Entrevista: León de Montecristo revela entretelones de su novela “Intraterrestre”

El autor de la saga Codex Draconis construye un thriller en Alemania, a fines del siglo XIX, cuyo eje es el descubrimiento de un extraño fósil.

Guía de: Literatura Fantástica

La vida del joven antropólogo y naturalista alemán Franz Engels da un giro inesperado cuando su mentor, el profesor Herman Schaaffhausen, es asesinado en extrañas circunstancias. Precisamente, cuando él escribía una nota de advertencia para su pupilo. ¿Acaso su muerte tiene relación con el extraño fósil cuyo hallazgo ambos estaban por revelar al mundo? Ahora la vida de Franz corre peligro real y eso lo obligará a huir de la Iglesia Católica, la Masonería, la policía imperial alemana y de extrañas criaturas, en busca de la verdad que encierran aquellos huesos.

Esta es solo una breve síntesis de lo que encierran las 315 páginas de “Intraterrestre” (Tríada Ediciones, $ 13.000), del escritor León de Montecristo (@LDMontecristo), conocido por su saga fantástica del Codex Draconis. Y que con este thriller ambientado en la Alemania de fines del siglo XIX, que combina elementos policiales y de ciencia ficción, inicia un nuevo sendero literario.

Sobre sus motivaciones, la investigación previa, su método de trabajo y próximos libros conversó León de Montecristo con Guioteca. “Intraterrestre” se presentará el próximo martes 19 de diciembre, a las 18:00 horas, en la librería Miskatonic (Avenida Italia 1325, local 10, Providencia).

-Después de publicar las dos primeras entregas del Codex Draconis, ¿qué te motivó a escribir una novela como “Intraterrestre”, ambientada en la Alemania imperial del siglo XIX?

-En “Intraterrestre”, el punto de inicio lo situé en la Alemania de finales del siglo XIX por un asunto meramente práctico: quería que coincidiera con la muerte de un connotado antropólogo, Hermann Schaaffhausen (el mismo que clasificó los restos del hombre de Neanderthal), y eso me obligaba a situar la novela en la ciudad de Bonn, donde él falleció.

Lo demás siguió su curso en la medida que la novela, y las circunstancias históricas de la época y lugar escogidos, me lo permitieron. Me pareció atractivo, además, el tono por momentos sombrío que podía darle, evocando algunos clásicos del género de dicho siglo, varios de los cuales se cuentan entre mis favoritos.

Intraterrestre

-¿Qué retos representó, como escritor, cambiar de género literario?

-Nunca he pensado en términos de “voy a hacerlo en tal o cual género”, lo que hago es simplemente escribir. Abordo cada nuevo libro a partir del ambiente, los personajes y el argumento escogidos. Este tenía pocos personajes y en la mayor parte del libro iban a ser víctimas de una persecución, así que me pareció bien que la prosa fuera limpia y ágil; no tenía la necesidad de mostrar al lector un mundo secundario, como sucedió en los libros de mis anteriores novelas, lo que me obligó a ser más descriptivo en ellos y a usar un ritmo distinto. Por eso son libros muy diferentes, no por un asunto de género literario. Los retos no vinieron por el cambio de género, sino por la necesidad de dar credibilidad histórica (y por momentos científica) a la propuesta de una novela ambientada en un escenario que es conocido para el común de los lectores.

-La reconstrucción de época es muy detallada. ¿Cuánto tuviste que investigar para ello?

-Desde que pensé la novela, muchos meses antes de escribirla, hasta casi el último día de edición. Al principio era una búsqueda inconsciente; cada nuevo dato al que accedía me ayudó a formar la novela en mi cabeza. Hay mucho de mi acervo personal en ella, respecto de materias que siempre me han resultado atractivas y que, de un modo u otro, estudio en forma permanente. Pero luego, cuando al fin tomé la decisión de escribirla, investigar se tornó un acto deliberado que demandó muchas más horas que la escritura misma. Lo bueno es que no partí de cero; cuando se sabe qué buscar, es más fácil dar con la información. Tampoco pretendía erigirme como un docto en la materia, ni mostrar al mundo lo mucho que sabe el escritor sobre esto o aquello. La idea era ambientar con el suficiente rigor como para dar credibilidad a la obra y permitir al lector sumergirse en ella, no alardear conocimiento ni aburrirlo con detalles que no aportasen al argumento.

-A diferencia de tus novelas del Codex Draconis, en que hay un marcado protagonismo femenino, en “Intraterrestre” este es mucho menor. ¿Buscaste retratar una época y una sociedad en que las mujeres no tenían la importancia y visibilidad que sí tienen hoy?

