Metallica v/s Napster: Cuando la famosa banda metalera se transformó en el grupo más odiado del planeta

En abril del 2000 Metallica demandó a Napster por descargar ilegalmente una de sus nuevas canciones.

Guía de: Los 2000

En la primavera del 2000 Metallica pensaba lanzar con bombos y petacas el single “I Disappear”, canción de 4,26 minutos de duración incluida en la banda sonora de la película de acción “Misión Imposible II”. El estreno, por cierto, había sido cuidadosamente planificado para estrujar total y comercialmente la nueva canción de la legendaria banda metalera de San Francisco, es decir, con un single compacto, un millonario videoclip y un disco.

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Sin embargo, alguien no identificado filtró el archivo de audio de la nueva canción de Metallica en internet y éste cayó en las redes de Napster, la compañía de servicios de distribución de archivos de música creada recientemente por Sean Parker y Shawn Fanning, y que tenía la primera gran red P2P de intercambio que permitía que millones de melómanos pudieran descargar y compartir música. Por entonces Napster apenas tenía un año de vida y había logrado que 38 millones de usuarios se suscribieran a la web.

En cuestión de pocas horas, gracias a Napster, más de 350.000 usuarios descargaron y disfrutaron la nueva canción de Metallica totalmente gratis, permitiendo que incluso se reprodujera en la radio. Los grandiosos planes de la casa discográfica de Metallica de lanzar el single a la antigua se habían al tacho de la basura por culpa de un click, seguido de una reacción en cadena.

Los cuatro integrantes de Metallica en el año 2000.

Los cuatro integrantes de Metallica en el año 2000.

Lars Ulrich, el baterista de Metallica, enfurecido porque en su opinión “alguien había secuestrado nuestra música sin pedirnos permiso”, convenció entonces a los otros tres integrantes del grupo (James Hetfield, Kirk Hammet y Jason Newsted) de que había que demandar judicialmente a Napster. De ese modo, Metallica se convertiría en la banda emblema que luchaba contra quienes deseaban alterar las viejas reglas del negocio discográfico y contra quienes supuestamente lucraban ilegalmente con la creatividad y el esfuerzo de otros.

Así, el 13 de abril del 2000 Metallica demandó a Napster en una corte del distrito norte de California, Estados Unidos, pidiendo una indemnización de $10 millones de dólares por concepto de daños. La demanda de Metallica generó un gran éxito y visibilidad a Napster, pero también marcó el principio del fin de la empresa, pues casi un año después, en marzo del 2001, la corte falló en favor de Metallica y el servicio no tuvo otra opción que deshacerse de todo el material musical de la banda. Luego de esto, numerosos artistas también se lanzaron contra la compañía pidiendo que retiraran toda la música con derechos de autor. Napster terminaría en bancarrota y el prodigioso programa computacional gracias al cual millones de melómanos podían descargar y compartir música por espacio de dos años había dejado de existir.

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Sin embargo, si bien la justicia falló a favor de Metallica y les entregó un suculento cheque, el episodio le trajo a la banda algunos daños colaterales. Los cuatro integrantes del grupo, otrora héroes para millones de fans en todo el mundo, de la noche a la mañana se convirtieron en los tipos más odiados del negocio de la música, recibiendo epítetos como “hipócritas”, “vendidos” y “codiciosos”.

El enfrentamiento entre Metallica y Napster que generaría más controversia fue cuando el baterista Lars Ulrich se presentó en la corte con un listado con los nombres de más de 300 mil usuarios que habían descargado su música, aún cuando desde Napster afirmaron desconocer cuáles eran las personas que habían hecho las descargas. La famosa frase del baterista Lars Ulrich que decía “secuestraron nuestra música sin preguntarnos”, en opinión de algunos quería decir simplemente que “no nos pagan lo suficiente por nuestra música” o “creen que pueden apropiársela sin pagar por ella”.

Lars Ulrich, baterista de Metallica, durante una de las sesiones  del juicio que el grupo entabló contra Napster.

Lars Ulrich, baterista de Metallica, durante una de las sesiones del juicio que el grupo entabló contra Napster.

Liam Gallagher, vocalista del grupo británico Oasis (unas de las bandas no metaleras favoritas del baterista Lars Ulrich), haciéndose eco de la molestia de los fans que deseaban descargar libremente música por Internet, declaró por entonces que “aquellos que descargan música en la red me recuerdan a mí mismo en mi adolescencia en mi casa de Manchester, cuando no tenía dinero para comprar discos y tenía que grabar mis canciones favoritas desde la radio con un cassette. Mi único consejo a Metallica es el siguiente: ‘déjense de joder, ya tienen su maldita mansión y millonarias cuentas en el banco’ ”.

Hoy, en una época donde las compañías discográficas han implementado sus propios servicios de descargas o bien se han asociado con servicios de streaming como Spotify, el célebre juicio de Metallica contra Napster por descargar ilegalmente una de sus canciones es recordado como uno de los episodios más curiosos del nuevo milenio. El baterista de Metallica, Lars Ulrich, en todo caso, casi 20 años después de aquella gran polémica recientemente hizo un mea culpa a nombre del grupo, afirmando que la demanda contra Napster no había sido precisamente la mejor de las ideas.

Lars Ulrich.

Lars Ulrich.

“Creo que nos tendríamos que haber educado mejor acerca de lo que la otra parte estaba pensando y cuáles eran los verdaderos problemas. Porque tienes que recordar, esto comenzó como una pelea callejera. No se trataba del futuro de la música, no se trataba del negocio de la música, esto no tenía absolutamente nada que ver con el dinero. El problema es que para millones de personas quedamos como que éramos un grupo antipiratería, etiqueta que no se correspondía con la realidad. De hecho, podías aparecerte en un concierto de Metallica, comprar un boleto, traer tus propios dispositivos de grabación y podrías pararte en una plataforma y grabar nuestros shows. Podías piratearlos sin ningún problema y en eso fuimos totalmente alentadores”, dijo Lars Ulrich.

Según el baterista, el verdadero problema radicó en que ningún responsable de Napster se acercó a ellos para consultarlos si podían descargar algunas de sus canciones. “Esa fue la parte que no pudimos entender, fue donde creo que podríamos habernos educado mejor sobre cómo funcionaba esto y lo que significaba para la gente. Porque, de repente, nos quedamos allí afuera. Y luego nos vimos atrapados en una tormenta de mierda y la gente estaba diciendo ‘Metallica son realmente codiciosos y tienen hambre de dinero’”.

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Ulrich agregó que “realmente se trataba de preguntar. Se trataba de la propiedad. Si queremos regalar nuestra música gratis, ¡regalaremos nuestra música gratis! ¡Eso no es un problema! Pero esa elección nos fue quitada a Metallica por otra compañía. Así que pensamos ‘espera un minuto, ¿por qué deberíamos facilitar la entrega gratuita de nuestra música? Eso debería ser algo que decidamos’. Insisto que para mí lo de Napster fue como una pelea callejera: fue como decir ‘vamos a arremangarnos y vamos a tener una buena pelea a la antigua en el callejón de atrás’. Y de repente, nos vimos en el contexto del resto del mundo y pensamos ‘¡Dios mío! ¿Cómo terminamos siendo los malos?’. Porque siempre fuimos los chicos buenos. En general, puedo mirarte y decir ‘somos personas bastante decentes, no somos los malos’. Esa época fue un período extraño para la banda. Tal vez la demanda contra Napster no fue el movimiento de relaciones públicas más inteligente de todos los tiempos, pero al menos ganamos la discusión”, concluyó el músico.

Video de Metallica: “I Dissapear”:

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