Jorge Baradit: “ ‘Synco’ terminó de definir mi interés por unir historia con ficción”

Diez años después de su publicación, se reedita la novela en que Pinochet frustra el golpe de Estado y acaba apoyando a Allende.

Guía de: Literatura Fantástica

Ha pasado una década desde que se publicó “Synco”, la segunda novela escrita por Jorge Baradit. Una historia ambientada seis años después de que el general Augusto Pinochet neutralizara el golpe de Estado contra Salvador Allende, cambiando el curso de la historia de Chile. Y, de paso, permitiendo el exitoso desarrollo del proyecto Synco (o Cybersyn): una red cibernética ideada por el británico Stafford Beer, capaz de optimizar el manejo del Estado y la economía chilena.

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Hoy, diez años después, con el éxito de la trilogía “Historia secreta de Chile” de fondo, se reedita “Synco” (Plaza & Janés, $ 14.000). Y Baradit, en conversación con Guioteca, revisa el impacto que tuvo en ese momento y su vigencia hasta ahora.

-¿Qué diferencias tiene esta nueva edición, respecto de la de 2008?

-La trabajamos minuciosamente; la revisamos, corregimos y reeditamos. Es el remasterizado a diez años de su publicación. Diría que es la edición definitiva.

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-“Synco” fue tu segunda novela después del éxito de “Ygdrasil”. ¿Cuán importante fue y es este libro para ti?

-“Ygdrasil” fue un gol literario, sorprendió a muchos y contribuyó a romper cierta rigidez en el canon de la época; llenó el vacío de género y podría decir que instaló la posibilidad de considerar la literatura fantástica como una cuestión válida en la “alta cultura” chilena. “Synco”, además, fue un gol comercial, hasta donde se podía dar en esos años. Con este libro desaté las redes sociales, hubo liberación de capítulos rechazados en mi blog, convocatorias en Facebook para ser parte de los nombres de los protagonistas, interacción con los lectores antes de la publicación misma del libro; fue el primer libro con booktrailer en Chile; hicimos poleras, cuestión que desató la ira de algunos que no podían creer la vulgaridad con que tratábamos a ese objeto sacro e impoluto que era “el libro”. Hicimos un soundtrack: el sello Pueblo Nuevo hizo una convocatoria internacional y desarrollaron un álbum de tres discos con canciones originales que tuvo record de descargas. Y con respecto al libro, fue intencionalmente un bicho raro en estructura de thriller de acción. En esa época decía que quería pasar “gato por alien” con este techno thriller alucinógeno. La importancia que tuvo para mí fue el terminar de definir mi interés por unir historia con ficción, expresiones religiosas e identidad. La búsqueda de un tono acorde con nuestro territorio y cultura urbana.

-Algunos lo llaman ucronía y otros historia contrafactual. ¿Qué valor encuentras en la idea de explorar lo que habría ocurrido si un determinado episodio histórico hubiese tenido un desenlace diferente?

-Le encuentro todo el valor del mundo. Una ucronía estimula el músculo crítico, aparece lo que ocurrió versus lo que te hubiera gustado que hubiera ocurrido. En esa pasada se expresa la crítica social, el sueño, la reflexión política y la utopía. En “Synco” pasó del lamento a la esperanza, después a la utopía, la euforia y finalmente a un desencanto propio de los ciclos naturales. Las cosas están vivas mientras se mueven; una vez asentadas comienza la corrupción y la muerte. Si no hay revolución permanente alimentada por personas nuevas o mentes nuevas, el destino es siempre el mismo: la descomposición natural. Aplica para cada persona, también.

-¿Cómo crees que impactó a los lectores chilenos una ucronía en torno al golpe de 1973?

-No fue fácil. Presenté la idea a Ediciones B el 2007, a meses de la muerte de Pinochet. Recuerdo que en una reunión se me sugirió que cambiara los nombres de los protagonistas o que yo sería responsable de las posibles acciones legales. Miro hacia atrás y me doy cuenta de que aún había miedo. Hoy parece normal, pero en esos años vivíamos aún bajo la sombra de la dictadura (me sorprende asumirlo así), bajo la sombra del boinazo, el ejercicio de enlace y la incapacidad de juzgar al dictador. La reacción fue en general buenísima, pero recibí críticas de todos los sectores. Decían que intentaba lavar la imagen de Allende, que intentaba lavar la imagen de Pinochet, que era pro UP, que era fascista, que era una novela filonazi, comunista, etc.

-En ese sentido, ¿te interesaría hacer lo mismo que hiciste con “Synco”, pero con otro episodio histórico nacional?

-Estamos en eso.

-Después de tu trilogía “Historia secreta de Chile”, ¿piensas continuar con la no ficción o planeas regresar a la ficción?

-Las voy a desarrollar en paralelo. Aún tengo mucho que decir en ambos campos. Son el consciente y el inconsciente de cómo veo al país.

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