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Cobreloa, el mejor equipo chileno de fútbol de los 80’s

El equipo de región más exitoso del país, con 8 campeonatos nacionales y una copa Chile, tuvo una historia muy particular. Seis años después de su fundación ya había disputado dos finales consecutivas de la Copa Libertadores.

Guía de: Los 80

El 7 de enero de 1977 (los cabaleros dicen que se repite tres veces el 7, el número de la suerte), bajo el protector alero de Codelco, la mayor productora del cobre del planeta, se fundó el Club de Deportes Cobreloa, que representaría a partir de entonces a la ciudad minera de Calama, ubicada en las cercanías de Chuquicamata, la mina a tajo abierto más grande del mundo.

Con el inconfundible color cobrizo naranja en su indumentaria, emulando el color del metal rojo, el equipo de fútbol comenzaría su gloriosa historia disputando el torneo de Segunda División (actual Primera B) del fútbol chileno.

Con el técnico Andrés Prieto en la banca, el equipo se impuso en su primer partido por 2-0 a Antofagasta en el Estadio Municipal de Calama, logrando ascender a Primera división esa misma temporada. En las dos temporadas venideras en el fútbol de honor pelearía palmo a palmo el campeonato, lo que sería sólo un aviso que lo mejor estaba por venir.

Cobreloa

Foto: El Mercurio

La formación campeona de Cobreloa 1985.

1980 fue un año clave. El técnico rosarino Vicente Cantatore se sentó en la banca y el equipo (donde destacaron jugadores como Oscar Wirth, Enzo Escobar, Mario Soto, Raùl Gómez, Héctor Puebla, Armando Alarcón, Víctor Merello y Nelson Pedetti) obtuvo el primer campeonato de su historia. Posteriormente, con la llegada de nuevos refuerzos, como el joven y promisorio defensa central Eduardo “Mocho” Gómez, el arquero Eduardo Fournier y los delanteros uruguayos Washington “Trapo” Olivera y Jorge Luis Siviero, el equipo ganó en variantes.

Cobreloa sorprende a Sudamérica

En 1981 la mayor parte de los comentaristas deportivos nacionales, debido a la supuesta inexperiencia internacional del equipo, no daba un peso por la inminente participación de Cobreloa en la Copa Libertadores. Pero los loínos, que ya comenzaban a ser llamados “Los zorros del desierto”, taparían a punta de goles y partidos memorables las bocas de todos sus detractores.

El inicio no pudo ser mejor. Tras dejar en el camino a la “U” y a dos equipos peruanos (Atlético Torino y Sporting Cristal), al equipo le tocó una tarea casi imposible: enfrentarse nada menos que con Nacional de Montevideo, el último campeón sudamericano e intercontinental. Los uruguayos se frotaron las manos cuando se enteraron que se iban a enfrentar al novel equipo chileno, especialmente cuando tomaban en cuenta otro antecedente incuestionable: nunca un equipo chileno había vencido en tierras uruguayas.

El 8 de octubre de 1981, minutos antes del partido que se iba a disputar en el mítico estadio Centenario, el técnico Vicente Cantatore aleonó a sus dirigidos con la siguiente arenga: “¡Pase lo que pase hagamos nuestro juego, somos los campeones de Chile y nos tienen que respetar!”. Ante unas 35.000 personas, Nacional partió poniéndose en ventaja, pero luego Héctor “Ligua” Puebla puso el empate. Y, cuando quedaba poco para el final, el mismo Puebla dio el pase para que el uruguayo Olivera (formado en Nacional), derrotara a su compatriota Rodríguez. Se había logrado un triunfo simplemente histórico, que fue gritado en todo Chile.

Cinco días más tarde los “zorros del desierto” debieron enfrentar a Peñarol, otro coloso uruguayo, repitiendo la hazaña con un gol del mismo Olivera. Tras ganar de nuevo 4-2 a Nacional en Calama y empatar 2-2 con Peñarol, el equipo logró lo que nadie imaginaba: instalarse en la final de la Copa Libertadores frente a Flamengo, el equipo más popular de Brasil.

