoon, que a diferencia de él es un guerrero nato, ambicioso y que está empeñado en recuperar la gloria de Melniboné a cualquier precio, precisamente cuando los reinos humanos comienzan a aventurarse en los mares que antes eran monopolio de Melniboné.

La creación de Michael Moorcock tiene aspectos que inevitablemente recuerdan a Conan o Simbad, pero Elric sobre todo es un personaje marcado por la tragedia, al igual que Hamlet y Macbeth, y es precisamente eso lo que lo convierte en un héroe diferente. Porque la confrontación con su primo acarreará al imperio directo a la tragedia y a él a perder a su prima Cymoril, lo que lo llevará a dejar el trono para convertirse en un mercenario errante, dueño de la espada Tormentosa (gemela de la Enlutada), que tiene la facultad de alimentarse de las almas de amigos y enemigos.

Elric de Melniboné

Foto: El Mercurio

Este es el sgundo volumen.

En todo caso Elric, si bien es la creación más conocida de Moorcock, no es la única. Porque este autor de ciencia ficción y fantasía es responsable del “Campeón eterno”, un héroe condenado por múltiples fuerzas más allá de su control, y que se encarna en un conjunto de realidades paralelas que se pueden interconectar, llamado Multiverso.

Por eso guerreros como Corum, Erekosë o Dorian Hawkmoon son tan semejantes al propio Elric, ya que en el fondo son el mismo tipo de héroe, el mismo “Campeón eterno”, pero que viven sus aventuras en tierras separadas.

Toda historia épica tiene a su héroe, sin importar su género o edad. Un protagonista extraordinario que cuenta con el temple necesario para enfrentar los más inimaginables peligros, así como coronar con éxito las aventuras más arriesgadas y casi siempre dispuesto a los máximos sacrificios.

Elric, también conocido como el Lobo Blanco, el soldado de fortuna que un día fue conocido como el poderoso emperador albino de Melniboné, es eso y mucho más. A ratos un salvador y en otros momentos un antihéroe que limita con el villano.

Los títulos de la saga en orden cronológico de lectura:

“Elric de Melniboné” (1972)
“La Fortaleza de la Perla” (1989)
“Marinero de los Mares del Destino” (1976)
“El misterio del Lobo Blanco” (1977)
“La Torre Evanescente” (1970)
“La Venganza de la Rosa” (1991)
“La maldición de la Espada Negra” (1977)
“La Portadora de Tormentas” (1965)

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