-En ninguno de los dos casos busqué que fuera de una u otra forma, no deliberadamente al menos. El Codex Draconis se ambienta en un entorno fantástico por lo común asociado al medioevo (aunque en mi caso siempre lo imaginé más cercano al periodo posterior del renacimiento), y la presencia de personajes femeninos fuertes nace precisamente de la necesidad de afrontar los obstáculos que impone el patriarcado; tomando el caso de Eähsel Avinnicia como ejemplo, vemos que debe afianzarse en un trono que heredaban solo los varones e incluso el libro plantea la posibilidad de unirla en matrimonio con un príncipe del sur para que nadie cuestione su reinado. Ella debe luchar contra eso, que es en gran medida el leitmotiv del libro.

En “Intraterrestre”, en cambio, debía respetar las limitaciones sociales que el siglo XIX (la época escogida para el relato) imponía a la mayor parte de la población, en particular a las mujeres. No podía tener una nueva Eähsel, no habría sido del todo realista para lo que propone la novela; tampoco quería en ella un personaje varón que tuviera sus cualidades analíticas y resolutivas. Por eso Franz es errático en gran parte del libro, se deja llevar por las circunstancias como cualquier tipo común y corriente. Su protagonismo es cuestionable; diría yo que lo detenta en mayor medida el misterio detrás de la trama, no él. Los personajes femeninos de la novela cumplen, creo, los roles que podían asumir en esa época. Por fortuna, los libros que tengo pensados como secuelas se ambientarán desde el siglo XXI en adelante.

Foto cortesía del autor.

Foto cortesía del autor.

-¿Sería correcto asumir que “Intraterrestre” y tu saga del Codex “habitan” el mismo universo narrativo? 

-Es correcto, aunque desde cierto punto de vista. “Intraterrestre” nos introduce a una antigua especie humana, con sus propias costumbres, credos y organización social. El Codex Draconis, si cabe darle una relación, vendría siendo “la Biblia” de esa raza. Y emplea términos como “espada”, “rey”, “dragón” o “castillo”, que son comunes a nuestra historia y visión mitológica, cosmológica o hasta arquitectónica, según fuere el caso, solo porque no disponemos de palabras más precisas en nuestra propia lengua. En la ficción literaria que he creado, el Codex Draconis es una traducción y, a la vez, una adaptación novelada de los libros sagrados de los Igailitas, realizada secretamente cerca del siglo XVI de nuestra época y modificada durante las centurias siguientes hasta hoy.

-Entiendo que con “Intraterrestre” inauguras una nueva saga. ¿Cuántos volúmenes más serán y qué contarás en ellos?

-Sí, podría decirse que inauguro una nueva saga, pues tengo pensadas al menos tres secuelas, pero, aunque un hilo conductor les da cierto aire de continuidad, las imagino como novelas independientes y autoconclusivas. Tal vez sea muy pronto para adelantar el argumento de cada una (aunque lo tengo bastante claro en mi cabeza), así que solo daré los títulos que tengo pensadas para ellas: a la novela “Intraterrestre” deberían seguirle “Antiterrestre”, “Extraterrestre” y “Supraterrestre”.

-¿Qué otros géneros o temáticas te interesaría explorar como escritor? 

-Podría decirse que ya los estoy explorando, ya que trabajo paralelamente en muchos proyectos. Es una técnica de escritura desordenadísima que no se la recomiendo a nadie, si bien me permite dos cosas muy útiles: cambiar de un libro a otro cuando me aburre o me abruma no avanzar en lo que estoy haciendo y estar permanentemente escribiendo. Nunca estoy sin escribir, no me permito el bloqueo del escritor. Tal vez el hecho de que escriba todos los días, aunque sea diez minutos, me permite mantener la pluma activa. El oficio de escribir se alimenta con nuevas lecturas, pero solo se perfecciona practicándolo. De modo que tengo proyectos de fantasía y ciencia ficción, por cierto, y algunos bastante distintos a lo que he mostrado hasta ahora, pero también los tengo de investigación, de novela histórica e ideas que simplemente abordan sensaciones. No sé qué nombre darle a ello, honestamente. Me gustaría escribir cuentos, también tengo pensados varios, así los acabaría antes de ofuscarme porque siento que no estoy avanzando. Me faltan horas al día para escribir todo lo que quisiera, pero disfruto mucho del momento creativo previo. Lo disfruto más que escribir, incluso.

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