Los brasileños ganaron el partido de ida en el estadio Maracaná por 2-1, lo que obligaba a los chilenos a ganar sí o sí en Chile. Como el Estadio Municipal de Calama no podía albergar a los 30 mil espectadores mínimos que exigía la Confederación Sudamericana, el match debió disputarse en Santiago.

El partido fue de dientes apretados. Y cuando todo el mundo pensaba que el encuentro iba a terminar en empate a cero, Víctor Merello convirtió un precioso gol de tiro libre en el arco norte, lo que significó el triunfo del equipo chileno y la obligación de jugar un tercer partido de desempate en cancha neutral (Estadio Centenario).

Flamengo, al cabo, se impuso en la tercera final por 2-0 con dos goles de Zico, su máxima estrella. Cobreloa había caído dolorosamente, pero toda Sudamérica se sacó el sombrero ante un equipo que había sido fundado sólo cinco años antes.

En 1982 el equipo rozó de nuevo la gloria en la Copa Libertadores. Con la incorporación del delantero Juan Carlos Letelier, quien fue comprado por el club gracias a que todos los mineros de Chuquicamata donaron un día de su sueldo, el equipo mantuvo la base del año anterior y mal no le fue. Logró dejar en el camino a Colo Colo, Barcelona y Liga Deportiva Universitaria de Ecuador, pasando al triangular de la semifinal.

Cobreloa

Foto: El Mercurio

Héctor Puebla fue uno de los emblemas de Cobreloa en los '80.

El equipo logró despachar con algo de sufrimiento a Tolima de Colombia y a Olimpia de Paraguay, llegando a su segunda final internacional consecutiva con un rival histórico: Peñarol, que había eliminado a su vez a Flamengo, el campeón del año anterior. Los “zorros del desierto” lograron rescatar un meritorio empate a cero en el estadio Centenario, pero en el partido de vuelta disputado en el Estadio Nacional de Santiago, cuando sólo quedaba un minuto y todo el mundo pensaba que se tendría que jugar un tercer partido de desempate, el delantero Fernando Morena aprovechó una desinteligencia en la defensa para marcar el único gol del partido y darle la esquiva Copa Libertadores a los uruguayos.

Como las penas del fútbol sólo se pasan con fútbol, Cobreloa se concentró en el campeonato nacional. Y dió su tercera vuelta olímpicaen el año 1985, repitiendo el título nacional el año 1988, de la mano del mundialista argentino Marcelo Trobbiani. Fue la última alegría naranja en la gloriosa década de los 80’.

En el año 2006, el equipo comenzaría a ser gestionado como una sociedad anónima deportiva, lo que marcaría un cierto declive deportivo. Pues, al cesar los millonarios aportes en dinero de Codelco, ya no había tanto dinero para hacer buenas contrataciones.

Récord sudamericano

Los números de Cobreloa, a lo largo de su corta trayectoria, no son menores. Si bien comenzó jugando en segunda división, jamás ha bajado de categoría en su historia y es el único equipo chileno que tiene las estadísticas a favor en sus encuentros con Colo Colo (con 34 triunfos, 31 derrotas y 28 empates), equipo al que considera su más odiado rival y al que le ganó las finales del Apertura 2003 y Clausura 2003, bajo el mando del técnico Nelson Acosta. De hecho, en este último torneo, el equipo naranja se dio el lujo de festejar en las narices de miles de hinchas colocolinos en el propio Estadio Monumental. “Ese campeonato fue muy especial por la forma como se obtuvo. Yo me sentí de nuevo en los años 80’, cuando se vivió la etapa más dulce de la historia del club”, recordó en ese momento el histórico Héctor “Ligua” Puebla.

Además de ser el cuarto equipo con más títulos nacionales en Chile con 8 títulos, después de Colo Colo, la “U” y la UC, Cobreloa ostenta un récord único en el fútbol sudamericano. Completó un total de 91 duelos sin conocer la derrota en calidad de local (entre 1980 y 1985), siendo sólo superado por otros cuatro equipos en el mundo, todos ellos europeos (Real Madrid de España, Estrella Roja de Belgrado, PSV Eindhoven de Holanda y Nantes de Francia). Por eso, no es de extrañar que los hinchas naranjas aseguren a los cuatro vientos que el verdadero “capo de provincias” del fútbol chileno juega todos los fines de semana en el estadio municipal de Calama.

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