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A 35 años del suicidio de Ian Curtis: el comienzo de la leyenda

En 1980 el mítico vocalista y letrista de Joy Division, una de las bandas capitales del post-punk británico, fue encontrado ahorcado en su casa. Su legado artístico sigue vivo.

Guía de: Los 80

Ian Kevin Curtis nació en Stretford, una localidad ubicada en el extrarradio de Manchester, Inglaterra, en 1956. Ya entrado en la adolescencia, sus intereses se volcaron en dos grandes vertientes artísticas: la música y la literatura. Admirador de cantantes como David Bowie, Lou Reed e Iggy Pop, y de escritores como Franz Kafka, William Burroughs, J.G. Ballard y Jean Paul Sartre, las inquietudes del joven Ian se fueron decantando finalmente a la música, ámbito donde por lo demás también desarrolló su vena literaria en las letras de sus canciones.

1976 fue un año crucial. Curtis fue a ver a los míticos y autodestructivos Sex Pistols, que tocaban en el Manchester Lesser Free Trade Hall. Allí se encontró con otros dos jóvenes melómanos mancunianos: el bajista Peter Hook y el guitarrista y tecladista Bernard Sumner. Con la posterior incorporación del baterista Stephen Morris, los cuatro fundarían el grupo Warsaw, que posteriormente sería rebautizado como Joy Division (“La división alegría”), nombre que hace referencia al grupo de mujeres judías que eran usadas como esclavas sexuales en los campos de concentración nazi.

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Después del lanzamiento del EP “An ideal for living”, el grupo comenzó a trabajar y consolidar su inconfundible sonido. Si bien en sus comienzos hacían “una forma inclasificable de hard rock con toques punk”, el crítico musical Simon Reynolds aseguraba que “la originalidad de Joy Division se ponía de manifiesto cuando las canciones se volvían más lentas. El bajo de Peter Hook llevaba la melodía, la guitarra de Bernard Sumner rellenaba los huecos del sonido a base de densos riffs y la batería de Stephen Morris parecía rodear el borde de un cráter”. Todo ello, por supuesto, al servicio de la inquietante y grave voz de barítono de Ian Curtis, que trazaba en las canciones paisajes sonoros plagados de referencias literarias. “Escribir las letras de las canciones para Ian no constituía ningún problema, porque él era una verdadera caja de palabras”, recordaba el guitarrista Bernard Sumner.

Luego de grabar una sesión con el radiodifusor y disc jockey británico John Peel y firmar un contrato con el sello Factory, fundado por el mítico periodista inglés Tony Wilson (de quien se dice que firmó el contrato respectivo con su propia sangre, para asegurarle al grupo que iban a gozar de una total libertad creativa), Joy Division lanzó su disco debut: “Unknow Pleasures”, producido por el legendario y reputado productor inglés Martin Hannet. Sindicado por muchos como “el mejor productor del mundo”, Hannet definió el oscuro y tenebroso sonido de Joy Division, que describió en 1979 como “música de baile con sobretonos góticos”. “Sólo me dediqué a capturar e intensificar el halo tétrico de Joy Division, grupo que eran un regalo para cualquier productor, porque no seguían directrices, ni argumentos”, dijo Hannet, quien se haría famoso por sus frases para el bronce y su heterodoxa forma de trabajar. Algunos integrantes de Joy Division todavía recuerdan algunas de las particulares instrucciones que Hannet les daba en el estudio de grabación para mejorar alguna canción: “Lo quiero más rápido, pero lentamente”, o “Necesito algo magnífico, pero humilde”.

“Unknow pleasures” recibió excelentes críticas y vendió bastantes copias. Pero, a pesar del éxito y las ofertas de otros sellos más grandes, Joy Division decidió quedarse en Factory para poder tener control sobre su música (en 1979 la Warner Bros. americana les había ofrecido un millón de dólares para distribuir su disco en Estados Unidos y hacer algunos vídeos, pero la banda nunca respondió a la oferta).

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Si bien Joy Division ya se había presentado en varios locales de Manchester y Londres y en el programa de videos del canal Granada TV (animado por el mencionado Tony Wilson), en septiembre de 1979 aparecieron en la televisión nacional británica en el programa “Something Else” de la BBC. La particular forma de bailar de Curtis en el escenario, con intempestivos y espasmódicos movimientos de su cuerpo -el llamado “epilepsy dance”-, durante la interpretación de las canciones «Transmission» y «She’s lost Control», impresionaron a la audiencia. Era un estilo de baile muy personal que evocaba los propios ataques epilépticos que Curtis había comenzado a sufrir, incluso en el mismo escenario.

En noviembre de 1979, Joy Division grabó por segunda vez con John Peel la sesión “The 2nd Peel Session”. Una de las canciones que interpretaron era “Love will tear us apart”, que pronto se convertiría en un verdadero clásico de la banda y una de las más conocidas canciones “no grabadas” de Inglaterra. Hasta el 10 de abril de 1980, en que fue editada como single, solo era posible oírla en los conciertos.

Después de una gira por varios países de Europa, en marzo de 1980 el grupo grabó el material de su segundo disco, “Closer”, producido también por Martin Hannet , y el sencillo «Love will tear us apart». Este monumental disco significó la consagración definitiva del grupo, además de la ratificación de las grandes dotes de Ian Curtis como vocalista y letrista. En la canción “Heart and soul”, por ejemplo, Curtis canta como un verdadero profeta de la desolación: “Miramos desde bastidores cómo las escenas se repetían / Nos vimos a nosotros mismos como nunca nos habíamos visto / Retrato del trauma y la degeneración / Las penurias que sufrimos y de las que nunca fuimos libres”. En “Heart and soul”, Curtis filosofa: “Un abismo que permaneció tras la creación / un circo completo con todos los idiotas / cimientos que permanecieron tras las eras / ahora desgarrados en sus raíces / más allá de todo este bien está el terror / el apretón de manos de un mercenario / cuando la violencia regresa por una buena razón / es inútil volver a la última posición / corazón y alma, uno arderá /¿Existencia? Bueno, ¿importa eso?/Yo existo de la mejor manera que puedo /El pasado es ahora parte de mi futuro/ y el presente es inalcanzable”. Y en “Isolation”, el cantante hace una sentida confesión sobre su propia alienación:” Madre, lo intenté, créeme / lo hago lo mejor que puedo / estoy avergonzado de las cosas que hice / avergonzado de la persona que soy”.

Suicidio y legado

Pese a la fama y el éxito que comenzaba a ganar Joy Division, el estado personal de Ian Curtis sólo empeoraba. Sus ataques de epilepsia continuaron, incluso en escena. Durante un concierto como teloneros de The Stranglers, Curtis perdió el control de sí mismo y derribó la batería. Y, días después, debió ser reemplazado en un concierto que se celebró en Derby Hall (la audiencia, al no ver a Curtis, desató un verdadero caos donde menudearon los golpes y las botellas en el aire). Para empeorar las cosas, los fármacos que debía tomar diariamente Curtis para controlar sus ataques de epilepsia le ocasionaron un severo cuadro de bipolaridad anímica, lo que fue mermando su salud mental. Además, su deteriorada relación con su esposa Deborah y su pequeña hija, por culpa de una relación extramatrimonial que el propio Curtis mantenía con una joven artista belga, le fueron creando un creciente sentimiento de culpa.

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En mayo de 1980 Joy Division dio su último concierto en Birmingham. En la mañana del domingo 18 de ese mes, a pocos días que Joy Division se aprestara a realizar su anhelada primera gira por Estados Unidos, Ian Curtis, tras escribir una nota de despedida a su esposa Deborah, se ahorcó en la cocina de su casa con una cuerda para tender la ropa. Al parecer, acababa de ver el filme “Stroszek”, del cineasta alemán Werner Herzog (en la que se muestra la vida de un atormentado artista que al final se suicida) y de escuchar el disco “The idiot”, de Iggy Pop. Tenía sólo 23 años. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas enterradas en el cementerio de Macclesfield, localidad ubicada en las afueras de Manchester. En la tumba se puso el siguiente epitafio, escogido personalmente por su propia esposa, con una de sus más célebres frases: «Love will tear us apart» (“El amor nos separará”).

“Closer”, el segundo álbum de Joy Division, se lanzó póstumamente en julio de 1980, dos meses después de la desaparición del cantante, al igual que la canción «Love Will Tear Us Apart», que alcanzó el Top 20 de los charts británicos mientras que “Closer” llegó al Top 10. En una tétrica coincidencia, la carátula de este segundo disco -obra del diseñador Peter Saville-, mostraba la hermosa fachada de un sepulcro. Por su parte, los tres miembros restantes de Joy Division, contra todos los pronósticos, continuarían experimentando musicalmente y renacerían de las cenizas, formando otro grupo, New Order, uno de las bandas indie más notables de la década de los 80’.

Ian Curtis, al igual que Joy Division, se transformaría con el paso del tiempo en objeto de culto, siendo reverenciados por artistas como U2, Arcade Fire, Moby, John Frusciante, Interpol, Radiohead, Franz Ferdinand, White Lies, The Smashing Pumpkins y Nine Inch Nails. El músico John Bush, por ejemplo, afirmó que “Joy Division “se convirtieron en la primera banda del movimiento post-punk en enfatizar no la cólera y la energía, sino el estado de ánimo y la palabra, dando pie al advenimiento de la melancólica música alternativa de los 80″. Mientras que Bono, el mediático cantante de los U2, aseguró que “sería difícil encontrar un lugar más oscuro en la música que el de Joy Division. Su nombre, sus letras y su cantante fueron como la nube más negra que puedas encontrar en el cielo. Percibí esa búsqueda de un Dios, o luz, o una razón de ser. Escuchando sus canciones te das cuenta que para Ian Curtis la belleza era verdad y la verdad, belleza, y lo suyo era buscar ambas”.

La breve pero significativa vida de Ian Curtis inspiraría en el año 2007 la elogiada película “Control”, del director y fotográfo holandés Anton Corbijn, basada en la biografía oficial del cantante, escrita por su viuda Deborah Curtis en 1995, titulada “Touching from a distance: Ian Curtis and Joy Division”. Con respecto a la hipotética posibilidad de que el cantante no se hubiera matado y siguiera viviendo hasta nuestros días, la misma Deborah Curtis especuló que seguramente Ian se habría fastidiado de los conciertos y las giras, se habría retirado y habría escrito al menos un gran libro de poesía.

En el año 2005, tanto Joy Division como New Order, fueron incluidos en el U.K. Music Hall of Fame.

Video de Joy Division: “Love will tear us apart”:

 

Video de Joy Division y “epilepsy dance” de Ian Curtis: “She´s lost control”:

 

Video de joy Division: “Heart and soul”:

 

Video de Joy Division: “Disorder”:

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